La multinacional agroindustrial francesa Louis Dreyfus Company (LDC) confirmó una inversión de USD 400 millones para la construcción de una planta de procesamiento de girasol y soja en Bahía Blanca. Según adelantó la empresa, será una de las más grandes del mundo.
La compañía formalizó su desembolso a través de una carta que envió este lunes al ministro de Economía, Luis Caputo, quien compartió el escrito en su cuenta de X. Allí, LDC reafirmó su decisión de avanzar con un proyecto industrial de gran escala en el sur de la provincia de Buenos Aires. Según la comunicación oficial, la empresa ya había comentado sus intenciones de llevar a cabo el proyecto en el marco del Foro Empresarial Estados Unidos-Argentina organizado durante los primeros días de marzo de este año por el banco americano JP Morgan.
“Como seguimiento de esa conversación, le escribo hoy para compartir que nuestra compañía ha decidido avanzar con la construcción en Bahía Blanca de una nueva planta de procesamiento de girasol y soja. La futura instalación será una de las mayores plantas de molienda de semillas de girasol del mundo y, con una inversión total aproximada de USD 400 millones, estimamos que representa una de las inversiones más importantes del sector agroindustrial argentino en la última década”, recita la carta enviada desde la sede de Louis Dreyfus Company Suisse SA, ubicada en Ginebra, Suiza.
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La misiva, dirigida a Caputo, remarca que el proyecto refleja tanto la confianza de la firma en el potencial de largo plazo de la economía argentina como el compromiso de fortalecer la presencia industrial de la multinacional en el país. “Creemos que también contribuirá significativamente al desarrollo económico local, la creación de empleo y la continua modernización de la infraestructura agroindustrial del país”, puntualiza el texto.
La futura planta estará ubicada en Bahía Blanca, donde la empresa ya tiene operaciones e incluso un complejo portuario desde donde exporta sus granos al exterior. El desembolso de USD 400 millones es una cifra que la propia compañía consideró una de las más relevantes del sector agroindustrial argentino en la última década. “Esta inversión será fundamental para aumentar la capacidad de procesamiento de oleaginosas, mejorando así la competitividad del sector agroindustrial argentino y generando mayores exportaciones con valor agregado”, destaca el comunicado oficial de LDC.
Argentina representa un mercado estratégico para Louis Dreyfus Company, que concentra allí varias de sus principales líneas de negocio, entre ellas granos, oleaginosas y algodón. La empresa subraya que su decisión de inversión se apoya en recursos naturales, experiencia agrícola y la reciente estabilidad macroeconómica observada en el país. “Los recursos naturales del país, su experiencia agrícola y su relevancia global en las cadenas de suministro de alimentos, nutrición animal y otros productos lo convierten en una piedra angular de nuestras operaciones globales”, señala la carta.
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La compañía prevé que la nueva instalación fortalecerá la posición de Argentina como proveedor global líder de productos agrícolas, además de profundizar la relación de LDC con productores locales y otros actores empresariales. El anuncio formal por parte de la compañía se oficializará en el transcurso de la jornada y se anticipa un encuentro entre ejecutivos de la empresa y el ministro Caputo en julio, donde se prevé brindar mayores detalles sobre el proyecto y analizar futuras formas de colaboración en el desarrollo del sector agrícola nacional.
Por su parte, Caputo acompañó el posteo con un pequeño comentario: “Recibí esta carta de Michael Gelchie, director ejecutivo de Louis Dreyfus Company. Una inversión estratégica para la empresa que se decidió que se hiciera en nuestro país. Surgió a partir de la reunión que mantuvimos en el Argentina Week en New York y es otra muestra enorme de confianza en lo que está haciendo el presidente Javier Milei”.
La apuesta anterior de Dreyfus
LDC fue una de las empresas que, junto a Molinos Agro, la pata agroindustrial del grupo Perez Companc, compitió para quedarse con el control de Vicentin. Finalmente, la gigante cerealera, que estaba en concurso desde 2019 y que incluso tuvo intento de expropiación durante el gobierno de Alberto Fernández, quedó en manos de uno de sus mayores acreedores, el Grupo Grassi.
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Recientemente, en un comunicado que enviaron a la Comisión Nacional de Valores (CNV), Molinos Agro y LDC desistieron de su propuesta para quedarse con el control de la compañía. Esta novedad marcó el cierre de años de conflictividad judicial y empresarial, y consolida la transición definitiva del control de Vicentin al empresario Mariano Grassi.
Fue éste el final de una trama que mantuvo en vilo a productores, acreedores y empleados, ya que finalmente la cerealera tiene nuevos dueños tras un proceso judicial que se extendió durante más de seis años. Según reconocieron fuentes cercanas al caso a Infobae, la carta de Molinos y LDC ante la CNV fue “una vuelta de página”, término con el que describieron el fin de una disputa que había enfrentado a las partes durante todo el año pasado.