La caída del contado con liquidación complica a los exportadores, que ya reciben menos de $890 por dólar

La cotización clave para las grandes empresas se ubica apenas un 5% más alto que el tipo de cambio oficial. Las empresas se beneficiaron por la devaluación de diciembre, pero el aumento de costos y la caída de los dólares financieros restan competitividad

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Vista de billetes de dólares, en una fotografía de archivo. EFE/Sebastiao Moreira
Vista de billetes de dólares, en una fotografía de archivo. EFE/Sebastiao Moreira

El derrumbe del contado con liquidación en febrero representa un fuerte golpe para los exportadores, que liquidan un 20% de sus divisas a través de este mercado. La caída del CCL supera el 10% y en la práctica implica que las empresas reciben un tipo de cambio incluso inferior al de hace un mes, a pesar que la inflación terminaría en alrededor del 15%.

Las exportadoras se beneficiaron fuertemente en diciembre de la devaluación del tipo de cambio oficial, que llevó al dólar de $ 365 a $ 800. Desde entonces el ajuste del tipo de cambio oficial se mueve a un ritmo de 2%. Pero si bien arrancó como una cotización muy alta, va perdiendo competitividad por la acumulación de la inflación: 25,5% en diciembre, 20,6% en enero y unos cinco puntos menos en febrero.

La suba de sólo 2% del dólar oficial en el mes y la fuerte caída del CCL, del orden del 10%, afectaron de manera significativa la competitividad de los exportadores, que al mismo tiempo deben lidiar con un fuerte aumento de los costos en pesos. La liquidación de divisas del sector, sin embargo, por ahora no se vio afectada por este factor

Pero al hecho que el tipo de cambio oficial está virtualmente planchado desde diciembre, se le suma la caída significativa de los dólares financieros. De esta forma, el mix de entrar 80% de las divisas por el oficial (actualmente a $ 841) y un 20% por el CCL (que ayer finalizó a la baja a $ 1.074) prácticamente dejó de tener el atractivo del 2023. La causa obviamente es que la brecha se achicó sustancialmente y ya quedó al borde de perforar el 20%.

Tomando en cuenta las cotizaciones del oficial y el contado con liquidación, el tipo de cambio que reciben los exportadores se ubica en niveles de $ 887.

“Es mejor de lo que teníamos el año pasado, pero el deterioro es muy rápido. Además nos pasan por arriba los fuertes aumentos de costos en pesos, que se vuelven más pesados con un dólar planchado. A muchos las cuentas les van a empezar a no cerrar”, explica un exportador del sector pesquero.

Una de las incógnitas es por cuánto tiempo el Gobierno mantendrá esta ventana abierta para que los exportadores liquiden a través del CCL. Se trata, en realidad, de una fuente de oferta de divisas para mantener a raya la cotización. Sin embargo, la caída significativa que tuvieron los dólares financieros en este último mes prácticamente vuelve innecesaria esta opción. Por ahora no hubo ninguna referencia a este tema, pero es difícil que se mantenga más allá del próximo mes.

La caída de los distintos dólares financieros es muy significativa y superó prácticamente todas las expectativas previas. El “apretón monetario” que lleva adelante el ministro de Economía, Luis Caputo, es posiblemente la principal explicación. La base monetaria se mantiene constante desde diciembre en términos nominales, a pesar que la inflación ya acumula más de 70% en los últimos tres meses.

Esto implica que en la calle hay muchos menos pesos para correr contra el tipo de cambio. Y al mismo tiempo también se van licuando los agregados monetarios, ya que la inflación acumulada es mucho más alta que la tasa de interés fijada por el Central.

A esto se le suma que se mantiene una oferta constante de dólares por la liquidación de los exportadores, al tiempo que la demanda de importadores todavía no se terminó de normalizar: el Banco Central solo autoriza acceder a las divisas a este segmento a un ritmo de 25% por mes. Todo esto hace que la caída del tipo de cambio se profundice.

A su vez, este comportamiento del dólar debería ayudar para que la inflación baje más rápido, aunque hay otros factores para considerar. Por ejemplo, el aumento de tarifas definido por el Gobierno para la luz, la suba del transporte y aumentos significativos en otros servicios regulados. La inflación de alimentos aumenta a un ritmo ya menor que la inflación, pero aún se nota el traspaso a precios de la devaluación de diciembre y las compañías alimenticias sienten además la suba de costos.