La tarde del 13 de agosto de 2026, trabajadores que adelantaban labores de excavación en una vivienda rural de Piedecuesta , departamento de Santander , detuvieron sus actividades tras encontrar una cavidad profunda oculta bajo la tierra.
En su interior, según el reporte de la Policía Nacional, hacia las 3:00 p. m. de ese día, emergieron dos aparentes cráneos y restos óseos , lo que de inmediato motivó la suspensión de la obra y el aviso a los propietarios del predio. La información, que sale a la luz pública hasta ahora, fue confirmada en los primeros reportes oficiales que detallaron cómo el hallazgo generó sorpresa entre los residentes de la vereda Granadillo.
La reacción inicial quedó registrada en un video grabado en el lugar, donde puede observarse el espacio reducido de la cueva y la disposición de los restos: “Aquí hay una salida, pero no tiene salida. Eso es una cueva”, explicó uno de los presentes en la grabación difundida.
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La investigación: identidad y contexto de los restos
Tras el descubrimiento, la propietaria del terreno explicó a las autoridades que no pudo reportar de inmediato el hallazgo debido a la falta de señal telefónica en la zona. El aviso formal se realizó la mañana siguiente, cuando el topógrafo de la obra, Sebastián Caicedo, informó a la empresa responsable y a la Policía Nacional.
La inspección técnica quedó a cargo del grupo de criminalística de la Sijín de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, que realizó la recolección de los restos, la fijación fotográfica y la toma de testimonios en el sector.
Hasta el momento, las autoridades no han podido establecer a quién pertenecen los restos ni cuánto tiempo llevaban en el lugar. La Policía señaló que no existen reportes recientes de personas desaparecidas en la zona, lo que incrementa el misterio sobre el origen de los huesos.
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Hipótesis: ¿restos arqueológicos o caso forense?
El hallazgo de restos óseos en esta área no es un hecho inédito. Según relató la dueña del predio, hace aproximadamente 20 años se habría registrado un hallazgo similar en el mismo lugar, alimentando la hipótesis local de la existencia de un antiguo cementerio indígena.
No obstante, las autoridades han sido cautelosas y mantienen la clasificación de los restos como “sin identificar” hasta que se conozcan los resultados de los análisis forenses y, si corresponde, la evaluación arqueológica.
El Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icahn) indicó que, ante la posibilidad de tratarse de un contexto funerario prehispánico, los restos podrían hacer parte del patrimonio arqueológico nacional. La entidad recordó que los hallazgos fortuitos de restos durante obras deben ser reportados y evaluados técnicamente para determinar si corresponden a contextos arqueológicos o forenses.
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Durante el 2026, el Icanh atendió un caso similar en San Agustín, departamento de Huila, donde se encontraron evidencias de posibles contextos funerarios indígenas durante obras de instalación de tubería. En ese caso, las excavaciones pendientes fueron suspendidas y se aplicaron medidas de manejo arqueológico.
La Sijín continúa con las labores de inspección, recolección de evidencias y entrevistas para esclarecer la identidad y la procedencia de los huesos hallados. Las autoridades de Santander mantienen todas las hipótesis abiertas y aguardan los análisis de Medicina Legal y, si es requerido, de expertos en arqueología.
Mientras las investigaciones avanzan, el terreno donde se produjo el hallazgo permanece bajo vigilancia. Los estudios de criminalística y forenses, junto con la posible intervención de especialistas en antropología, serán determinantes para establecer la identidad de los restos y dilucidar si corresponden a un hecho de interés judicial reciente o a un antiguo contexto funerario de la región.
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