Chau descartables: la cadena pionera en la industria gastronómica que busca eliminar el plástico de sus restaurantes

El Club de la Milanesa asegura que se trata del proyecto más ambicioso que encaró la firma. Actualmente, tiene 56 locales en la Argentina y prevé abrir 10 más en los próximos dos meses

Venden pequeños cuadrados de milanesa que se comen con un palito de bamboo y así evitan los cubiertos de plástico

Con un objetivo ambicioso pero no imposible, el Club de la Milanesa se propuso eliminar todo el plástico en sus restaurantes. De esa forma, se convirtió en un leading case de desplastificación dentro de la industria gastronómica. Como parte de un plan estratégico y transversal que persigue dicho fin, la compañía tomó hace tres años medidas inéditas de impacto en el medio ambiente. Pero “la acelerada fuerte la hicimos en el último año”, precisó Celina “Kitty” Rosso, socia fundadora del Club de la Milanesa, en diálogo con Infobae.

“Estamos eliminando el consumo de plástico en el Club, retirando el uso de plástico descartable. Somos muy conscientes del impacto que tiene nuestra empresa y los volúmenes que manejamos son gigantescos -reconoció-. Y cuando rediseñamos nuestro pack, para usar la cantidad exacta de cartón, rápidamente nos dimos cuenta que si seguíamos poniendo en bandejas de plástico la estábamos arruinando. Arrancamos por ahí y una vez que se empieza y cambia la mirada sobre el plástico, ya no hay vuelta atrás”.

A partir de ese momento “fue siempre dar un paso más, hasta que hace un año dijimos que nuestro propósito es sacar todo el plástico: botellas, bandejas, bolsas. Es tomar consciencia sobre lo nocivo que es el plástico para el planeta”, enfatizó Rosso.

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En Argentina, los 56 locales de El Club de la Milanesa tienen más de 500.000 clientes al mes y 6 millones al año. Conscientes de su efecto multiplicador y del efecto que pueden generar, desde la empresa asumieron el compromiso de actuar como agente de cambio. Así, todas sus decisiones tienen en cuenta su impacto ambiental, económico y social.

La empresa tiene más de 1.500 empleados en todo el país y su facturación anual oscila entre los $6.000 millones y $7.000 millones. En los próximos dos meses prevén abrir 10 locales más.

Entre las medidas que contempla el plan diseñado por la compañía, se destacan las siguientes:

- Medir el impacto de sus decisiones y traducirlo en acciones de mejora continua. Aprender, trabajar y crear colaborativamente.

- Involucrarse en crear soluciones concretas y a escala para el cuidado del medio ambiente. Y a su vez, involucrar a los clientes y difundir masivamente temas relevantes de sustentabilidad. Aprender, trabajar y crear colaborativamente.

Celina Rosso, socia fundadora de la empresa

- Reducir el plástico de un solo uso: la firma eliminó las bandejas, botellas y bolsas plásticas del delivery (las reemplazaron por cartón, papel reciclado y latas de aluminio); eliminó las botellas plásticas de los salones y las reemplazó por un sistema que filtra y mineraliza el agua de red. Asimismo reemplazó todos los folex bióxidos (donde se apoya la comida en la caja de delivery) por bioplástico compostable. Y ahora ninguna de las cajas de delivery tienen encapados o lacas plásticas, que harían imposible reciclar el cartón de más de 3 millones de cajas al año.

- Instalar paneles solares en las fábricas, madera y pallets reciclados en locales, cerveza tirada; individuales de cuero, pouch de aceite, botellas recargables de aderezos; cajas de cartón reciclado sin lacas plásticas y de tamaño justo, y mesas hechas con tapas de plástico reciclado.

“Este es el proyecto más ambicioso que encaró la empresa y que más entusiasmada me tiene a mí, personalmente, porque entiendo que un individuo puesto en el lugar correcto tiene una capacidad de cambio enorme. Toda la empresa ahora está involucrada y comprometida en esto”, destacó la socia fundadora del Club de la Milanesa en diálogo con este medio.

Con esas medidas -y otras tomadas en el centro de producción- logran retirar del mercado más de 40 toneladas de plástico al año (250.000 bolsas, 2 millones de bandejas, 500.000 botellas, 12 toneladas de folex plástico), sin afectar la rentabilidad, aumentar los costos o encarecer el producto al público.

Próximos proyectos: el primer fast food libre de plástico

A fin de profundizar su compromiso con el cuidado del medio ambiente, bajo el lema “Comé sin culpa, comé sin plástico”, la firma lanzará “El Club de la Milanesa +”: el primer fast food libre de plástico de la región. Este nuevo formato está basado en tres características: más simple (tiene una carta reducida y adaptada para comer sin cubiertos), más rápido (modalidad fast food) y más comprometido (libre de plástico). Si bien está en proceso, “ya hay locales abiertos, chiquitos, de prueba: uno en Rosario y otro en San Miguel (GBA). El lanzamiento oficial va a ser en Unicenter y en Aeroparque, dentro de dos meses”, adelantó Kitty.

Para poder llevar adelante este plan, la compañía reformuló su principal producto: la milanesa. Y para que no haga falta tener cubiertos de plástico para poder comerla, las convirtió en pequeños cuadrados que se comen con un palito de bamboo. Además, las gaseosas y aguas se venden solo en latas de aluminio para evitar los vasos de polipapel (encerados en polietileno); solo se usa cartón reciclado y reciclable (sin laminados) para las bandejas, incluso las ensaladas, y folex de bioplástico compostable. No se entregan pajitas, vasos de plástico de un solo uso ni sobres de aderezos. Y para incentivar el uso de vasos reusables, ahora los venden al costo junto a un refill de cerveza.

En paralelo, con el propósito de seguir reduciendo la contaminación plástica, la empresa está en proceso de desarrollar proyectos como biodigestores en fábrica, recuperación de folex de pallets, eliminación de plásticos en fábrica y desarrollo de vasos de polipapel compostables, entre otros.

Al finalizar, Rosso dejó un mensaje para aquellas empresas que aún no asumieron el compromiso de actuar como agente de cambio. Y al respecto, pregonó: “No hay tiempo, hay que hacerlo, es una cuestión de consciencia. No es fácil, pero no es imposible. Se puede y se debe hacer. No tiene sentido usar un material que es indestructible para algo que se usa por unos minutos. Se puede cambiar y más si nos ponemos de acuerdo entre nosotros porque hay proveedores que ya están trabajando para dar soluciones”.

Se puede hacer sin perder rentabilidad. Las empresas suelen pensar que la sustentabilidad y la rentabilidad no van de la mano; con un poco de creatividad, de buena voluntad y esfuerzo se puede sacar el plástico sin perder rentabilidad. No trae más costos. Es un cambio de procesos, de sistemas y, en algunos casos, cambio de producto. Pero es más que nada es un cambio de procesos”, cerró.

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