LeBron, la leyenda continúa: otra jornada de gloria para llegar a su décima final de conferencia a los 38 años

James hizo otro juego épico para eliminar al campeón y al mejor tirador de la historia. Llegó a la definición del Oeste luego de una temporada tambaleante, en una de las historias deportivas más improbables de los últimos tiempos. Otro hito que lo ubica, ya sin dudas, en un tú a tú con Jordan

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LeBron, la leyenda continúa.

El Rey lo hizo de nuevo. Un nuevo hito en su carrera.

En este caso eliminó al campeón, al mejor tirador de la historia. A los 38 años ha ganado su serie N° 41, nadie ha logrado más. Una nueva marca para un jugador que no deja récord en pie. En el partido que lo puso en una nueva final de conferencia, anotó 30 puntos, algo que no hacía en playoffs desde el 2020. También sumó nueve rebotes y nueve asistencias, jugando 41 minutos. Un caso para el estudio de la ciencia. Y una demostración más de por qué James se sienta en la mesa chica de los mitos. Incluso, por qué no, en un tú a tú con el gran Michael Jordan.

Porque no es sólo lo que hace individualmente, sino lo que hace con sus equipos: en este caso vuelve a meter a los Lakers en la pelea grande, luego de una temporada tambaleante que casi lo deja afuera de los playoffs.

El equipo arrancó con marca de 2-10 y estuvo 25-31 para febrero, ocupando el ridículo puesto N° 13. Parecía muerto. Y sus chances de playoffs. Él pidió cambios, la gerencia reaccionó a tiempo y metió 27 en total, casi sobre el límite de los traspasos. Una locura. Se fue Russell Westbrook, la figura que llegó en un experimento que, se intuía, no serviría. Llegó D’Angelo Russell y otros. El conjunto reaccionó y terminó la fase regular con racha de 18-9.

Con lo justo, pero llegó. Tocaba Memphis, el nuevo equipo sensación, #2 de la fase regular con el volador Ja Morant. A LeBron no le importó. Y se motivó el doble cuando, del otro lado, surgió Dillon Brown, el polémico bocón de los Grizzlies, que dijo que no lo respetaba, que estaba viejo… Grueso error. También mencionó que no lo respetaría hasta que no le metiera 40. Bueno, los Lakers le ganaron por 40 en el último partido para eliminarlos. Una de las historias deportivas más improbables de los últimos tiempos, si pensamos cómo estaba el equipo a mitad de campaña.

Luego llegó el campeón, el equipo de la última década, el de Steph Curry y su tridente histórico. Pero los Lakers ya estaban en dinámica positiva, con otra energía y confianza. Y jugaron mejor. Anoche no dieron la chance de volver a San Francisco y terminaron la semi del Oeste.

Los Angeles Lakers de LeBron James eliminaron a los Golden State Warriors de Stephen Curry (Credit: Jayne Kamin-Oncea-USA TODAY Sports)
Los Angeles Lakers de LeBron James eliminaron a los Golden State Warriors de Stephen Curry (Credit: Jayne Kamin-Oncea-USA TODAY Sports)

Claro, LeBron no estuvo solo. Bien Darvin Ham, el coach que estuvo en la cuerda floja. Ni hablar de Anthony Davis, la nueva estrella del equipo. Porque, sabemos, LeBron es decisivo, pero la diferencia la hace este pivote versátil capaz de hacer cualquier cosa, especialmente dominar desde la defensa. Anoche sumó más rebotes (20) que puntos (17). D’Angelo Russell hizo lo que se esperaba cuando llegó, meter puntos (19), ser una nueva arma para sacarle presión a la dupla. Tremendo estuvo el pibe Austin Reaves (23-6-5), con su pinta de escribano. Volvió a destacarse Lonnie Walker IV (13), el héroe del Juego 4, con 15 en el último cuarto. También aportó el japonés Hachimura y el resto no se quedó atrás. Un trabajo de equipo.

Claro, sin LeBron no hay nada.

Ya suma 12 finales de conferencia, 10 finales en total y en solo cuatro años no ha jugado playoffs. Tan grande es que es más probable que juegue una final NBA (50% de chances) que meta un tiro de campo (49.5).

Ahora tocan los Nuggets de Nikola Jokic, la estrella contracultural que domina desde su calidad técnica, desde su visión de juega, esa estrella distinta va en contra de las estrellas estadounidenses. En estos playoffs promedia 30.7 puntos, 55% de campo, 12.8 rebotes y 9.7 asistencias. Casi un triple doble. El duelo con Anthony Davis será para alquilar balcones. O plateas de primera fila, que anoche ante Golden State se vendieron en 30.000 dólares y estuvieron repletas de estrellas, como Jack Nicholson, las Karsashians, Bad Bunny con su novia Kendal Jenner, Lewis Hamilton y Elon Musk, entre otros.

Hamilton disfrutó desde la primera fila (Foto: Reuters)
Hamilton disfrutó desde la primera fila (Foto: Reuters)

El serbio está mejor rodeado que nunca. Aquel equipo donde supo estar nuestro Facu Campazzo, pero ahora más maduro, más completo, con el regreso en alto nivel de Jamaal Murray (25.9 puntos, 6.5 asistencias y 6.2 rebotes), la explosión de Michael Porter Jr (14.5 y 7.5 recobres), la potencia de Aaron Gordon (13.1 y 6.1) y el aporte del resto. Viene de eliminar con claridad al Phoenix de Durant y Kevin Booker, por 4-2, y vuelve a la final del Oeste tras tres temporadas. Tendrá ventaja de localía y, en las casas de apuestas, será favorito.

¿Pero quién se atreve a apostar en contra del Rey?

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