
La opinión pública se expresa y percibe hoy en día, en tiempo real y a través de las “redes sociales”. No es ninguna novedad: Instagram, Twitter, Facebook, YouTube son el nuevo ágora global. Millones de personas alrededor del mundo se conectan, fisgonean, interactúan, se exhiben en público y se ponen en escena durante una buena cantidad de las horas de un día. Entre ellos, asoman nuevas estrellas, los “influencers”, aquellos que acreditan un creciente número de seguidores y comparten sus habilidades (por nimias que sean), logros, obsesiones o simplemente pensamientos aleatorios. Todo parece estar ahí. Los efectos de semejante revolución están por verse.
La película Public Figure del realizador estadounidense Brian Corso que la señal Sundance TV estrena el domingo 26 a las 22 hs (repite Lunes 27 a las 20.40 y viernes 31 a las 14.30 hs.), afronta el desafío de reflejar este fenómeno de nueva comunicación social a través de un retrato de vida de una variedad de personas influyentes y a la vez, examina el efecto psicológico que genera este bombardeo de estímulos. “En términos de comunicaciones y negocios es el momento ideal: cualquier persona puede dar a conocer masivamente su mensaje. Pero todo depende quién y cómo lo haga, claro. No se dónde nos llevará este fenómeno: pensemos en el consumo de tabaco difundido en los medios y en las películas en los años 50, la gente simplemente fumaba y no conocía los efectos que podía causar esto en su salud. Con el tiempo eso se dio a conocer, y aquellos que abusaban comenzaron a buscar ayuda en terapia de grupos por ejemplo. Cosa que está empezando a suceder, ahora mismo”, le dijo a Infobae Cultura el realizador del documental.
La película sigue a una variedad de personajes influyentes, entre ellos el entrenador físico canadiense Gregory O’Gallagher, el fotógrafo Emmett Sparling, la influyente de estilo de vida y moda Emma Rose, la estrella sudafricana de televisión Bonang Matheba y, quizás lo más interesante, “el creador de memes” Sebastian Tribbie, también conocido como @youvegotnomale. En él se asienta el peso narrativo del relato con excesos, declamaciones de sus hábitos de consumo -legales e ilegales- y una afirmación autorreferencial que se desmiente en los hechos, justo en el segmento final del documental. Dice este muchacho de vestimenta colorida y gustos caros: “no puedo caminar por la calle en Nueva York, soy muy famoso”. Acto seguido la cámara lo sigue en un paseo por el parque de Washington Square -corazón de Manhattan. Nadie presta atención en él. Sirve como un recordatorio importante de la dicotomía “expectativa-realidad”, tan usada irónicamente en estos mismos ámbitos.
Precisamente fue Tribbie, con todas sus particularidades que lo vuelven inefable (memes, ropa, drogas, su interacción con otras celebridades), quien disparó la idea de este trabajo en el director Brian Corso. “Fue el primer personaje al que me acerqué. Lo contacté en Nueva York y a los pocos minutos me reuní con él. Me dijo cuán famoso era, que no podía caminar por la calle… Pensé ‘¿quién es este tipo?’ Enseguida me propuse saber cómo era realmente su vida y otros detalles. Y a la vez, inicié la investigación para encontrar gente realmente famosa en redes como Instagram por ejemplo. Ahí surgió la idea central de la película”, cuenta el realizador.

Así es que Public Figure se asoma a la trastienda que habita Tribbie detrás de las brillantes fotos de Instagram. Y emerge la realidad de ser un influencer: una de las primeras escenas de la película lo muestra despertando después de una noche de fiesta, algo confundido porque está en sofá en lugar de su cama. Todo esto es divertido e interesante, y produce muchos momentos graciosos, pero la película realmente se vuelve fascinante una vez que los psicólogos comienzan a discutir el efecto de las redes sociales en sus usuarios. “Obtener Me gusta es similar a un éxito, una droga”, afirma un psicólogo, explicando cómo funciona el cerebro al recibir comentarios positivos en las redes sociales. “Se parece sorprendentemente a los efectos de la cocaína. Dopamina es la palabra clave en este caso”.
La película afirma que se estima que aproximadamente 210 millones de personas tienen adicciones a las redes sociales, y Sean Parker, presidente fundador de Facebook, dice que ya no usa las redes sociales, porque es “una pérdida de tiempo”. Si bien algunos de estos “influyentes”, como los bloggers de viajes y comida Greg y Rebecca Remmy, afirman que les permitió explorar carreras que antes no hubieran sido posibles, otros revelan un lado más oscuro del fenómeno. El testimonio de Parker es particularmente revelador al respecto. Dice que “Mark (por Zuckerberg) y otros entendieron perfectamente el efecto que causarían estas prácticas, pero lo hicieron de todos modos”. Y concluye: “explotamos una debilidad de la psicología humana”. Lo dicen sin ningún pudor.

Otro segmento relevante del documental cuenta con la participación de la actriz Rose McGowan, figura clave en el movimiento #metoo y principal denunciante de las prácticas habituales de acoso sexual del afamado productor de Hollywood Harvey Weinstein. Según cuenta el director Brian Corso, fue precisamente el excéntrico Tribbie quien sugirió su presencia. “Sebastián me dijo que ella debía estar en la película. Entonces la contactamos. Aceptó, aportó su testimonio y creo fue muy valioso”. La aparición de la actriz y sus palabras contrastan con la abierta liviandad de las “influencia” que ejercen los otros personajes retratados a su lado. Punto a favor para el resultado final del documental.
Corso logra narrar hábilmente la evolución de los “influencers” y cómo convirtieron su cotidianidad en una redituable fuente de ingresos, al compartir sus experiencias con hordas de seguidores en Instagram, Snapchat y otras plataformas en línea.
Sin embargo, la película da un giro dramático cuando quien aparece es el destacado psicoterapeuta neoyorquino Harris Stratyner. “Nos dimos cuenta de que esta película realmente iría a otro lado”, explica Corso. Y más allá de las historias exitosas allí contadas, también se informa que no es raro que los influencers se despierten a altas horas de la madrugada para verificar el nivel de éxito de sus publicaciones, por ejemplo. Un precio que se paga por hacer realidad la famosa frase de Andy Warhol (¿cuántos seguidores tendría en su cuenta de Instagram, si viviera?). “Todos serán famosos por 15 minutos” es una profecía autocumplida finalmente.
SIGA LEYENDO
Últimas Noticias
“Si la prosa es una casa, la poesía es un hombre corriendo en llamas a través de ella”: 7 libros de poesía para leer tras el Nobel a Anne Carson
La consagración de la autora canadiense trae al centro un género que suele quedar detrás de la narrativa. Una selección de clásicas y voces jóvenes que escriben sobre el dolor y la memoria

Un convenio entre Disney y la UBA abre una línea de financiamiento para proyectos audiovisuales de estudiantes de cine
Impulso Creativo Disney otorgará recursos, tutorías y capacitaciones a alumnos del último año de Diseño de Imagen y Sonido para concretar sus trabajos finales en la universidad pública

Recuperaron dos pinturas de Renoir robadas en Francia: por qué el robo había encendido las alarmas sobre la seguridad en los museos
Las dos obras del maestro impresionista sustraídas en Cagnes-sur-Mer aparecieron un mes después del asalto, en medio de una ola de golpes a instituciones culturales que incluyó el sonado asalto al Louvre
'Machado', la ópera prima premiada en el BAFICI llega a MALBA Cine con una historia que la televisión nunca mostró
La película de Julián Tagle sigue la búsqueda de un director que quiso entender qué le pasó a su madre y encontró una historia de internaciones, adicciones y vínculos rotos

El mito de la Quimera como metáfora: así es la nueva obra de Oscar Araiz que se estrenó en el Centro Cultural Recoleta
La creación del notable coreógrafo argentino de 85 años, se pone en escena los jueves 15, 22 y 29 de octubre con entrada gratis en La Capilla del espacio cultural porteño



