Un acercamiento posible a Buenos Aires y sus organismos vivos en el tejido urbano

El libro “Historia de las villas en la Ciudad de Buenos Aires”, propone un estudio social, político y cultural de unos espacios en constante transformación. Los fragmentos citados a continuación, dan cuenta de esa particular dinámica

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Antes de convertirse en libro, esta investigación asumió la forma de una tesis doctoral, y si bien parte de esos orígenes se pueden distinguir en las páginas que siguen, fue reformulada para abrir nuevas interpretaciones posibles, más allá del mundo estrictamente universitario. Por ejemplo, para agilizar la lectura, se evitó incluir en esta introducción las extensas citas y fundamentaciones teóricas que suelen abrir los trabajos académicos. Valga solamente, en este sentido, una brevísima caracterización de las villas como espacios urbanos donde la tenencia de la tierra es informal y la precariedad atraviesa tanto a las viviendas como a la infraestructura y los servicios con que cuentan sus habitantes.

Más allá de esta definición general, dar cuenta de las villas en clave histórica implica reconocer su carácter esencialmente dinámico, signado por unos límites geográficos frecuentemente imprecisos y una inserción de sus habitantes en el mercado de trabajo que puede oscilar entre la integración y la exclusión, junto con una materialidad en transformación permanente, a la que hizo referencia Haroldo Conti en su cuento “Como un León”: “Las villas cambian y se renuevan continuamente. Son algo más que un montón de latas. Son algo vivo, quiero decir. Como un animal, como un árbol, como el río (…)”.

“Historia de las villas en la Ciudad de Buenos Aires. De los orígenes hasta nuestros días”, de la doctora en Historia (UBA) e investigadora del Conicet Valeria Snitcofsky
“Historia de las villas en la Ciudad de Buenos Aires. De los orígenes hasta nuestros días”, de la doctora en Historia (UBA) e investigadora del Conicet Valeria Snitcofsky

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Hecha esta aclaración, a continuación se presenta una síntesis de los contenidos desarrollados en las páginas siguientes, dando cuenta de los criterios generales que guiaron su escritura. En este sentido, el libro comienza con una breve caracterización sobre los antecedentes históricos de las actuales villas en la ciudad de Buenos Aires y luego aborda su historia, desde mediados del siglo XX hasta el presente, con especial énfasis en el caso de la Villa 31 y en las organizaciones conformadas por sus habitantes considerando, más allá de la diversidad de sus adscripciones políticas, el acervo común de experiencias implementadas para hacer oír sus demandas. La reconstrucción de los procesos mencionados fue posible a partir de un relevamiento de fuentes tan variadas como petitorios, volantes, actas de organizaciones territoriales, documentos oficiales y notas de prensa.

Estos registros, reunidos entre 2003 y 2020, provienen en algunos casos de archivos públicos, pero, mayoritariamente, integran las colecciones privadas de quienes protagonizaron los procesos indagados y aportaron a esta investigación sus valiosos testimonios: curas villeros; abogados que defendieron en distintas circunstancias a los pobladores; arquitectos que dieron su apoyo profesional para el mejoramiento de las villas; referentes territoriales, y habitantes en general.

Presencia policial en Villa Desocupación (Fuente: Archivo General de la Nación. Del libro “Historia de la villas en la Ciudad de Buenos Aires”, gentileza Fundación Tejido Urbano)
Presencia policial en Villa Desocupación (Fuente: Archivo General de la Nación. Del libro “Historia de la villas en la Ciudad de Buenos Aires”, gentileza Fundación Tejido Urbano)

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La primera vez que se usó el término villa para hacer referencia a un barrio informal de Buenos Aires fue durante la década del treinta del siglo XX. Antes que eso sucediera existieron dos casos que, por sus características generales, pueden considerarse los principales antecedentes históricos de estos espacios urbanos. Se trata de los barrios de latas, habitados en su mayor parte por recicladores de residuos, que se establecieron en torno a basurales situados en las zonas de Bajo Belgrano y Parque Patricios. El modo de nombrar a estos barrios informales de Buenos Aires se vincula con el empleo de recipientes de lata en desuso para la construcción de viviendas, como se describe en un artículo publicado hacia 1899: “(…) la basura provee opíparamente a todas las necesidades, aportando hasta los elementos para fabricar las casas, hechas con latas de kerosene rellenas de tierra y apiladas en filas superpuestas”.

Viviendas provisorias del Plan de Erradicación de Villas de Emergencia, fotografía de Alfredo Moffat (Fuente: Ratier, Hugo, Villeros y Villas Miseria, Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1971)
Viviendas provisorias del Plan de Erradicación de Villas de Emergencia, fotografía de Alfredo Moffat (Fuente: Ratier, Hugo, Villeros y Villas Miseria, Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1971)

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Durante la década de 1930, cuando en Argentina todavía no existía un modo consensuado para nombrar a los barrios informales de la ciudad, aún era posible encontrar en un mismo documento el término villa y la expresión barrio de latas. Esto se vincula con un momento de transición que finalizó hacia mediados del siglo XX, cuando la palabra villa finalmente se consolidó como concepto general para denominar a los espacios mencionados. La coexistencia entre ambos términos se puede identificar, por ejemplo, en la Memoria de la Junta Nacional para Combatir la Desocupación, conocida también como Junta Nacional de Lucha contra la Desocupación (JUNALD).

En un apartado titulado “La Ciudad de Latas del Bajo Belgrano”, la memoria de la JUNALD daba cuenta de un primer estudio desarrollado por la Municipalidad de Buenos Aires para expulsar a los pobladores de este barrio, el cual finalmente no se llegó a implementar. El documento consignaba que: “La Municipalidad de la Capital hizo levantar un censo de la zona llamada del ‘bajo de Belgrano’, por intermedio de la Inspección General, y comprobó que vivían en condiciones inadmisibles para seres humanos 442 familias con un total de 1.735 personas, de las cuales 661 eran niños menores de 14 años de edad, en ranchos de latas, recogidas en los vaciaderos de basuras próximos al río, y construidos en terrenos anegadizos rodeados de toda clase de desperdicios.

El futbolista René Houseman, campeón del mundo en 1978, en la Villa 29 del Bajo Belgrano, su lugar de origen (Fuente: La Tinta: periodismo hasta mancharse. Del libro “Historia de la villas en la Ciudad de Buenos Aires”, gentileza Fundación Tejido Urbano)
El futbolista René Houseman, campeón del mundo en 1978, en la Villa 29 del Bajo Belgrano, su lugar de origen (Fuente: La Tinta: periodismo hasta mancharse. Del libro “Historia de la villas en la Ciudad de Buenos Aires”, gentileza Fundación Tejido Urbano)

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En 1934, el artista plástico Antonio Berni expresó en su cuadro Desocupados los efectos devastadores de la depresión económica sobre el ánimo de los trabajadores sin empleo. Una imagen similar a la que presenta el cuadro de Berni se desprende de la pieza teatral La Marcha del Hambre, de Elías Castelnuovo. Esta obra integra el libro Vidas Proletarias publicado en 1934, el mismo año en que Berni realizó su pintura. Como en el cuadro, buena parte de la trama narrada por Castelnuovo transcurre con el río de fondo y es protagonizada mayoritariamente por hombres, si bien intervienen unas pocas mujeres. Muchos de estos personajes provienen de distintas partes de Europa y son nombrados por el autor de acuerdo a su nacionalidad de origen: “Alemán”, “Polaco”, “Italiano”, “Criollo”, etc.

De esta forma, teniendo en cuenta las distintas inflexiones que adopta el idioma español en el transcurso de la obra, si La Marcha del Hambre hubiera transcurrido en un conventillo, remitiría a los sainetes tradicionales, donde se caricaturizaba el habla popular de los inmigrantes. Sin embargo, el trasfondo de la villa constituye una relativa novedad de la época.

Un joven se arregla afuera de su vivienda en Villa Desocupación. Circa 1932 (Foto: Archivo General de la Nación. Del libro “Historia de la villas en la Ciudad de Buenos Aires”, gentileza Fundación Tejido Urbano)
Un joven se arregla afuera de su vivienda en Villa Desocupación. Circa 1932 (Foto: Archivo General de la Nación. Del libro “Historia de la villas en la Ciudad de Buenos Aires”, gentileza Fundación Tejido Urbano)

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Finalmente, en cuanto al caso puntual de Villa Desocupación, reviste un especial interés por tratarse del primer barrio informal conocido como villa en la ciudad de Buenos Aires. Abordarlo a partir de un conjunto variado de testimonios permite desarticular una serie de explicaciones profundamente arraigadas en el sentido común. Por ejemplo, las fuentes muestran la presencia mayoritaria de inmigrantes europeos: esto implica que la formación de las villas de ninguna manera puede explicarse como consecuencia de las pautas culturales que los migrantes internos trajeron a la ciudad de Buenos Aires desde sus medios rurales, como se asumió y se asume de manera acrítica en diversos ámbitos.

A su vez, visibilizar la existencia de un barrio precario ya conocido como villa durante la Gran Depresión demuestra que no puede atribuirse su conformación inicial a una política deliberada de las autoridades que llegaron al poder durante la década siguiente. Por todo esto, redefinir el origen de las villas desde una perspectiva que complejice las explicaciones tradicionales y recurrentes sobre esta cuestión constituye un punto de partida necesario para el desarrollo de los capítulos siguientes.

* Historia de las villas en la Ciudad de Buenos Aires. De los orígenes hasta nuestros días será presentado el martes 18 de octubre a las 19 hs en la sala Augusto Cortázar de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno (Agüero 2502, CABA). Participarán la autora; el Presidente de Tejido Urbano, Pablo Roviralta; la historiadora urbana, Rosa Aboy; y el primer arquitecto de Villa 31, César Sanabria.

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