
A medida que se levantan las restricciones al movimiento internacional, el nuevo mundo queda mucho más lejos para los turistas argentinos. El poder de compra de los argentinos en el exterior se redujo casi un 40% este año, como consecuencia de la suba del dólar y la imposición de recargos a las operaciones en moneda extranjera. Desde el momento de auge de turismo en el exterior, cuando en 2017 la capacidad adquisitiva de los salarios locales fuera del país fue mayor incluso a la de época del la convertibilidad, el poder de los ingresos locales más allá de las fronteras se desplomó 65%.
Los números surgen de un análisis de IERAL-Fundación Mediterránea, que tomó como parámetro el salario industrial en dólares en la Argentina para estimar su poder de compra en el mundo. El resultado es un derrumbe que se inicia con la primera crisis de balanza de pagos disparada en abril de 2018, luego acentuada en 2019 tras el proceso electoral y agravada, una vez más, durante 2020 como resultado de la incorporación del Impuesto PAIS del 30% a las operaciones cambiarias complementado luego con una percepción del 35% a cuenta del Impuesto a las Ganancias o a los Bienes Personales decidido en septiembre último.
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Los números de consumos de turistas argentinos cayeron prácticamente a cero durante 2020 en la medida en que la Argentina y todo el mundo imponía distintos grados de restricción a los viajes en medio de la pandemia de coronavirus covid-19. Pero ya que las distintas vacunas con las que el mundo aspira a superar la crisis sanitaria que generó la mayor crisis económica global desde la Segunda Guerra, los analistas empiezan a mirar los números para saber qué esperar en durante la todavía lejana pero al menos visible post pandemia.

Y la conclusión a la que llegaron los analistas del IERAL es que las condiciones estimulan un repunte del turismo interno y, si el virus retrocede, un inusitado atractivo de la Argentina como destino para turistas de países de la región.
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“La capacidad adquisitiva de los argentinos para realizar turismo internacional se redujo 38% en el último año, y respecto de fines 2017 se redujo 65% (caso de ingresos equivalentes a dos salarios industriales) por efecto combinado de devaluaciones y recargos tributarios, llevando al turismo emisivo a su mínima expresión, situación que ya se evidenciaba antes de la paralización de los flujos turísticos mundiales”, resumió el análisis que lleva las firmas de Marcelo Capello y Marcos Cohen Arazi.
“Resulta interesante analizar cómo evolucionó la capacidad adquisitiva de los argentinos para realizar turismo internacional, teniendo en cuenta los cambios salariales, las modificaciones en el tipo de cambio, la tributación, y también la aparición del impuesto PAIS y la percepción de impuesto a las ganancias a los consumos turísticos”, considera el informe.
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“Sin lugar a dudas, en la situación actual el turismo de los argentinos en el exterior resulta muy oneroso, y podría favorecer el turismo interno”, agrega.
Para comparar en el tiempo, los analistas tomaron dos parámetros, un salario industrial en dólares y el equivalente dos salarios industriales en la misma moneda. A su vez, para incorporar factores impositivos, lo calcularon en el caso de un trabajador solero y de un trabajador casado y con hijos.
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“En el caso de la capacidad de compra del salario industrial para hacer turismo internacional, en el último año se redujo 38% en el caso de solteros y 37% en el caso de casados con hijos, y respecto de fines 2017 se redujo 65%. Así, la capacidad de compra actual es comparable a la de comienzos de 2006″, resume el análisis.
Los pagos por viajes y otros gastos con tarjeta se mantienen en mínimos en medio de la crisis sanitaria global. Si no tocan cero es gracias al comercio online, los pagos de servicios de streaming y otros gastos con tarjeta. Pero cuando el movimiento de turistas se reinicie, las condiciones no serán favorables para nada para los viajes al exterior.
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En cambio, Capello y Cohen Arazi se enfocan sobre la variable inversa, el aumento en el poder de compra de los turistas de países limítrofes, para señalar la posibilidad de una balanza turística equilibrada a estos valores del dólar.
“Para los turistas brasileros y chilenos, el contexto actual de precios relativos favorece el turismo en Argentina (valiéndose de las cotizaciones alternativas del dólar), aunque esta decisión no está guiada solo por los precios; su poder de compra creció 35% y 81%, respectivamente. De este modo, cuando se normalice el turismo Argentina podría tener una balanza relativamente equilibrada”, concluyeron.
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