El Día Internacional del Té se celebra cada 21 de mayo, teniendo en cuenta la importancia de esta bebida a nivel mundial y los expertos recomiendan disfrutarla según el momento del día, dependiendo de la intensidad aromática, el contenido de cafeína, el perfil sensorial y el estado fisiológico del consumidor a lo largo de la jornada.
Con las redes sociales creció el interés por el consumo de té e infusiones que combinan placer sensorial y bienestar: preparaciones a base de té verde, hibisco, jengibre, cúrcuma, manzanilla o frutos rojos son preferidas por sus propiedades organolépticas y por sus aportes antioxidantes, digestivos o relajantes.
Ante la popularidad de estas bebidas, Edy Mayerly González Cañón, directora del Programa de Gastronomía de la Fundación Universitaria Horizonte, recomendó escoger el té de forma estratégica:
PUBLICIDAD
- Por la mañana, se deben priorizar las opciones con más cafeína para favorecer el estado de alerta.
- Por la tarde, elegir perfiles frescos y equilibrados.
- Por la noche, optar por infusiones herbales sin cafeína que acompañen el descanso.
Un té para cada momento del día
En la mañana, se sugiere consumir tés negros o mezclas especiadas, es decir, bebidas con mayor contenido de cafeína como el té negro o el matcha. González Cañón explicó que estas opciones producen sensación de alerta, necesaria para dejar de lado el sueño. Además, la experta considera que acompañan bien el desayuno.
En la tarde, después del almuerzo, se recomienda consumir té verde o blanco o tipo oolong, ya que ofrecen perfiles más frescos, herbales y equilibrados, con notas vegetales o florales. Según la especialista, aportan frescura sin generar una estimulación excesiva.
En la noche, para cerrar el día, predominan las infusiones herbales como manzanilla, lavanda o toronjil, asociadas con estimular la relajación y el bienestar. A diferencia de la mañana, es preferible evitar bebidas con cafeína y elegir alternativas de experiencia más suave, compatibles con los procesos de descanso.
PUBLICIDAD
Una preparación sencilla para la tarde
Como propuesta gastronómica, la experta sugirió un té verde cítrico con jengibre y hierbabuena para la tarde. Se prepara con infusión a 80 °C durante 2 a 3 minutos, y se sirve con rodajas de limón y hojas frescas de menta. Esta técnica favorece la conservación de compuestos aromáticos y aporta frescura sensorial, equilibrio gustativo y una experiencia ligera para la media jornada.
Desde la cocina, la preparación del té exige comprender variables técnicas que influyen directamente en la extracción de aromas, sabores y compuestos bioactivos. Las claves principales son: la calidad del agua, la temperatura de infusión, el tiempo de reposo y la proporción adecuada entre agua y hojas.
“Cada variedad requiere parámetros específicos: los tés verdes demandan temperaturas moderadas para evitar sabores amargos, mientras que los tés negros toleran temperaturas más elevadas que potencian su cuerpo y complejidad. Asimismo, el uso de utensilios limpios y materiales neutros permite preservar las características organolépticas del producto. En gastronomía contemporánea también se valora la incorporación de técnicas de maridaje con frutas, especias y hierbas aromáticas, buscando construir perfiles sensoriales más complejos y experiencias culinarias diferenciadas”, explicó González Cañón.
PUBLICIDAD
La elección, además, se vincula al sabor, la intensidad y el acompañamiento alimentario. En gastronomía, el té funciona como un elemento de armonización: un té robusto puede equilibrar productos dulces o grasos, mientras que uno más ligero complementa preparaciones frescas o delicadas. Por eso, el consumo no depende solo de propiedades funcionales, sino de construir experiencias sensoriales coherentes con cada momento del día.
Té con frutas, hierbas y especias
Ingredientes que aportan al perfil sensorial de una infusión:
- Las frutas cítricas agregan notas frescas y ácidas.
- Especias como canela, clavo o cardamomo incrementan la complejidad aromática y generan sensaciones cálidas.
- Por su parte, las hierbas aromáticas aportan matices herbales, florales o mentolados.
Para lograr una mezcla agradable y funcional, se recomienda seleccionar bien los ingredientes y evitar excesos de azúcar o saborizantes artificiales que alteren la naturalidad del producto. Para González Cañón, la gastronomía y la investigación alimentaria promueven una visión integral en la que el té no solo sea una bebida de consumo cotidiano, sino una experiencia cultural, sensorial y de bienestar asociada a hábitos de vida saludables.
PUBLICIDAD