La profunda reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que el Gobierno envió al Congreso está acompañada de una idea no menos ambiciosa: que Santiago Bausili permanezca al frente de la autoridad monetaria aún por más tiempo del que Javier Milei podría estar sentado en la Casa Rosada si no consigue ser reelecto en 2027.
La idea de “blindar a Bausili” se repite en pasillos oficiales y no se oculta. Para concretarla, el oficialismo deberá enfrentar algunos obstáculos, tanto de tipo legal como político. Al mismo tiempo, será un test para ver cuántos avances reales consiguió Milei en su remanida batalla cultural, que tiene al concepto de la independencia del Banco Central como uno de sus ejes.
Según la Carta Orgánica actual (y en este punto, no hay cambios en marcha), el Presidente del Banco Central tiene un mandato de 6 años de duración. Pero con una salvedad crucial: cuando ingresan por renuncia o remoción del presidente anterior, debe completar su mandato de su antecesor, no comienzan uno nuevo. Técnicamente, Bausili está completando el mandato que inició Miguel Pesce durante el gobierno anterior. Lo mismo ocurre con el resto de los miembros del directorio.
PUBLICIDAD
Por ese motivo, el mandato de Santiago Bausili al frente del Banco Central termina el 23 de septiembre de 2028, once meses después de las elecciones que definirán si Milei es reelecto o llega otro gobierno. Si ocurre lo primero, el blindaje está obviamente asegurado, ya que Milei podría volver a nombrarlo. Si el oficialismo pierde las elecciones, se abre otro escenario.
Si la reforma se aprueba tal como fue presentada, el futuro gobierno tendría que juntar dos tercios en ambas cámaras del Congreso para remover a Bausili, un esfuerzo parlamentario enorme para un gobierno recién asumido. O bien, transcurrir los primeros 9 meses de gestión con un banquero central elegido por el gobierno anterior, como sucede en la mayoría de los países.
El punto es cómo encarará el gobierno las nuevas reglas para el Banco Central en el marco de su gestión en curso. Desde el comienzo de este Gobierno, se sabe que la pretensión de independencia del Banco Central se dejó de lado. Bausili y el ministro de Economía, Luis Caputo, funcionan en tándem para ejecutar su plan, tal como lo hicieron en el sector privado cuando eran socios en la consultora Anker.
PUBLICIDAD
La emergencia para empezar a aplicar el plan de ajuste que la sociedad había convalidado en las urnas pasaba por encima de cualquier posición ideológica. No había tiempo para pensar en un Banco Central independiente y el Gobierno armó su plan contra la inflación sin ese punto en la agenda, algo que nunca ocultó.
Pero en esta etapa, en que ya se reforzó políticamente y asegura que el país se puso en marcha, la discusión se acerca más por la institucionalidad. ¿Puede el Gobierno pedirle al Congreso que apruebe una Carta Orgánica que consagra independencia cuando no la aplicó? Y además de eso, ¿puede pedirle que vote el acuerdo de un banquero central absolutamente alineado con su gobierno, para que quede a cargo del Central incluso en el comienzo de la gesitón que viene?
Se trata de interrogantes novedosos para un país donde el presidente del Banco Central, en casi un siglo de vida de la institución, nunca cumplió su mandato previsto en las leyes. Negociar la nueva Carta Orgánica implica que el Gobierno deberá pedir apoyos para una independencia que no ejerció o para suprimir algunas herramientas de emisión monetaria que en algún momento necesitó usar, como la distribución de utilidades o los adelantos transitorios.
PUBLICIDAD
La mismas condiciones legales y la misma suerte de Bausili corre para el resto del directorio del BCRA. El vicepresidente Vladimir Werning y otros directores (Juan Curutchet, Marcelo Griffi, Baltasar Romero Krause y Martín Vauthier) también terminarán su mandato el 23 de septiembre de 2028.
Como el directorio se renueva por mitades, otros directores finalizarán su mandato recién el 23 de septiembre de 2031. Son Pedro Inchauspe, Nicolás Ferro, Silvina Rivarola y Sebastián Sánchez Sarmiento. ¿El Gobierno dará la pelea parlamentaria de los acuerdos también por ellos? Aún con algunos triunfos a favor de Milei en su batalla cultural para terminar con la inflación, no parece viable que la oposición convalide hoy que un grupo de directores libertarios en el BCRA permanezca hasta esa fecha en su cargo.
El operativo “blindar a Bausili” trajo también en los últimos días referencias a Julio Velarde Flores, el legendario presidente del Banco Central de Perú que ocupa su cargo de 2006. El “modelo peruano” hizo que Velarde Flores sobreviviera en su sillón a numerosas crisis políticas y diez presidentes del país. Cada uno de ellos al asumir, a veces en circunstancias caóticas, se ocupó de dejar en claro que el Banco Central no se toca. No por institucionalismo, sino para evitar los perjuicios de la inflación.
PUBLICIDAD
El régimen de Perú no tiene milagros sino normas. Y no se trata de una Carta Orgánica sino de una ley superior. La Constitución peruana prohibe al Banco Central “conceder financiamiento al erario”. La imposibilidad de emitir dinero para cubrir gastos estatales, la “maquinita” tiene rango constitucional, lo que trajo resultados positivos aún con las constantes crisis políticas.