Marco Trungelliti alcanzó un hito en su carrera al meterse por primera vez entre los 100 mejores del ranking ATP Tour, un objetivo que persiguió durante años dentro del circuito. El argentino concretó este salto tras clasificarse a las semifinales del ATP 250 de Marrakech, donde firmó una sólida remontada frente al francés Corentin Moutet, a quien superó por 4-6, 6-3 y 6-4 luego de más de dos horas de juego.
Además, estableció una marca histórica: se convirtió en el jugador de mayor edad en ingresar al Top 100 en los últimos 50 años, un dato que dimensiona la magnitud de su logro.
Lo que debía ser una jornada de celebración absoluta para el santiagueño se vio parcialmente opacado por un clima de tensión que fue creciendo con el correr de los minutos y que terminó trasladándose más allá de la cancha. Durante buena parte del encuentro, el argentino tuvo que convivir con las reiteradas muestras de frustración de su rival, que exteriorizó su enojo de manera constante y descargó su impotencia contra sus raquetas, que terminaron destrozadas en pleno partido.
Sin embargo, lo que hasta ese momento parecía un nuevo episodio de descontrol de un jugador talentoso pero temperamental, escaló a un nivel completamente fuera de lugar una vez finalizado el partido. Tras el saludo protocolar en la red, Moutet dejó de lado cualquier gesto de deportividad y, visiblemente alterado, decidió confrontar la situación de manera directa. Raqueta en mano y aún dominado por la bronca, el francés de 26 años se dirigió hacia las tribunas, donde trepó para increpar cara a cara a un espectador que, según su versión, lo había provocado durante el encuentro.
La escena, que generó sorpresa e incomodidad entre los presentes, obligó a la rápida intervención del personal de seguridad para evitar que la situación pasara a mayores. Este tipo de reacciones no representan un hecho aislado en la carrera del europeo, quien ya ha protagonizado otros episodios polémicos dentro del circuito profesional.
No es la primera vez que el francés queda en el centro de la controversia por su conducta dentro de la cancha. Ya en 2025, en el Masters 1000 de Madrid, había quedado en el ojo de la tormenta tras un escandaloso cruce frente a su compatriota Harold Mayot. En aquella oportunidad, luego de ceder el primer parcial por 6-3 y encontrarse en desventaja en el segundo, volvió a exhibir una de las facetas más cuestionadas de su repertorio.
Tras destrozar su raqueta contra el suelo y recibir una penalización por parte del juez de silla, protagonizó un gesto que recorrió el mundo: simuló entregarle su raqueta rota a un niño en la tribuna, para luego retirársela de forma burlona cuando el pequeño intentó tomarla. Ese desplante, sumado a su posterior abandono por una supuesta lesión lumbar sin previo aviso, le valió una reprobación generalizada y una salida bajo una estruendosa silbatina.
Ahora, con su incursión en las gradas para confrontar a un aficionado, Moutet confirma que su talento suele verse opacado por una inestabilidad emocional que lo convierte, una vez más, en protagonista de episodios de mal gusto dentro del circuito ATP.