¿Qué pasaría si pudiéramos hablar con los muertos? Para la protagonista de Sesión en una tarde de lluvia (La Bestia Equilátera), Myrna Savage, una médium que no logra saltar a la fama, sería la prueba de que sus poderes (aunque ella sabe que existen, aún tímidos) son realmente fuertes. Para su esposo Bill, sería poder demostrarle al “rígido mundo” de la ciencia que hablar con los muertos es una realidad. Su esposa sería famosa en el mundo por haber atravesado “la mayor de las fronteras”. Y él la habría ayudado a llegar hasta ahí.
Esta novela escrita por el australiano Mark McShane, publicada en 1961 y reeditada por La Bestia Equilátera, parodia el género de la novela de espionaje, explora los límites de la ambición humana, y cuestiona que la frontera entre la vida y la muerte sea realmente infranqueable.
McShane nació en Australia, se educó en Inglaterra, y pasó los primeros 30 años de su vida viajando por el mundo. Podría decirse que de su educación inglesa adquiere el gusto por el policial, la fascinación por las tramas de las novelas de Sherlock Holmes. Ya de adulto, se estableció en Mallorca donde falleció en 2013.
PUBLICIDAD
Antes de lograr el éxito con Sesión..., publicada por primera vez en 1961, escribió una serie de libros que mezclaban la parodia con el policial y la taumaturgia. Fue el creador de un tipo de “suspenso sobrenatural” con el que construyó tres novelas que, a través del espía Appleton Porter (un gigante políglota: 18 idiomas hablaba), parodiaba el género de los thriller políticos (conocidas como novelas de espionaje), surgido antes de la Primera Guerra Mundial y considerado, podría decirse, un género menor. Esta novela demuestra lo contrario.
Una novela actual
En 1961 se publicó por primera vez Sesión en una tarde de lluvia, la historia de Myrna Savage, una médium que para lograr la fama y demostrarle al mundo que hablar con los muertos es posible, planea junto a su marido el secuestro de la hija del millonario Charles Clayton. El plan es tener a la niña 4 días encerrada en su casa en Londres, mientras ellos contactan a la familia y piden un rescate.
PUBLICIDAD
Myrna ofrece entonces sus servicios de espiritista para encontrar a la niña y ganarse la atención de la prensa. También para demostrarle al mundo que sus poderes son ciertos, algo en lo que ella realmente cree, pero no termina de estar segura: nunca pudo atravesar esa puerta al final del pasillo amarillo que vislumbra en sus trances durante las sesiones ordinarias de espiritismo que lleva acabo en su casa junto a otras mujeres, clientas de la médium.
La ambición de esta pareja, que por momentos parecen dos niños jugando en el mundo de los adultos, no tiene límites. La fantasía no lo tiene, y es eso lo que los gobierna: el sueño del éxito fácil (como los infames buscavidas de las novelas de Roberto Arlt).
Es interesante cómo Sesión... introduce un tema muy actual de economía hogareña: el marido humillado porque su esposa lo mantiene. Entre otras cosas, Bill espera que el plan funcione para terminar con la culpa de vivir a expensas de lo que su mujer ganas con las sesiones de espiritismo.
PUBLICIDAD
La actualidad de esta novela también reside en que la protagonista es una figura femenina fuerte. Myrna, que no deja ir la idea de un destino glorioso que hasta ahora le fue injustamente negado, nunca cederá ante la adversidad (como en todo buen thriller, el plan se complica).
Al final, la justicia no vendrá de la mano de los hombres -ni siquiera de un poderoso inspector Watts que aparece al final-, sino de los poderes del inframundo. Alcanzar la gloria siempre tiene un costo.
Sesión en una tarde de lluvia en la cultura de masas
PUBLICIDAD
Ningún otro libro de los que escribió McShane volvió a tener el éxito de esta novela ahora reeditada. Ninguna llegó a ser adaptada a tantos formatos para el consumo de masas como la historia de Myrna, la médium que quería ser famosa.
El primero en llevar al cine la historia fue Bryan Forbes el realizador de cine inglés, director de The Stepford Wives en 1975, cuyo remake protagonizó Nicole Kidman en 2004 y cuya trama gira en torno a la idea de lo monstruosa que puede ser la perfección (en la película, los hombres de la comunidad asesinan a sus esposas y las reemplazan por robots). La versión de Forbes que no se atiene del todo al argumento original, fue protagonizada por Kim Stanley y Richard Attenborough (el famoso multimillonario de Jurassic Park 1 que financia el parque de dinosaurios) quien ganó con esta película un premio a mejor actor.
El texto de McShane también llamó la atención de Stephen Schwartz, compositor norteamericano de musicales, que hizo la adaptación para la ópera. A pesar de haber sido escrita hace más de 20 años, distintos artistas siguen queriendo hacer su versión de este thriller de cadencia rápida y trama inquietante: en 2000 fue Kiyoshi Kurosawa (el director japonés de cine y guionista experto en terror) quien rodó una nueva versión de Sesión... en Japón.
PUBLICIDAD
La próxima vez que Sesión... aparezca en la pantalla grande será de la mano de Tomas Alfredson (director noruego), quien compró los derechos en 2021. Myrna será representada por Rachel Weisz, la conocida actriz británica (La momia, Desobediencia, El jardinero fiel entre otras).
Será una nueva oportunidad de recordar el legado de McShane. Hacerle honor a los que ya no están.
SEGUIR LEYENDO:
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD