Demencial ataque en Mar del Plata: un barra de Aldosivi abrió fuego en plena calle contra la facción disidente

La policía lo identificó como Lautaro Venegas, yerno del N° 2 de la barra. La interna de sangre y fuego de los violentos que está en plena ebullición

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Un barra de Aldosivi abrió fuego contra la fracción disidente

Un milagro. Solamente eso permitió que en el primer fin de semana del fútbol del Ascenso no se sumaran más víctimas fatales a las producidas en los estadios de Chacarita y Gimnasia de Mendoza. Porque con sólo ver el vídeo que acompaña esta nota, cualquiera se da cuenta que la tragedia pudo instalarse también en Mar del Plata, en plena temporada veraniega, en la previa del partido debut de Aldosivi contra Atlético de Rafaela por el torneo de la Primera Nacional. Uno de los soldados de la barra oficial, identificado por la policía como Lautaro Venegas, abrió fuego a 500 metros del Mundialista sobre un grupo de la facción disidente que estaba esperando su momento para dar el golpe. Fueron ocho disparos a discreción y una imagen que lo resume todo: Venegas, yerno de Carlos Juárez, alias el Kiu, número dos de la barra del Tiburón, apuntando directamente al cuerpo. Por suerte apenas se escuchó la primera detonación, como los integrantes del grupo rival estaban alertas, se tiraron al piso y nadie perdió la vida. Sí, un verdadero milagro.

La situación de la guerra interna de la barra de Aldosivi viene de tiempo atrás, pero lo más preocupante es que nadie de la seguridad advirtió lo que podía suceder y eso que Luis Coman, alias el Indio, el líder histórico del paravalanchas del Minella, subió una foto a su estado de Whatsapp el mismo día del partido, apenas ocho horas antes, mostrando dos fusiles listos para ser accionados. Y eso en el lenguaje delictivo significa que se viene la guerra. ¿La Policía no lo monitoreó o como aducen sus rivales, tienen demasiada cercanía al capobarra? El peso de Coman en Mar del Plata es evidente: aunque tuvo innumerables procesos judiciales, siempre salió limpio. Y esta no parece que vaya a ser la excepción, ya que el único que quedó preso es Venegas, de 20 años.

Para entender la batalla hay que remontarse a agosto de 2022, cuando varios autos de los jugadores de aquella época del club fueron incendiados en la ciudad deportiva. El escándalo fue tal que la Policía pidió la cabeza de los barras y así llegaron a los hermanos Sosa, de la facción Plaza Italia. Estos entendieron que fue Coman el que los señaló y juraron venganza. Y a la semana su gente fue hasta la sede del club sabiendo que allí los iban a encontrar y hubo una pelea que terminó con una balacera y un herido de la facción oficial.

Todo lo que vino después hasta marzo de 2023 fue demencial. El grupo de Villa Italia consiguió el apoyo de Jorge Roldán, alias el Pelado, un ex convicto que trajo a amigos que tenía del mundo del bajo fondo y se planteó una guerra que tuvo tres capítulos a balazos, uno de ellos en una plaza de la ciudad que estaba repleta de chicos jugando que dejó cuatro heridos de arma de fuego, entre ellos un niño de 11 años. Además hubo quema de casas de los líderes rivales, un enfrentamiento en el que un barra perdió la visión de un ojo y otro en el barrio San Martín que aterrorizó a toda La Feliz. Por uno de estos hechos hasta terminó en prisión el Indio Coman, pero fue por poco tiempo. La barra copó Tribunales para que lo liberaran, cosa que finalmente sucedió. Menos suerte tuvo el Pelado Roldán, quien sí volvió a prisión.

Coman, el líder de la barra del Tiburón
Coman, el líder de la barra del Tiburón

Con este panorama, Coman se sintió fuerte de nuevo. Había logrado capear el temporal y seguir manejando con sus contactos la barra del Tiburón, como lo viene haciendo hace 20 años. Así, desde mediados del año pasado parecía que la calma había vuelto a la tribuna. En el medio se formó un grupo nuevo llamado La banda del Tiburón, que se encargaba de hacer el recibimiento del equipo. Como trataban bien a la gente y no tenían tanta relación con la barra, los hinchas empezaron a darles su apoyo. Y eso provocó los celos de la facción oficial, y en la fiesta de fin de año en el club los agredieron primero a golpes de puño y después, ya en la calle, con armas blancas y botellazos, y una chica perdió un ojo. Ese fue el punto de quiebre porque los agredidos decidieron formar una facción por su lado y sumar a tres peso pesados que alguna vez fueron parte de la barra y el Indio los había echado: Santi Sosa, el Gordo Pino y el Mono Ledesma. Y la revancha fue a los tiros y uno de los laderos de Coman, apodado el Negro Fleitas, terminó con seis balazos en el cuerpo.

Con ese panorama a comienzos de este año, era obvio que algo iba a pasar. Más que nada cuando se supo que la facción disidente pensaba ir caminando a la cancha para tratar de ganar la tribuna. El amedrentamiento de la foto que posteó el Indio con las armas no les infundó temor. Entonces el bando oficial pasó al plan B: si se acercan, hay balas para todos. Y cuando estaban a 500 metros de la cancha, presuntamente el detenido Facundo Venegas abrió fuego y de milagro no hubo más muertos en un fútbol argentino que empezó su temporada bañado de sangre.