Inquietud en la City: tras la mayor expansión monetaria en una década, el Banco Central todavía no prende la aspiradora para sacar pesos de la calle

En enero se frenó el aumento de dinero circulante, pero todavía está 25% por encima del nivel al que terminó en octubre. Es el mayor crecimiento de pesos en poder del público desde 2010. Con vencimientos en pesos que pueden inyectar aún más y disparar a los dólares paralelos, el Banco Central todavía no muestra reacción

Foto de Archivo. Fachada del Banco Central argentino, Buenos Aires, Jun 16, 2014.  REUTERS/Enrique Marcarian
Foto de Archivo. Fachada del Banco Central argentino, Buenos Aires, Jun 16, 2014. REUTERS/Enrique Marcarian

El Banco Central se limitó a acompañar el freno de la expansión monetaria en enero, sin sacar de la calle la suma récord de pesos que salieron a circular a fin de año de la mano de las necesidades de financiamiento del Tesoro, la compra de dólares para reservas y el aumento de la necesidad de efectivo de cada fin de año. Ahora, mientras el Ministerio de Economía lucha por refinanciar el pago del bono dual, se enfrenta al riesgo de una inyección monetaria masiva no prevista que puede empujar a la suba a los dólares paralelos y complicar la marcha de la inflación.

Las compras de dólares con las que el Central refuerza las reservas implican la emisión de pesos para pagar por esas divisas y componen uno de los principales factores de la expansión de la base monetaria, con más de $ 254.000 millones desde las elecciones. Más aún pesan los adelantos transitorios, emisión monetaria para financiar el déficit del Tesoro, con $ 350.000 millones en el mismo período. Son procesos que no se iniciaron con el cambio de Gobierno, ya habían empezado durante la gestión de Guido Sandleris en el Banco Central. A fuerza de colocaciones de Leliq y pases, la base monetaria se contrajo $ 186.000 millones el mes pasado, pero esa no es la variable más relevante.

El circulante, el dinero que está en manos del público o en cuentas a la vista, se redujo sólo 1,3% en enero. Son los pesos que están disponibles de inmediato para hacer pagos, el “agregado monetario” que los analistas siguen más de cerca cuando temen por el nivel general de precios o las brechas cambiarias.

El retroceso de la cantidad de circulante en el primer mes del año supuso un freno a la expansión monetaria de fin de año, pero dejó sabor a poco. La cantidad de pesos en circulación todavía está 25% por encima del nivel que mostraba cuando se impusieron controles de cambio reforzados, a fines de octubre, y avanza 11,1% desde el cambio de Gobierno. Se volcaron a la calle, respectivamente, $ 203.593 millones desde las elecciones presidenciales, gracias a que durante enero se restaron $ 8.728 millones en circulación.

Es difícil dar dimensión a la cantidad de dinero en circulación en una economía en la que el nivel general de precios avanza por encima del 50% anual. Por eso, un cálculo de la Consultora Ledesma trató de medirlo ajustando los montos por inflación y PBI. El resultado es que, medido a precios de fines de 2019, la expansión monetaria que se vio entre noviembre y enero fue la más grande desde fines de 2010.

Sin reacción

Si bien la expansión frenó, contra la recomendación de los analistas, el Banco Central no aspiró una parte sustancial de esos pesos. El momento del año es clave: en febrero el aumento de la demanda de dinero de cada cierre de año se revierte, y un exceso de oferta puede ser peligroso.

Hasta el momento no se ve que la política monetaria haya reaccionado, hasta bajaron la tasa de interés”, dijo Gabriel Caamaño de Consultora Ledesma. “No hay nada que indique que se está manejando la liquidez de una forma prudente, las expectativas parecen estar ancladas nada más que en conseguir un canje exitoso de la deuda, pero no hay motivos para confiarse con una inflación que desacelera con tarifas congeladas y tipo de cambio casi fijo por el cepo. Si la renegociación de la deuda es medianamente exitosa, perfecto, pero no parece prudente prepararse sólo para el mejor escenario. De hecho, por algo tenés en enero las brechas cambiarias en el 40%”, comentó.

Miguel Pesce, el titular del Banco Central, supo dejar en claro que tiene que “digerir” el exceso de circulante en esta parte del año. Pero hasta ahora no prendió la aspiradora. En su primera licitación de Leliq de febrero renovó menos de lo que vencía y, como resultado, terminó aumentando la base monetaria en $ 74.915 millones ese día.

Venía bien. Pero en los últimos 10 días me parece que están bajando la tasa muy rápido. Hay mucho riesgo que nos comamos el amague de todos los febreros”, dijo Juan Manuel Pazos de TPCG.

La “trampa de febrero” respecto a la que los analistas advierten hace meses es un problema que ya sufrieron antecesores de Pesce en el Banco Central. Cuando las familias y empresas demandan más pesos cada cierre de año, la tentación de relajar la política monetaria es grande. Cuando ese dinero vuelve a los bancos, puede ir camino a los mercados paralelos del dólar o empujar hacia arriba los precios que no están regulados.

Riesgo financiero

El panorama monetario se complicó aún más por las dificultades que sufrió el ministerio de Economía para refinanciar el vencimiento del Bono Dual, que cae el 13 de febrero. La cartera que dirige Martín Guzmán ofreció cuatro bonos distintos a los tenedores del Dual con la esperanza de no tener que pagarlos íntegros, lo que para un sector público que tiene déficit financiero significaría tener que emitir dinero para poder cumplir con el pago. El canje, sin embargo, no tuvo éxito: renovó sólo el 10% del vencimiento y existe la posibilidad real de que se inyecten otros $ 100.000 millones en un sólo día si Guzmán no consigue alguna forma de canjear esa deuda a tiempo.

“Pesce liberó pesos con la idea de que ayuden al Tesoro en su intento de volver a financiarse con letras a tasas cada vez más bajas, pero si los canjes no tienen éxito la brecha cambiaria te empieza a pasar factura”, explicó Juan Ignacio Paolicchi de Eco Go. “Yo creo que son conscientes de que en febrero no pueden liberar pesos así porque si, todavía no hay un comportamiento de formación de precios mirando a los dólares paralelos pero es un riesgo real. Y si hay inyecciones fuertes por los vencimientos de bonos en pesos de los próximos meses, yo creo que van a tener que salir a aspirar ese dinero”, agregó.

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