La economía de Costa Rica mantuvo una expansión en julio de 2026, pero lo hizo a un ritmo considerablemente menor que un año atrás. El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) registró un crecimiento interanual de 2.5%, de acuerdo con la serie tendencia-ciclo divulgada por el Banco Central de Costa Rica.
El resultado representa una desaceleración de 3.2 puntos porcentuales frente a julio de 2025 y confirma una pérdida de dinamismo en la actividad productiva durante el mes.
PUBLICIDAD
Con este comportamiento, la producción nacional acumuló un crecimiento medio interanual de 3.6% a julio de 2026.
La principal explicación de la desaceleración se encuentra en el comportamiento de los regímenes especiales, que crecieron apenas 1.4% interanual en julio.
Ese resultado contrasta con el aumento de 17.0% registrado en el mismo mes del año anterior, lo que implica una desaceleración de 15.6 puntos porcentuales.
PUBLICIDAD
El desempeño de los regímenes especiales estuvo condicionado, sobre todo, por la menor expansión de la industria manufacturera.
Según el Banco Central, uno de los factores más importantes fue el efecto base generado por el crecimiento excepcional que habían mostrado en 2025 las exportaciones de implementos médicos, especialmente durante junio y julio de ese año.
A esto se sumó el cese de operaciones de empresas dedicadas a la fabricación de componentes y tableros electrónicos, un proceso que comenzó a materializarse durante el último trimestre de 2025.
PUBLICIDAD
Pese a este menor dinamismo, el crecimiento medio anual de los regímenes especiales se mantiene en 3.6% a julio.
Régimen definitivo mostró mayor fortaleza
Mientras los regímenes especiales perdieron fuerza, el régimen definitivo presentó un comportamiento más favorable.
La actividad de este grupo de empresas aumentó 3.4% interanual en julio de 2026, lo que representa una aceleración de 0.9 puntos porcentuales en comparación con el mismo mes de 2025.
PUBLICIDAD
El crecimiento medio anual del régimen definitivo también se ubicó en 3.6%, igualando el resultado acumulado de los regímenes especiales.
El Banco Central atribuyó esta expansión a varios componentes de la economía interna.
Entre ellos destacó la ejecución de obras residenciales privadas y proyectos de construcción pública, que contribuyeron a impulsar la actividad durante el mes.
También tuvieron un peso importante los servicios de enseñanza y salud, especialmente hospitales y laboratorios.
A estos sectores se sumaron los servicios profesionales y administrativos, entre ellos actividades de publicidad, arquitectura y contabilidad.
El comercio también aportó al crecimiento mediante la venta de productos alimenticios, artículos de ferretería y productos farmacéuticos.
Posible recuperación hacia finales de 2026
Aunque el dato de julio refleja una desaceleración importante, el Banco Central considera que parte de este comportamiento responde a factores transitorios.
La institución señaló que el indicador de los regímenes especiales podría haber alcanzado un punto de inflexión y anticipó una posible recuperación hacia el último trimestre de 2026.
PUBLICIDAD
Esto se explicaría porque el efecto de comparación con los fuertes niveles de producción de 2025 comenzaría a disiparse conforme avance el año.
En ese escenario, la actividad manufacturera vinculada a exportaciones podría mostrar una tasa de crecimiento más favorable en los meses finales de 2026.
La evolución futura también dependerá del comportamiento de sectores internos que actualmente están sosteniendo una parte relevante de la expansión.
El crecimiento del régimen definitivo muestra que la demanda local, la construcción, los servicios y el comercio continúan funcionando como soportes importantes para la economía.
PUBLICIDAD
Sin embargo, el dato agregado del IMAE deja claro que el país ya no crece al mismo ritmo que un año atrás.
El avance de 2.5% en julio es positivo en términos absolutos, pero también evidencia que la actividad económica atraviesa una fase de menor dinamismo.
Para los próximos meses, el principal punto de atención será determinar si la recuperación esperada en los regímenes especiales logra compensar la desaceleración observada durante el primer semestre y si el régimen definitivo mantiene su ritmo de crecimiento.
PUBLICIDAD
Por ahora, julio deja una señal mixta: la economía costarricense sigue creciendo, pero con una velocidad menor, y con una composición distinta a la de 2025, en la que el dinamismo provenía en mayor medida de las empresas vinculadas a los regímenes especiales.
PUBLICIDAD