Guardar las sobras de una comida para consumirlas al día siguiente es una práctica habitual en muchos hogares colombianos. Sin embargo, cuando se trata del pollo cocinado, conservarlo durante más tiempo del recomendado puede representar un riesgo para la salud, incluso si el alimento mantiene un aspecto y un olor aparentemente normales.
Es por esto que se ha vuelto una de las consultas más comunes en internet y los portales de especialistas en seguridad alimentaria coinciden en que el pollo cocinado puede permanecer refrigerado en forma segura entre tres y cuatro días, siempre que se haya almacenado correctamente desde el momento en que terminó su preparación y superar ese periodo incrementa el riesgo de proliferación de microorganismos capaces de provocar intoxicaciones alimentarias.
Aunque el proceso de cocción elimina gran parte de las bacterias presentes en la carne, una vez el alimento comienza a enfriarse vuelve a estar expuesto a posibles contaminaciones si no se manipula adecuadamente.
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Entre los microorganismos que generan mayor preocupación se encuentra Listeria monocytogenes, una bacteria capaz de desarrollarse lentamente incluso dentro del refrigerador, donde las temperaturas suelen oscilar entre los 0 °C y los 4 °C. A diferencia de otros microorganismos, puede multiplicarse sin que el alimento presente señales visibles de deterioro, por lo que un pollo aparentemente fresco podría representar un riesgo para quien lo consuma.
Cómo conservar correctamente el pollo preparado
Para prolongar su vida útil dentro del margen seguro, los expertos recomiendan refrigerar el pollo antes de que transcurran dos horas desde su cocción y si la temperatura ambiente supera los 30 °C, ese tiempo debe reducirse a una hora.
También aconsejan almacenarlo en un recipiente hermético, con el fin de evitar la contaminación cruzada con otros alimentos y conservar una temperatura estable. La mejor ubicación dentro de la nevera es en los estantes inferiores, donde el frío suele mantenerse con mayor regularidad.
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Si no existe la posibilidad de consumirlo durante los cuatro días siguientes, la recomendación es congelarlo cuanto antes.
En un congelador que permanezca a -18 °C o menos, el pollo cocinado puede mantenerse seguro desde el punto de vista microbiológico durante largos periodos, ya que el crecimiento de bacterias se detiene. Sin embargo, para conservar su textura, sabor y jugosidad, lo ideal es consumirlo antes de cuatro meses, según los expertos.
¿Cuánto duran las carnes crudas en el refrigerador?
La refrigeración ayuda a retrasar el deterioro de los alimentos, pero no impide completamente el crecimiento de microorganismos. Por esa razón, cada tipo de carne tiene un tiempo máximo recomendado para permanecer en la nevera antes de cocinarse.
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De acuerdo con los lineamientos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), estos son los periodos aproximados:
- Pescado fresco: entre 1 y 2 días.
- Mariscos: entre 1 y 2 días.
- Carne de res: entre 3 y 5 días.
- Carne de cerdo: entre 3 y 5 días.
Los productos del mar son considerados los más perecederos, por lo que deben cocinarse lo antes posible después de su compra. En el caso de las carnes rojas y del cerdo, aunque resisten algunos días más, prolongar su permanencia en el refrigerador aumenta el riesgo de contaminación bacteriana.
Los especialistas recuerdan que estos tiempos pueden variar según factores como la temperatura interna del refrigerador, el tipo de empaque utilizado y las condiciones en las que la carne fue manipulada antes de llegar al hogar.
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Aunque congelar los alimentos prolonga considerablemente su conservación, hacerlo durante periodos excesivamente largos también afecta su calidad. Las recomendaciones generales indican los siguientes tiempos máximos:
- Pescado: entre 3 y 8 meses.
- Carne de res: entre 6 y 12 meses.
- Carne de cerdo: entre 4 y 12 meses.
- Mariscos: entre 3 y 6 meses.
Después de esos periodos, aunque muchos alimentos continúan siendo seguros si la cadena de frío no se ha interrumpido, pueden presentar pérdida de humedad, cambios en la textura, disminución del sabor y aparición de quemaduras por congelación.
Cuáles son los riesgos de una mala conservación del pollo y la carne
Las autoridades sanitarias insisten en que mantener las carnes durante más tiempo del recomendado favorece el crecimiento de microorganismos capaces de causar enfermedades transmitidas por alimentos y entre los patógenos que pueden encontrarse en carnes mal conservadas figuran Salmonella, Escherichia coli y Listeria, asociados con síntomas como diarrea, vómito, fiebre, dolor abdominal y, en los casos más graves, complicaciones que requieren atención hospitalaria.
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