
Un estudio de la Universidad de Harvard indicó que la reducción de la desigualdad no depende del relato tradicional sobre la división entre el “capital y el trabajo” sobre la que se basa el relato de una parte de la clase política, sino del aumento de la productividad.
El índice fue elaborado el economista venezolano Ricardo Hausmann, quien destacó que la reducción de la desigualdad en América Latina requiere de un aumento de la productividad; esto, a su vez, exige de una inversión en infraestructura pública entre los sectores más excluidos.
En una conferencia virtual organizada por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), Hausmann sostuvo que, luego de África del Sur, América Latina es la región más desigual del mundo. Y esto no sucede, afirmó, por el habitual “cuento” de la división entre capital y trabajo, sino por la desigualdad en el acceso a los servicios. A menor acceso a los servicios, explicó, menor capacidad de aumentar la productividad y, por lo tanto, de lograr un crecimiento económico sostenido.
A continuación, las principales definiciones de este reconocido economista de Harvard:
- Una pregunta relevante es por qué hay mucha desigualdad entre los municipios o zonas de un mismo país que tienen el mismo tipo de cambio y la misma macroeconomía; a veces una zona se parece a Guatemala y la otra a Corea, como ocurre entre el DF de México y Chiapas. A su vez, dentro de Chiapas hay diferencias de ingresos.
- Una persona de Chiapas que vive en su estado gana un 50% menos que si viviera en otro estado. Por lo tanto, la pregunta es si la torta está mal repartida, o si se cocinan de diferente forma en diferentes lados. O sea, en la productividad relativa.
- Karl Marx no se equivocó al pronosticar que el capitalismo transformaría la producción, pero sí en el hecho de que los cuentapropistas, que se transformarían en asalariados que trabajarían para empresas capitalistas, iban a ver reducido su salario. El problema es que en Estados Unidos 9 de cada 10 personas son asalariadas, mientras que en India solo uno de cada 20 es asalariado y las otras 19 son cuentapropistas. En América Latina entre el 40 y el 50 por ciento de los trabajadores se desempeña por su cuenta, es decir, son el tipo de artesanos que Marx veía que no han sido desplazados.

- La teoría de la complejidad económica que elaboré con varios economistas indica que no vemos el mundo dividido entre capital y trabajo, sino en términos de capacidades productivas, que pueden ser individuales -como lo veía Adam Smith- y los lugares son colecciones de esas capacidades productivas. Para hacer las cosas, hay que tener capacidad de movilizar esos productos (o materias primas) no transables.
- Esto incluye el know how necesario para que funcione un equipo, no solamente de individuos. Por ejemplo, una empresa moderna que tiene diversas capacidades: compra, marketing, producción, etcétera. Y también tiene que haber proveedores para que funcione el ecosistema, como acceso a cuentas bancarias por parte de la gente pobre.
- Hay lugares que son colecciones de letras (materias primas) y esto no se traduce en una cuestión de dotaciones. Hay países que tienen más letras y otros pocas, pero algunos tienen pocas y hacen más que los que tienen muchas.
- Los países ricos hacen muchas cosas, los pobres hacen pocas que hace mucha gente. Y esto puede verse también dentro de cada país. La diferencia no surge de la educación entre alguien que maneja los bueyes y alguien que maneja una cosechadora, porque es más fácil manejar la cosechadora que arar bueyes.
- Si todos los países no pueden tener todas las letras para hacer todas las palabras, hay que elegir dónde ponerlas, porque si pongo pocas letras en muchos lugares, voy a poder hacer pocas cosas. A las letras les gusta mucho juntarse y así se concentra mucho la producción en pocos lugares.

- Tomando ese análisis para el caso Chiapas, se observa que el índice de complejidad es más importante que la educación formal. Por eso el índice de complejidad económica que elaboré con otros economistas es el número de letras que tiene cada lugar, en base a una serie de variables, como la escolarización, experiencia y nivel de urbanización de la población, entre otras.
- Chiapas tiene pocas letras y puede hacer pocas palabras, pero cuando un chiapaneco se va, puede participar en palabras más largas, ya que su letra se combina con otras. Entonces el problema es el de la desigualdad de las letras.
- La solución entonces debería ser que todo el mundo se fuera a la ciudad, pero dentro de una misma ciudad también hay grandes desigualdades. ¿Como se juntan esas letras?, como en el final de una película, donde aparecen los actores, ingenieros de sonido, efectos visuales y cualquier de cantidad de otras letras o personas que deben juntarse para hacer un filme.
- Juntar las letras no es fácil, representa un costo alto. En Bogotá, los trabajos formales están donde vive la gente pudiente que es la que puede pagar las propiedades cerca de esas zonas, mientras que a los más pobre les ocurre lo contrario.
- En los barrios alrededor de Caracas por ejemplo es muy difícil; es más fácil quedarse en casa, no ir a trabajar a otro lado y hacer algo por su cuenta. Este es el mundo de letras cortas.
- En este sentido es donde aparece el problema de la inclusión. Para conectarse a redes hay que pagar un costo fijo alto, pero una vez que lo logra, el costo marginal se vuelve mucho más barato. Así que conectar a la gente a más letras resulta conveniente. Por ejemplo, en Kenia hay un 80% de penetración de teléfonos móviles, pero 20% de acceso a la electricidad, por el costo fijo de cada una de esas tecnologías. Esos costos fijos limitan la posibilidad de difundir estas tecnologías.
- La trampa de la exclusión es que los costos fijos limitan la expansión a las redes. Así que el problema de la inclusión es cómo se pagan esos costos fijos y reducirlos.
- El otro enfoque es que es necesario compartir los costos, pagándolos en forma colectiva, no en forma individual. En 1775 en Estados Unidos los congresistas decidieron fundar el correo y así conectar a toda la población del territorio, antes de la independencia, algo que no hubiera hecho el mercado por una cuestión de costos y de eficiencia. Pero la decisión fue tener al país conectado y pagarlo en forma colectiva.
-Muchas de nuestras fuentes de desigualdad se deben a la desigualdad de las productividades. El capitalismo no logró conectar a todos a las palabras más largas necesarias para aumentar la productividad, así que hay una gran agenda de inclusión para que más gente esté conectada a redes o letras que los hagan más productivos.
- Compensar a la gente por su exclusión puede ser muy costoso en términos fiscales, pero el desarrollo económico torna necesario hacerlo. Esto lleva a tensiones fiscales y mayor carga fiscal efectiva, porque la redistribución implica más transferencias y un gasto clientelar.
- Esto requiere un rebalanceo entre impuestos al trabajo formal e impuestos al capital, pero para ponerle más impuestos al capital hace falta mucha cooperación internacional y eso facilitará esta agenda.
- Ahora viene una gigantesca expansión del teletrabajo y un rediseño de las cadenas de valor para que las empresas puedan aprovechar que las cosas se puedan hacer desde diferentes lugares, algo que ya viene ocurriendo. Esto hará más factible que gente en zonas más desconectadas hagan palabras más largas.
- Dentro de las letras hay consonantes que podés comprar en un mercado, mientras que las vocales son bienes públicos; necesitas de ambas para formar una palabra. Las vocales son bienes públicos y las debe hacer el Estado, porque además no son caras y llevarán a un aumento de la producción.
- Ahí no veo una tensión distributiva, a diferencia de lo que ocurre entre el sistema educativo y el sistema de pensiones, porque los jóvenes y los adultos mayores quieren fondos al mismo tiempo.
- Argentina se volvió tan rica porque ese trasplantó Europa a otro país, así que la inmigración es fundamental. Hoy Argentina todavía tiene una política migratoria muy abierta y, si tuviesen la política fiscal chilena con su actual política migratoria, sería un paraíso terrenal.
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