Los casos de diarrea en Costa Rica aumentaron 24.6% hasta mediados de mayo, con 185,792 casos de enfermedad diarreica aguda registrados este año en comparación con los 149,065 reportados en el mismo periodo de 2025, según datos del Ministerio de Salud citados por CR Hoy. El alza mantiene la vigilancia sanitaria porque, aunque Salud sostiene que el comportamiento sigue dentro del patrón estacional esperado y que no hay prueba suficiente de una epidemia generalizada, la institución vincula el repunte con factores ambientales, climáticos y conductuales, en especial la calidad del agua.
El informe epidemiológico del Ministerio de Salud citado por CR Hoy muestra además una concentración importante de casos en varios cantones de Heredia, sobre todo Flores, Barva, Santo Domingo y Belén. También sobresalen territorios del Pacífico Central y de la región Chorotega, donde confluyen la movilidad de la población, la actividad turística y determinadas condiciones ambientales, según el mismo reporte.
A nivel de provincias, las tasas más elevadas se registran en Puntarenas, San José y Alajuela, seguidas por Heredia y Guanacaste, de acuerdo con el Ministerio de Salud citado por CR Hoy. Entre los cantones con mayor incidencia aparecen Flores, Vásquez de Coronado, Orotina, Puntarenas, Esparza, San José, Montes de Oro, Alajuelita, Goicoechea, Santa Cruz, Mora, Naranjo, Garabito, Tarrazú, Cañas, Nandayure, Quepos, Abangares, Parrita, Sarchí, Matina, Alajuela y Zarcero.
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En esa misma lista figuran San Mateo, Aserrí, San Carlos, Santo Domingo, Barva, Turrialba, Upala, El Guarco, Guatuso, Belén, Desamparados, Grecia, Cartago, Liberia y Sarapiquí, según el informe citado por CR Hoy. El Ministerio de Salud atribuye las fluctuaciones en los datos a cambios en la calidad y disponibilidad del agua, así como a condiciones de manipulación y conservación de alimentos.
La respuesta central de las autoridades es que el país no enfrenta por ahora una epidemia generalizada de enfermedad diarreica aguda, según el Ministerio de Salud citado por CR Hoy. La institución sí considera que el incremento exige una vigilancia intensificada por la combinación de variables ambientales, climáticas y de comportamiento que favorecen la transmisión de virus y bacterias.
El Ministerio de Salud también menciona factores ligados a la movilidad de la población y a la interacción social relacionada con actividades educativas, laborales y recreativas, según CR Hoy. Esa combinación amplía la exposición a fuentes de contagio dentro y fuera del hogar.
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El epidemiólogo de la Universidad Hispanoamericana Roberto Salvatierra-Durán explicó al mismo medio costarricense que las altas temperaturas aceleran el deterioro de los alimentos y favorecen la proliferación de bacterias. Añadió que las lluvias crean condiciones que facilitan la circulación de virus como el rotavirus y el norovirus.
Salvatierra-Durán dijo a CR Hoy que las lluvias intensas pueden arrastrar microorganismos hacia las fuentes de agua y afectar temporalmente su calidad en algunas zonas del país. También advirtió que, aunque Costa Rica dispone de sistemas de abastecimiento monitoreados de forma constante, hay comunidades donde la calidad del agua depende más directamente de factores ambientales y de las condiciones de los sistemas locales de producción y distribución.
La calidad del agua y la comida fuera del hogar aparecen entre los principales riesgos
El nutricionista y tecnólogo de alimentos de la Universidad Hispanoamericana Fabián Núñez coincidió en CR Hoy en que la calidad del agua es uno de los factores más relevantes desde la salud pública. Explicó que cualquier afectación en la potabilidad puede facilitar la transmisión de microorganismos capaces de provocar enfermedades gastrointestinales.
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Núñez señaló al medio que durante la temporada lluviosa aumenta el riesgo de contaminación de ríos, nacientes y sistemas de abastecimiento por el arrastre de contaminantes. Agregó que las inundaciones o la saturación de sistemas sanitarios pueden favorecer la contaminación fecal del ambiente y elevar el riesgo de transmisión.
Salvatierra-Durán dijo a CR Hoy que muchas diarreas son provocadas por virus y bacterias cuya propagación está estrechamente relacionada con la disponibilidad y las condiciones del agua para consumo humano. Añadió que en algunas comunidades los problemas de abastecimiento o los racionamientos dificultan prácticas básicas de higiene y la adecuada preparación de alimentos en los hogares.
El epidemiólogo también indicó a CR Hoy que, cuando las personas no pueden cocinar en sus casas, recurren con mayor frecuencia a establecimientos de comida. Eso incrementa la exposición a alimentos que pudieron haber sido manipulados o preparados de forma inadecuada.
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Como antecedente reciente, Salvatierra-Durán recordó en CR Hoy que este año el país afrontó un brote importante de salmonela asociado al consumo de alimentos fuera del hogar, como el ocurrido en un local de venta de pollo frito en Ciudad Colón. Núñez añadió al mismo medio que la manipulación inadecuada de alimentos sigue entre los principales factores de riesgo.
Los menores de cinco años y los adultos de 20 a 39 años concentran parte importante de la carga
Los menores de cinco años continúan entre las poblaciones más afectadas, según el Ministerio de Salud citado por CR Hoy. Los niños de uno a cuatro años presentan las tasas más elevadas, seguidos por los menores de un año.
La enfermedad también mantiene una carga importante en adultos jóvenes: los grupos de 20 a 39 años registran algunas de las incidencias más altas del país, de acuerdo con el Ministerio de Salud citado por CR Hoy. La cartera relaciona esa situación con una mayor movilidad, exposición ocupacional, consumo frecuente de alimentos preparados fuera del hogar e interacción social.
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Ante el aumento de casos, Salvatierra-Durán recomendó en CR Hoy hervir el agua destinada al consumo humano cuando existan dudas sobre su calidad. También insistió en el lavado frecuente de manos con agua y jabón como una de las herramientas más eficaces para reducir el riesgo de contagio.
Núñez recomendó a CR Hoy consumir solo agua potable o previamente hervida, lavar y desinfectar frutas y vegetales, cocinar por completo carnes, pescados, mariscos y huevos, mantener refrigerados los alimentos perecederos y evitar la contaminación cruzada durante la preparación de comidas.