
Dentro del sistema de flotación del dólar entre bandas que implementó el Gobierno a partir del 14 de abril pasado, al día de hoy el peso argentino se devaluó aproximadamente un 26% tomando como base la cotización oficial.
Sin embargo, hay quienes sostienen que una vez que se liberó el cepo y el dólar subió inicialmente un 10%, antes de entrar en mayo, es cuando empezó a funcionar realmente la flotación de la cotización. En ese caso, el aumento entre el primer día hábil de mayo y este 4 se septiembre es de aproximadamente un 17%.
Y este es el dato que se puede tomar como referencia para comparar cuánto aumentaron los autos 0km en relación con los movimientos del dólar, porque las listas de precios de abril no se tocaron hasta los primeros días de mayo, ya con el dólar oficial cotizando en $1.170.

El promedio de aumento de la industria
Un repaso por las nuevas listas de precios de las marcas generalistas que venden autos y pick-up de consumo masivo, arroja que entre los 9 fabricantes de Argentina el incremento de precios promedio entre mayo y septiembre fue de un 14%, lo que deja a la media de ajustes del sector por debajo del aumento del dólar oficial.
El detalle de cada marca con su promedio establece que el fabricante que menos aumentos aplicó en los 4 meses completos del esquema de flotación del dólar fu Ford, que aplicó un 8,9% sólo en agosto y septiembre, ya que sus precios no se modificaron ni entre mayo y julio. En el orden ascendente, la siguiente marca fue Nissan que aumentó un 10,4%, por delante de Chevrolet que alcanzó el 10,8%.
Después aparece Renault con un aumento en cuatro meses del 12,6%; Toyota con sus aumentos promedio del 12,7%; Volkswagen con el 16,2%; Fiat con 17,5%; Citroën 17,8%: y Peugeot con el 19,5% de incremento. Si bien el promedio queda debajo del aumento del dólar oficial, entre la que menos aumentó y la que más lo hizo se duplica el incremento.

Quedará en el recuerdo de todos los ejecutivos de la industria automotriz el episodio polémico que se generó con el ministro de Economía, Luis Caputo, cuando el último día hábil de abril se conoció el rumor de un eventual aumento de precios que aplicaría Stellantis en torno al 3,5%, y que motivó una enérgica reacción por parte del titular del Palacio de Hacienda en sus redes sociales.
De todos modos hubo aumentos menores en mayo por efecto de la salida del cepo y la devaluación inicial del peso. Esos incrementos fueron del del 1,3% en el caso de Volkswagen, de 1,4% para Renault, un 1,5% promedio para Toyota y Chevrolet, y del 1,8% para las marcas de Stellantis, mientras Ford no aplicó aumento alguno.
Cuatro meses más tarde, con el dólar que subió y bajó varias veces, y con las listas de precios de septiembre en las que hubo varios fabricantes que aumentaron más del 3,5%, sin embargo no hubo ningún tipo de “ruido” de parte del Gobierno.
El aumento del dólar implica un incremento directo de los costos para las automotrices, tanto para los autos nacionales que se producen utilizando en promedio entre un 50 y un 70% de las autopartes e insumos importados, como para los autos completos que importan al país.
Por eso resulta natural que ante un alza sostenida del dólar hasta llegar cerca de la parte alta de las bandas de flotación, los autos incrementen sus precios en una proporción equivalente, y más aún teniendo en cuenta que también el índice de inflación impacta directamente en costos.

El desbalance entre importaciones y exportaciones
Es cierto que un dólar más caro incrementa el precio de las importaciones, aunque también es cierto que mejora el rendimiento de las exportaciones. Sin embargo, las cuentas no son parejas, porque sin contar las partes importadas, y considerando sólo los autos terminados, en los primeros 8 meses del año se importaron 238.800 automóviles, un 57% del total de unidades vendidas en el mercado, pero las fábricas argentinas exportaron 173.382 unidades, casi un 27% menos.
En ese escenario en el que la política se mezcló entre los departamentos comerciales y de finanzas de las automotrices, se pudieron ver distintas estrategias para administrar los ajustes de precios. Mientras hubo algunas marcas tomaron la decisión de no aumentar los precios en algunos meses como Ford y Mercedes-Benz, otras como Stellantis decidió aplicar una corrección mayor del 12% en agosto, y luego reducir el impacto con bonificaciones oficiales del 6,5% para acercar sus precios a los de sus competidores.
Sin embargo, en septiembre fue el turno de aumentar los precios a quienes no lo habían hecho antes, mientras Stellantis sólo aplicó un 0,5% al total de sus listas de precios de las marcas generalistas en pesos, es decir de Fiat, Citroën y Peugeot.
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