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El dólar operó con ganancias en todos los segmentos del mercado

La divisa mayorista trepó a $1.495, con escaso monto operado. Al público cerró a $1.515 en el Banco Nación. También subieron el dólar futuro, el blue y las paridades financieras

El dólar mayorista anota en agosto una suba de solo 10 pesos o 0,7%.

Con un magro monto operado en el segmento de contado, de USD 343,6 millones -unos USD 215 millones o 38,5% menos que el viernes-, el dólar mayorista finalizó negociado con una ganancia de 7,50 pesos o 0,5%, a 1.495 pesos.

“En la primera rueda de la semana, acotada por el feriado de ayer, el tipo de cambio mayorista recuperó gran parte de la caída de la semana anterior”, comentó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio.

El BCRA estableció un techo para su régimen de bandas cambiarias en los $1.865,14; el dólar mayorista quedó a 370,14 pesos o 24,8% de ese límite para la flotación administrada.

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El dólar al público subió cinco pesos o 0,3% en el día, a $1.515 para la venta en el Banco Nación. La divisa había sido operada el viernes anterior a $1.510, un piso en el transcurso de agosto.

La cotización blue del dólar sumó diez pesos o 0,6% este martes, a $1.555 para la venta. El dólar informal anotó un máximo nominal de $1.570 los días 28 y 29 de julio últimos.

En el mercado de dólar futuro todos los contratos estuvieron negociados con ganancias en un rango de 0,4% a 0,5%, y un limitado monto en pesos equivalente a USD 622,8 millones, según datos de A3 Mercados. La posición más negociada, para el cierre de este mes, ganó 6,50 pesos, a 1.508 pesos.

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El dólar también estuvo operado en alza en las paridades implícitas en acciones y bonos. El “contado con liquidación” subía 0,3%, a $1.580 a poco más de una hora del cierre de los negocios. El dólar MEP estaba pactado en torno a 1.522 pesos.

Martin Mazza, director de MM Investments, ponderó la iniciativa oficial para ampliar el crédito en dólares dentro del sistema financiero local, dado que el “nuevo escenario, y una medida puede funcionar como un amortiguador en un eventual levantamiento del cepo. El efecto más interesante puede verse hacia adelante. Una parte de la demanda que hoy sostiene las Obligaciones Negociables locales responde a que existen dólares dentro del sistema con alternativas de inversión todavía limitadas”.

“A medida que se terminen de eliminar las restricciones cambiarias y los inversores puedan mover su capital con mayor libertad, esa demanda debería empezar a competir con bonos del Tesoro estadounidense, deuda corporativa internacional y otros activos. Eso, naturalmente, podría generar presión alcista sobre las tasas de las ON argentinas”, consideró Mazza.

“Los fondos provenientes de los préstamos deberán venderse en el mercado oficial de cambios para habilitar el acceso futuro, generando presiones bajistas sobre el tipo de cambio y eventuales presiones alcistas de cara a los vencimientos”, aportó Max Capital.

Esto no significa que no haya un efecto multiplicador bancario, dado que parte de los USD será vendida al sector privado, que a su vez realizará un depósito. Salvo que el Banco Central compre la totalidad del nuevo crédito, habrá cierto efecto multiplicador. Estimamos que el potencial de crédito podría, por lo tanto, superar los USD 7.000 millones, aunque creemos que las empresas serán cautelosas a la hora de endeudarse”, continuó el análisis de Max Capital.

Ignacio Morales, Chief Investments Officer, advirtió que “la calma cambiaria generó costos. La liquidez en pesos se encareció de inmediato. Las tasas mostraron firme tensión. El Gobierno equilibra tres frentes sensibles. Busca contener el dólar, intenta administrar los rendimientos y pretende acumular divisas en las reservas. Para lograrlo, el Banco Central frenó sus compras”.

“Menos demanda oficial resta presión al mercado. Además, el Central interviene en el mercado futuro. También opera con bonos atados al dólar. Controla la liquidez en el mercado de REPO (préstamos interbancarios) y evita que los pesos vayan al dólar”, añadió Ignacio Morales.

“Si se mantiene la prioridad sobre el ancla cambiaria, se espera que el Gobierno continúe administrando cuidadosamente la liquidez para evitar presiones sobre el peso y sobre las expectativas de inflación. La evolución de las tasas de corto plazo permitirá evaluar si las tensiones monetarias recientes comienzan a normalizarse”, señaló un reporte del equipo de Research de Puente.

“Al mismo tiempo, una mayor utilización de depósitos en dólares para financiar inversión podría generar nuevos flujos hacia el mercado cambiario y ampliar el margen para compras del BCRA. Sin embargo, si la inflación núcleo permanece más firme, es probable que las autoridades mantengan una postura prudente y eviten una relajación rápida de las condiciones monetarias”, acotaron desde Puente.

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