Bancolombia y la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) mostraron una preocupación creciente: un salario mínimo elevado continuará obstaculizando la generación de empleo formal en Colombia a lo largo de 2026. El incremento del 23,7% en el piso salarial (ahora es de $2.000.000 con auxilio de transporte), superior al avance de la productividad y la inflación, intensificó la concentración de trabajadores en los niveles salariales más bajos y ha impactado la dinámica de contratación privada.
Según el análisis de las dos entidades, una remuneración alta restringe la creación de nóminas privadas, reduce la movilidad en la estructura salarial y promueve una compresión salarial. Esto se traduce en una mayor concentración de empleos en el nivel mínimo, con escaso acceso a puestos mejor remunerados y una brecha creciente entre formalidad e informalidad.
En el primer semestre de 2026, el mercado laboral colombiano exhibe signos de agotamiento tras una fase de recuperación. Para Bancolombia, el estancamiento de la tasa de desempleo, ubicada en 8,7% en abril, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), refleja un punto de inflexión: la economía todavía genera empleo, pero a un ritmo menor que en los últimos años, y las nuevas plazas se concentran en sectores de baja remuneración.
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Y es que la tasa de desempleo permaneció estable en comparación con 2025, pero la entidad advierte que esta aparente estabilidad esconde un menor dinamismo en la creación de nuevos puestos de trabajo privados. Según los datos ajustados, la tasa nacional subió a 8,7% en abril desde el 8,4% registrado en marzo, lo que respalda la proyección de una tasa urbana de 9% para 2026.
Para Bancolombia, “el resultado de este mes marca un punto de inflexión en el mercado laboral, con un estancamiento de la tasa de desempleo como resultado del aumento del empleo y la participación”. Y anticipa que “un salario mínimo elevado seguirá siendo un lastre para la creación de nóminas privadas” en los próximos meses.
El salario mínimo elevado y el estancamiento de las nóminas privadas
La contracción más notoria se observa en la creación de empleo privado, que perdió dinamismo en comparación con el sector público, motor principal de generación de empleo en 2026 con más de un millón de nuevos puestos, según Bancolombia. Aunque la economía mantuvo una tasa de creación de empleo del 3% y el NowCast de la entidad proyecta un crecimiento de 2,3% para el trimestre móvil cerrado en abril, estos avances son insuficientes frente a periodos anteriores.
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“Un salario mínimo elevado seguirá siendo un lastre para la creación de nóminas privadas”, reiteró el banco. Además, destacó que “la velocidad de creación de empleo ya no exhibe la fortaleza reciente y comienza a alinearse con un entorno de crecimiento económico más moderado”.
Por su parte, Anif reportó que el incremento del salario mínimo favoreció una concentración de trabajadores en el piso legal, sin mejoras proporcionales en los tramos superiores de la escala salarial. “El incremento del salario mínimo ha tendido a concentrar la ocupación formal en torno al piso legal, sin traducirse en una mejora proporcional para el resto de la escala salarial”, señaló la Asociación.
Compresión salarial y retos para el empleo formal
Según Anif, el número de asalariados formales que reciben con exactitud un salario mínimo subió de 3,3 millones en 2025 a 3,6 millones en 2026, un incremento de cerca de 300.000 personas. Por otro lado, los tramos salariales inmediatamente superiores —entre 1,1 y 1,3 salarios mínimos— registraron descensos: el rango de 1,1 a 1,2 cayó de 0,3 a 0,1 millones y el de 1,2 a 1,3 de 0,5 a 0,3 millones.
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Dichos datos evidencian la dificultad de las empresas para trasladar el alza del mínimo a toda la estructura salarial. Anif explica que el fenómeno responde a “baja productividad, márgenes operativos reducidos y condiciones macroeconómicas limitantes”, factores que impiden incrementar los salarios superiores en igual proporción al mínimo.
El proceso de compresión salarial tiene implicaciones relevantes. Advirtió el gremio que “reduce los incentivos a la acumulación de capital humano, debilita la valoración del trabajo calificado y limita la movilidad salarial ascendente dentro del sector formal”. Así, el salario mínimo emerge como un umbral cada vez más rígido en la escala salarial, anulando parte de su función diferenciadora.
Sobre la informalidad, la tasa nacional descendió a 54,2% en abril de 2026, desde 56,8% de un año antes. Sin embargo, advirtió que “mientras el salario mínimo continúa creciendo por encima de la productividad y la inflación, una parte importante de los trabajadores informales queda cada vez más distante de los niveles de ingreso requeridos para acceder a la formalidad y a los mecanismos de protección social asociados al empleo formal”.
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Sectores y regiones más afectados por la compresión salarial
Los efectos del incremento del salario mínimo afectan de forma desigual a los distintos sectores y regiones. Agricultura, comercio, industria, actividades artísticas y actividades profesionales, que agrupan cerca del 58% de los trabajadores del país, se muestran especialmente sensibles a los cambios en el salario base.
Si se compara 2023 y 2026, el porcentaje de vacantes que pagan con exactitud el salario mínimo subió de manera notable:
- Agricultura: +43,6 puntos porcentuales (pp),
- Actividades artísticas: +18 pp.
- Comercio: +16,5 pp.
- Industria: +16,3 pp.
- Actividades profesionales: +9 pp.
La mayoría de nuevas oportunidades laborales solo ofrecen el piso legal, lo que evidencia una presión para contener el gasto salarial en las empresas.
Por otro lado, las vacantes con remuneraciones superiores al mínimo disminuyeron, en especial, en:
- Industria: del 46,2% en 2023 al 31,6% en 2026.
- Actividades artísticas: del 34,8% al 26,5%.
En cuanto a colocaciones efectivas, Anif identificó que la proporción de empleos con ingresos superiores al mínimo cayó del 18,1% en 2024 al 16,5% en 2025 y a 10% en 2026; el descenso entre 2025 y 2026 fue cuatro veces superior al del año previo.
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Mientras tanto, en el segmento informal, creció la cantidad de trabajadores independientes con ingresos entre 0,5 y 0,6 salarios mínimos (de 0,7 millones a 1 millón) y de 0,6 a 0,7 mínimos (de 0,4 a 0,6 millones). De manera simultánea, baja el número de quienes logran igualar o superar el mínimo legal, lo que refleja mayor dificultad para este grupo de acceder a la formalidad.
A nivel regional, Bogotá mantiene mejores tasas de empleo y formalidad frente al promedio nacional, pero la tendencia hacia la compresión salarial se repite:
- En enero-marzo de 2026, los asalariados formales en Bogotá que devengan el salario mínimo aumentaron de 667.000 en 2025 a 813.400 en 2026.
- Los rangos de 1,1 a 1,2 salarios mínimos y de 1,2 a 1,3 se redujeron de 99.400 a 25.300 y de 141.100 a 63.700 personas, respectivamente.
- En ese periodo, la ciudad registró una tasa de desempleo de 8,2% y una informalidad de 34,3%, cifras mejores que las nacionales, aunque marcadas por la misma concentración de empleos en la base de la escala salarial.
El análisis de Anif resalta que los sectores intensivos en mano de obra, como transporte, construcción, industria y comercio, sufren tanto una reducción de empleos formales por encima del mínimo como un aumento de independientes informales en rangos bajos de ingreso. En contraste, salud y finanzas mantienen mayores niveles de empleo formal bien remunerado, aunque presentan también crecimiento en la informalidad.
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