
La leyenda se fue con mucha bronca y sin gloria. En el emblemático Philippe-Chatrier, donde supo conquistar 14 ediciones del Roland Garros, Rafael Nadal cayó derrotado junto a su compañero Carlos Alcaraz y se despidió de los Juegos Olímpicos sin alcanzar el podio. La pareja española perdió en los cuartos de final del Dobles Masculino frente al binomio de Estados Unidos compuesto por Austin Krajicek y Rajeev Ram con parciales de 6-2 y 6-4.
Los norteamericanos, cuartos favoritos, se quedaron los boletos hacia la siguiente instancia después de una hora y 38 minutos; y en su próximo compromiso se medirán frente a los checos Tomas Machac y Adam Pavlasek.
La derrota del histórico tenista dejó un sabor amargo en la delegación ibérica, que ahora deposita todas las esperanzas de medalla en el murciano que deberá jugar los cuartos de final en el Singles Masculino, aunque también están Sara Sorribes y Cristina Bucsa en el Dobles Femenino que están a tiro de las semifinales.
De inmediato, en las redes sociales, incluida la cuenta oficial del Comité Olímpico Internacional (COI), aparecieron las reacciones de los fanáticos de Rafa con un agradecimiento eterno por la magnífica trayectoria que ha cosechado el medallista de Río 2016 y Pelín 2008.
“Esto no afecta en nada. Al final mi futuro como profesional, lo que afecta es las ganas y el sentimiento que yo tenga, cuando tenga que tomar la decisión o no. Para mí se ha terminado una etapa, me había marcado hasta los Juegos Olímpicos desde que empezó el año como un objetivo”, reveló Rafa en rueda de prensa luego de su despedida. Y continuó: “¿Se ha terminado este ciclo? Voy a volver a casa, voy a desconectar y en frío, pues cuando tenga claro cuál es mi siguiente etapa, sea con una raqueta en la mano o sin ella os lo haré saber”.
Cuanto más intensa es una relación, más difícil es terminarla. La leyanda de Manacor ha tejido algo más que una historia de amor con la Ciudad de la Luz, un idilio que comenzó en 2005 y que el mallorquín se niega a dar por terminada pese a los síntomas que invitan a pensar que no tiene más recorrido. Tras la eliminación olímpica, en la que puede ser la última vez que pise como jugador la tierra batida francesa, dos días después de haber bordeado la humillación a manos de Novak Djokovic en el singles, Nadal ha dejado caer que su despedida está cerca, aunque a sus 38 años se niega a pronunciar la palabra adiós.
El español se limitó a avanzar al centro de la pista, a levantar los brazos y mover una mano en forma de adiós y a abandonar el estadio con un golpe de Alcaraz en un hombro, una palmada que pareció significar algo más que un simple gesto amistoso. Entre los aplausos del público, el mismo que le ha acompañado en los últimos años en París, más enfervorizado en este torneo olímpico que sonaba a epílogo encubierto, se despidió sin saber si será un adiós o un hasta pronto. Sobre eso, por ahora, silencio.
Un contraste con el bullicio que rodea cada paso que da en el recinto donde ganó catorce Roland Garros, el lugar que le ha convertido en mito, certificado con una estatua que saluda al espectador que se adentra en el templo de la tierra batida. De la capital gala al cielo, siempre nos quedará París, porque París no se acaba nunca, La Ciudad de la Luz era una fiesta, Nadal le parisien...

Rafa se mueve como un parisino más y por eso la ciudad le otorgó un papel central en la ceremonia de inauguración; y su presencia no desentonó al lado de los ídolos locales, recibiendo la antorcha de manos de Zinedine Zidane, uno de los personajes más queridos por los franceses. Fue la salida a una relación que se ha ido construyendo con los años, con los éxitos deportivos, pero también con una manera de ser, una humildad y un culto al esfuerzo que le han abierto un lugar en el corazón de los franceses.
Así han aprendido a adorar a un jugador que acogieron con recelo cuando con 17 años aterrizó en París con aspecto de guerrero para establecer una hegemonía que acabó convirtiéndose en una de las mayores proezas del deporte. Tan largo ha sido su reinado, que son muchos los espectadores que recorren los pasillos de Roland Garros que no recuerdan el torneo sin Rafa.
París ha bailado al ritmo de su raqueta y la ciudad se ha acostumbrado a la melodía se sus triunfos, sus pocas derrotas, sus ausencias y su retórica de la entrega casi trágica. Y como si el público intuyera lo que él no quiere confirmar, sus apariciones en Roland Garros y en el torneo olímpico han sido homenajes improvisados, aplausos permanentes, ánimos desaforados. La última oportunidad de aplaudir al ídolo, de rendirle tributo. Allí forjó su leyenda y París ha querido siempre reconocérselo.
Últimas Noticias
Lo que no se vio de la cena de la Fundación River: los guiños a los hinchas, el gesto del plantel y una nueva recaudación récord
Bajo el lema “Jugar en el barrio, ganar en la vida”, la Fundación River celebró su 13° cena anual solidaria

Serena Williams celebró su regreso a las canchas con Venus: “Podemos reírnos, pero también somos muy serias”
La ganadora de 23 Grand Slam reconoció ante la revista estadounidense Vanity Fair que la exigencia de volver al circuito desplazó cualquier espacio de descanso personal y resaltó la complicidad construida durante décadas junto a su hermana

Dos hermanos y capitanes de bandos opuestos encarnaron durante una década al clásico de Milán: la historia de Giuseppe y Franco Baresi
Huérfanos que encontraron en el fútbol su hogar, protagonizaron el Derby della Madonnina vistiendo camisetas rivales durante los años setenta. Tras cada contienda de domingo, siempre compartieron la misma mesa familiar

Tiene 90 años, compite desde hace siete décadas y sigue haciendo historia en el fisicoculturismo: “Aún no estoy cerca de la meta”
Toshisuke Kanazawa viene de consagrarse en la categoría de 85 años o más en el All Japan Masters Fitness Championship

La piloto de Mercedes en la F1 fijó un límite para su debut: por qué hace 35 años que una mujer no es titular
Doriane Pin, campeona de F1 Academy, desarrolla autos del equipo alemán. La Máxima tuvo solo cinco corredoras en sus 76 años. Cómo se puede cambiar la historia



