Los activos financieros aportaron frecuentes frustraciones en los últimos años, con volatilidad y debilidad de precios que fueron a la vez una respuesta a políticas económicas erradas. Estas llevaron a un estancamiento de la actividad sin precedentes en la historia argentina, que se extendió -con idas y vueltas- durante los últimos 15 años.
Este estancamiento económico se amplía a dos décadas -hasta 2007- si se toman algunas mediciones internacionales, como la comparación global que realiza el Banco Mundial del PBI per cápita PPA (Paridad de Poder Adquisitivo), a dólares constantes.
Dos “décadas perdidas” desde un punto de vista económico o una generación desde un punto de vista demográfico, lapso en que no se conoció el crecimiento ni la mejora palpable en las condiciones de vida.
PUBLICIDAD
Las cotizaciones de acciones y bonos no escaparon a dicho estatus de la economía en general. De hecho, no son más que un reflejo del mismo. Y no en vano hoy Argentina exhibe un elevado riesgo país -precios bajos para sus bonos y altas tasas de retorno-, superior al de los vecinos de la región, y carece de acceso a los mercados voluntarios de crédito.
La pregunta que plantean los analistas es si la economía doméstica se acerca a un punto de inflexión. Sentadas las bases con una inflación que va cediendo de a poco, estabilidad cambiaria y equilibrio en las cuentas públicas, ¿será posible iniciar un nuevo ciclo de crecimiento consistente y a largo plazo? Un Gobierno que consiga financiarse por sus propios medios, sin emisión inflacionaria, controles cambiarios ni impuestos al ahorro y al comercio, puede contribuir con ese punto de partida imprescindible para alcanzar el objetivo.
La fuerte racha alcista reciente llegó a partir de un renovado apetito inversor alimentado por las mejores señales económicas (Ber)
Por ahora los inversores mueven sus fichas en función de expectativas. Con un desempeño muy dispar entre sectores, el FMI actualizó sus proyecciones de crecimiento del PBI argentino en 2026 -a 3,5%, desde el 4%- y prevé una inflación todavía alta, del 25% anual.
PUBLICIDAD
Fue auspicioso que en la última semana el índice de riesgo país volviera a operar debajo de los 500 puntos básicos -tocó 487 pb intradiarios el viernes 29-. Este indicador de JP Morgan -que mide la brecha de tasas de rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos con sus pares emergentes- tocó un piso en la “era Milei” de 481 pb el 28 de enero de este año, la cifra más baja desde el 8 de junio de 2018 (476 puntos básicos).
Si se tiene en cuenta el índice de riesgo país de los vecinos, como Brasil 178 unidades, Chile 84, Uruguay 67, Paraguay 111 o Perú 114 puntos básicos, a Argentina le queda mucho camino por recorrer en términos financieros.
A la vez, con muy altas tasas de retorno cercanas al 5% anual en dólares que rinden los bonos del Tesoro norteamericano de mayor plazo, la emisión de deuda “nueva” en el exterior le demandaría a la Argentina pagar tasas anuales próximas al 10%, por ahora caras y excesivas para las posibilidades de las arcas públicas.
PUBLICIDAD
¿Por qué es importante la baja de la prima de riesgo?
En un principio, una caída del índice de riesgo país hacia la zona de los 300 pb, permitiría al Tesoro financiarse en el exterior a tasas inferiores al 8% anual, aún altas, pero que sería posible honrarlas en la medida en que mejoren las condiciones macroeconómicas, con efecto en mayor recaudación y reservas internacionales en el Banco Central.
Numerosas emisiones de deuda corporativa y algunas colocaciones efectuadas por provincias en los últimos dos años demostraron que el Gobierno nacional podría financiarse a tasas accesibles en el corto plazo. En la última semana, el Tesoro alcanzó el límite de emisión de USD 2.000 millones con el Bonar 2027 (AO27), un título con ley local y vencimiento dentro del actual mandato presidencial que rinde 6 por ciento.
Si el Gobierno consiguiera en los próximos meses colocar nuevos bonos en Wall Street, aliviaría la enorme carga de vencimientos —que desde 2023 viene pagando mayormente en efectivo— al renovar deuda “vieja” con nuevas emisiones. También despejaría cualquier incertidumbre cambiaria, pues los dólares que compra el Banco Central quedarían para fortalecer las reservas y no serían consumidos por el Tesoro debido a sus obligaciones.
PUBLICIDAD
¿Cuáles son los fundamentos que pueden comprimir el índice de riesgo país? Son claves:
- El ingreso de divisas a través del superávit comercial,
- El fortalecimiento de las reservas del BCRA y un nivel de actividad sostenido y más homogéneo,
- También se necesita despejar la incertidumbre electoral en 2027: los nombres y propuestas de los candidatos tendrían que ayudar a despejar cualquier duda respecto de la voluntad de pago futuro de los bonos.
Más allá de cómo termine la elección, lo más difícil de todo es imaginar que no habrá algo de volatilidad en el camino a los comicios (Consultora 1816)
“La deuda soberana tuvo un desempeño superior al de sus pares, de la mano de datos económicos positivos. La combinación de un muy buen resultado comercial, junto con la recuperación económica por encima de lo previsto en marzo y la continuidad en la acumulación de reservas, colaboró en el buen desempeño de los bonos en dólares”, definieron los analistas de Balanz Capital.
“Hacia adelante, no obstante, el foco seguirá pasando por el ritmo de acumulación de reservas, las perspectivas para la economía real y la posibilidad de volver a los mercados internacionales de crédito voluntario. Además, a medida que transcurran los meses, la cuestión política de cara al ciclo electoral 2027 irá ganando ponderación entre los inversores”, afirmó Juan Manuel Franco, economista Jefe del Grupo SBS.
PUBLICIDAD
“Falta mucho para 2027 y a esta altura de las últimas tres elecciones presidenciales era imposible predecir quién iba a ganar”, evaluó la Consultora 1816 en un informe. “Si bien Milei perdió imagen, si se cumplen los pronósticos del REM (Relevamiento de Expectativa del Mercado del BCRA) sobre inflación y actividad, La Libertad Avanza debería llegar con muy buenas chances. La posibilidad de que haya o no balotaje dependerá no solo de la imagen del presidente Javier Milei, sino también de cuántos candidatos haya en primera vuelta”, acotó.
La continuidad en la acumulación de reservas colaboró en el buen desempeño de los bonos en dólares (Balanz)
“Más allá de cómo termine la elección, lo más difícil de todo es imaginar que no habrá algo de volatilidad en el camino a los comicios. Lo ‘positivo’ es que las tasas forwards de los bonos ya incorporan eso: en la curva de Bonares, el AO28 y el AO27 sugieren que hacia octubre de 2027 la tasa de un bono en dólares a un año vista será de 13,7% contra Cable -calculamos la forward con los precios contra cable para que no afecte en los cálculos el canje CCL-MEP-“, precisó 1816.
El economista Gustavo Ber observó que “los activos domésticos amagan con intercalar un respiro tras la fuerte racha alcista reciente. Esta llegó a partir de un renovado apetito inversor alimentado por las mejores señales económicas y una nueva encuesta que refleja un repunte en el respaldo al Gobierno, además de las apuestas de influyentes inversores externos que actuaron como catalizador”.
PUBLICIDAD
“Dicha combinación abre espacio a mejores expectativas entre los inversores de cara a las elecciones del 2027, toda vez que cualquier señal intenta de inmediato ser traducida en probabilidades electorales. También se espera que un repunte en la actividad económica más expandido en los próximos meses, junto a progresos en el proceso de desinflación, pudiera repercutir favorablemente sobre el humor social“, explicó el director del Estudio Ber.