Una vida, una historia: la desgracia que marcó a Esteban Andrada, el arquero que hará su debut en Boca

El mendocino tenía 15 años cuando su padre murió de manera accidental. Él lo había forjado como arquero pese a sus ganas de triunfar en el fútbol como N°9. Aquella oferta del Barcelona que Lanús rechazó, una compleja experiencia laboral en un viñedo y el sueño de llegar a un "grande"
Esteban Andrada (AFP)

Esteban Andrada cumplió 27 años en enero de este año. Le llevó ese tiempo lograr uno de los objetivos que ambicionó desde niño, cuando jugaba al fútbol en la canchita de la villa La Horqueta, de Mendoza, donde vivía. Esta noche debutará como titular en Boca ante Libertad en la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores. "Haber llegado acá es un sueño", dijo el arquero para confirmar, apenas se oficializó su llegada al Xeneize que sí, que deseo+esfuerzo muchas veces da como resultado realidad.

Esteban nació en San Martín, Mendoza, el 26 de enero de 1991. Fue el cuarto de los seis hijos que tuvieron Graciela, su mamá, y Mario, su papá, quien falleció en un accidente de tránsito ocurrido en 2007. "En cuatro meses perdí a mi esposo y a uno de mis hijos, fue nuestra peor época", contó la mamá del arquero al diario Los Andes.

Esteban Andrada cuando tenía 7 años y jugaba en el club Junín de Mendoza (Gentileza Diario Los Andes de Mendoza)

Entonces Esteban tenía 15 años y la vida pareció derrumbársele. Jugaba en San Martín pero la pérdida del padre, que era el sotén económico de la familia, lo obligó a madurar a la fuerza. Debió salir a trabajar y lo hizo en un viñedo donde forjó la resistencia, física y mental, dos de sus mejores características como jugador. "Tenía que cosechar, meter las uvas en un tacho y cargarlas en un camión. Se pagaba cinco pesos el tacho y cada uno pesaba 30 kilos. Yo era flaquito, no tenía el físico de ahora, así que me calzaba el tacho al hombro y hacía equilibrio hasta el camión. Estuve un par de meses hasta que me vine a Lanús", recordó el mendocino en declaraciones al diario Olé.

Esteban Andrada fue al arco casi desde sus inicios. Él quería jugar como delantero porque se imaginaba gritando goles pero fue su padre quien le insistió con ubicarse bajo los tres palos. El hombre mayor de la familia ya tenía un hijo futboilista, Gabriel, el mayor de su descendencia, quien estaba en inferiores de San Martín y actualmente defiende la camiseta del Palmira de Mendoza. "Durante los partidos de mi hermano mi papá me llevaba atrás de un arco y me pateaba unos tiros para que yo atajara y, de paso, me entretuviera", recordó.

El arquero atravesaba el momento más difícil de su vida. La carrera como futbolista había quedado relegada por la realidad. Tenía que trabajar para ayudar económicamente a su familia y por esa razón ni siquiera inició sus estudios secundarios. En ese debate se dio una sola oportunidad más: viajó a Buenos Aires para probarse en un club y, si esto no resultaba, volvería a Mendoza para, tal vez, dedicarse completamente a su trabajo y no al sueño de ser futbolista. Fue Lanús el club que lo cobijó con la primera gran oportunidad en Buenos Aires.

Esteban Andrada (NA)

Ramón Cabrero fue su técnico en inferiores y quien le mostró el camino. En Arias y Guidi no tardó demasiado en destacarse: hasta allí lo fueron a buscar de la Selección. Primero se destacó en el Sudamericano de Perú 2011 y luego fue figura de la Argentina en el Mundial Sub 20 de Colombia (fue titular en los cinco partidos que disputó el equipo que dirigió Walter Perazzo) y aquellas demostraciones llegaron incluso a llamar la atención del Barcelona de España que llegó a ofertar casi 5 millones de euros por su pase. Las negociaciones, sin embargo, quedaron estancadas porque Lanús no vendía a sus juveniles antes de que debutaran en Primera. La frustración era grande pero la ilusión de Andrada pudo más…

El diario español Marca reflejó el momento de la negociación del Barcelona para quedarse con la ficha de Esteban Andrada

Aconsejado por su familia, sus amigos y su representante, decidió quedarse en Lanús. Su debut fue en 2012 de la mano del técnico Gabriel Schurrer (ante Barracas Central, en Salta, por Copa Argentina). Chucho no logró los resultados que el club esperaba y en junio de ese año asumieron la conducción del equipo Granate los Mellizos Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, quienes eligieron como titular a Agustín Marchesín.

Guillermo Barros Schelotto dirigió a Lanús entre 2012 y 2015

Andrada quería jugar y decidió buscar un club que se lo permitiera. Aceptó irse a préstamo a Arsenal de Sarandí, donde se ganó el puesto y cosechó la experiencia que necesitaba para perfeccionarse como arquero pero, también, donde vivió otra de las experiencias más extremas de su vida cuando en noviembre de 2011 fue secuestrado en inmediaciones del centro de Lanús.

Esteban Andrada, en su paso por Arsenal de Sarandí

"Estaba en la puerta de la casa de mi cuñado, que me había invitado a cenar. Estaba por tocar el timbre y fui interceptado por un auto, un Fox oscuro. Me llevaron en mi auto y a las 15 cuadras me cambiaron de coche y ahí no vi nada más porque me taparon y empezaron a hablar con mi cuñado. Querían plata, me acuerdo que arrancaron pidiéndole 80 mil pesos a mi cuñado, después 50 mil y terminó dándoles 23 mil, que era todo lo que él tenía más dos mil que yo tenía en la billetera y les dí. Después de que agarraron la plata me soltaron a los 10 minutos…. nunca pasé algo tan feo en mi vida", recordó sobre aquella experiencia.

El hecho delictivo lo hizo pensar en irse del país pero acá estaba su familia, sus amigos, su mujer y un camino por recorrer. En 2017 regresó al Club Lanús y fue Jorge Almirón el técnico que más lo respaldó en su carrera. Le dio la titularidad y el mendocino respondió con seguridad y calidad. Su espejo es José Luis Chilavert y ahora, cumplido su sueño de jugar en un club grande, ahora tomó forma de atajadas épicas, de títulos continentales, de Selección Mayor.

Esteban, sin embargo, tiene como todos una raíz y no se olvida. "Hoy lo veo poco por sus obligaciones pero a fin de año viene para las fiestas, se junta con sus hermanos y es uno más en el barrio. A veces yo puedo viajar y verlo allá, y si no es por televisión o el teléfono, nomás. La vida es así. Su meta era llegar a un equipo grande y se sacrificó mucho para conseguirlo. Ahora quisiera que lo disfrute", contó su madre al diario Los Andes, donde también destacó que "con los primeros sueldos importantes Esteban me amplió la casa porque antes vivíamos todos apretados".

Momentos inolvidables

En febrero de 2017 el arquero mendocino vivió una de sus mayores alegría como futbolista profesional. Fue en la final de la Supercopa Argentina cuando fue titular en el partido que Lanús le ganó a River por 3 a 0.

"Sentí que con sacrificio y trabajo todo se puede lograr. Nunca bajé los brazos, laburé todo este tiempo, por que sabía que en algún momento me iba a tocar. Tenés que estar preparado, se me vinieron muchas imágenes al mismo tiempo, como la de mi viejo y mi vieja que pelearon para que yo esté acá", dijo Esteban Andrada al término de aquel partido.

Luego llegaría el inolvidable cruce de semifinales de Copa Libertadores 2017 , también ante el Millonario. Un partido épico ante Independiente por la  última fecha de la Superliga de ese año y otro ante Junior de Barranquilla en la Sudamericana 2018.

En julio pasado, finalmente, Boca oficializó la llegada de Esteban Andrada. Fue una transferencia que superó los 5 millones de dólares. Apenas superó las pruebas médicas, el futbolista lanzó: "Esto es un sueño". Hoy debutará en el primer equipo. Dicen en La Ribera que el mendocino no quiere despertarse.

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