El número de denuncias por préstamos gota a gota en Costa Rica registró un crecimiento del 21% entre enero y julio de 2026, en comparación con el mismo periodo de 2025.
Según información del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), esta modalidad de crédito suele ser utilizada por personas que no logran acceder al sistema financiero formal.
Las autoridades advierten que, en numerosos casos, estos préstamos se asocian a estructuras del crimen organizado, lo que puede desembocar en amenazas y agresiones.
De acuerdo con el investigador José Rojas Valerio, adscrito a la Sección de Delitos Varios del OIJ, el 95% de los casos termina en agresiones a los deudores.
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El funcionario señaló que, generalmente, los cobradores emplean métodos violentos si los pagos no se cumplen, y algunos de ellos cuentan con antecedentes penales.
En cuanto a la distribución geográfica de las denuncias, la mayor concentración se reporta en San José. No obstante, el investigador explicó que esto se debe principalmente al peso poblacional de la provincia, sin que exista una condición específica que la haga más vulnerable que otras.
Además, provincias como Heredia, Alajuela y Cartago también han experimentado incrementos en este tipo de reportes, según detalló El Observador.
Las estadísticas del OIJ muestran aumentos en los meses de febrero, marzo y junio, seguidos por una disminución en julio. A pesar de esa baja puntual, la tendencia general observada por las autoridades es al alza.
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Factores que impulsan el acceso a estos préstamos
El investigador Rojas Valerio mencionó que buena parte de quienes recurren a créditos gota a gota no cuentan con acceso al sistema financiero formal. Entre los solicitantes predominan personas que trabajan en la informalidad o presentan un nivel de endeudamiento que les impide tramitar nuevos préstamos bancarios.
Según el funcionario, los trámites bancarios suelen ser más complejos y, en ocasiones, las solicitudes terminan rechazadas. Esa combinación de factores conduce a algunas personas a buscar alternativas rápidas, aunque luego se enfrenten a condiciones impuestas por los prestamistas.
Los montos solicitados varían desde ¢50.000 (USD 95) hasta varios millones de colones. De acuerdo con el investigador, los intereses aplicados oscilan entre 20% y 100%, y los prestamistas determinan tanto los plazos como la modalidad de pago.
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Estos préstamos informales se caracterizan por su rapidez y por la ausencia de controles formales, pero también por el uso de mecanismos de cobro agresivos. Según Rojas Valerio, el riesgo principal no radica únicamente en la dificultad para saldar la deuda, sino en que el vínculo puede derivar en intimidaciones y presión sobre el entorno familiar, tal como recoge El Observador.
Medios de captación y presión sobre los deudores
El uso de redes sociales ha cobrado importancia en la promoción de estos créditos. Según lo reportado, los prestamistas utilizan estos canales no solo para publicitarse, sino también para recopilar información de los posibles deudores.
El investigador advirtió que muchas personas mantienen sus perfiles abiertos, lo que facilita la obtención de imágenes y datos personales que, en caso de impago, pueden ser empleados en mensajes de amenaza o presión.
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El entorno familiar de los deudores también puede verse involucrado, ya que los prestamistas pueden contactar o acosar a familiares para lograr el pago de la deuda. Como medida preventiva, se recomienda limitar el acceso a los perfiles en redes sociales y ser cautelosos con la información publicada.
Otra vía de promoción frecuente son los panfletos colocados en postes del alumbrado público. Además, algunas personas acceden a estos créditos a través de referencias de terceros.
Relación con estructuras criminales y el origen de los fondos
Las autoridades han vinculado este tipo de préstamos con estructuras que buscan legitimar fondos provenientes del narcotráfico. Entre los grupos señalados se encuentran los liderados por Alejandro Arias Monge, alias “Diablo”, y Jonathan Pérez Méndez, alias “Tan”. Según el Ministerio Público, ambos grupos empleaban la modalidad de crédito gota a gota como parte de mecanismos para legitimar capitales.
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En la organización asociada a “Diablo”, un hombre de apellido Quirós actuaba como encargado de la administración de la cartera de créditos. Sobre estos vínculos, el investigador Rojas Valerio recomendó considerar los riesgos que implica recurrir a esta modalidad de financiamiento y el hecho de que puede involucrar a los deudores en circuitos asociados a actividades ilícitas.
Las autoridades reiteran la importancia de valorar las condiciones y riesgos antes de acceder a cualquier tipo de crédito informal, especialmente aquellos que puedan estar ligados a esquemas de presión o a redes criminales.