A los 13 minutos del segundo tiempo. Lionel Scaloni ordenó el cambio de arquero. Dejó su lugar Gerónimo Rulli, ingresó un rostro desconocido para la mayoría del público futbolero en Argentina: Paulo Gazzaniga. Sin embargo, en poco más de media hora de acción, dejó una interesante imagen en su primera vez con los guantes del combinado nacional en la victoria de la Selección 2-0 ante México.

A los 26 años, el portero del Tottenham de Mauricio Pochettino fue citado por Scaloni como un agregado (junto a Gastón Giménez) de la lista que había confeccionado de cara a los amistosos frente a México. Y en Mendoza decidió darle espacio. Le tocó ser parte del encuentro en el momento en el que el elenco dirigido por Rubén Ferretti se envalentonó y tuvo dos oportunidades para conseguir el 1-1 parcial.

A los 23′, tapó un cabezazo a quemarropa de Gallardo con buenos reflejos. Y más cerca del epílogo, a los 39, respondió ante un remate ajustado de Guzmán, que lo obligó a arrojarse a su derecha.

(FotoBaires)
(FotoBaires)

Hijo de Daniel Gazzaniga, ex arquero de River, Instituto de Córdoba y Deportivo Maipú de Mendoza, Paulo llegó a Europa a los 15 años, cuando se incorporó a las divisiones menores de Valencia. De figura espigada (mide 196 centímetros), pasó por el Gillingham (cuarta división de Inglaterra), Southampton, Rayo Vallecano y Tottenham, donde volvió a coincidir con Pochettino, con quien comparte la ciudad de nacimiento (Murphy, Santa Fe).

"Tiene buen presente, llamó la atención del cuerpo técnico y esta Selección tiene las puertas abiertas para todos", señaló Scaloni sobre su actuación. "Fue una experiencia inolvidable", dijo Gazzaniga.

En el elenco londinense se quedó con el rol de suplente de Hugo Lloris, arquero campeón del mundo con Francia. Y las buenas referencias lo llevaron a la Selección. La primera impresión, al menos, resultó más que positiva.

SEGUÍ LEYENDO: