El ambiente del fútbol amaneció convulsionado por la muerte de Julio César Toresani. A los 51 años el Huevo fue encontrado sin vida en el predio que la Liga de Santa Fe posee en su localidad.

Según las primeras hipótesis se trata de un suicidio, debido a que el ex jugador atravesaba un cuadro de depresión, producto de los problemas familiares, económicos y laborales que sufría en el último tiempo.

Su carrera como futbolista se inició en Unión, donde estuvo 3 años y luego probó suerte en Instituto de Córdoba. Tras la temporada 1989/90 en La Gloria, el Huevo retornó al Tatengue para saltar a River, el primer grande de los tres en los que jugó.

Tras cuatro años en la entidad de Núñez, el ex volante emigró a Colón para luego sumarse al recordado Dream Team que formó Boca en 1996. Con compañeros de la talla de Oscar Córdoba, Jorge Bermúdez, Solano, Cagna, Arruabarrena, Latorre, Palermo y Maradona su gol más significativo se dio el 25 de octubre de 1997 en el Superclásico que marcó el retiro del mejor jugador del mundo.

Aquella tarde en el Monumental, el Millonario se había puesto en ventaja con el grito de la Bruja Berti, pero Toresani demostró su calidad con una definición exquisita de tres dedos que dejó sin posibilidades a Germán Burgos.

Dicho partido también está permanente en la memoria de todos los hinchas del Xeneize por la expulsión que sufrió Hernán Díaz y el tanto que concretó Martín Palermo que selló el 2 a 1 a favor del elenco de la rivera.

La carrera de Toresani luego continuó por Independiente, Audax Italiano de Chile y varios pasos por el Sabalero. Tras su retiro, el Huevo se dedicó a la dirección técnica, donde incursionó en el ascenso por el interior del país, Bolivia, Ecuador y Uruguay.

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