Las probabilidades de que El Niño se manifieste con intensidad han aumentado, según recientes análisis de expertos, quienes advierten que las condiciones actuales podrían derivar en un episodio de gran magnitud, conocido como “Súper El Niño”.
El Niño suele asociarse con un aumento de la temperatura global, mayor frecuencia de tormentas tropicales en ciertas zonas y un clima más seco en otras. Cuando se anticipa un episodio excepcionalmente intenso, al que se suele llamar “Súper El Niño”, se generan inquietudes por sus posibles efectos.
Por este motivo, el presidente Gustavo Petro alertó en su cuenta de X sobre este fenómeno climático y solicitó acelerar la transición hacia la energía solar en Colombia.
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Según Gustavo Petro, es necesario que, lo antes posible, los hogares y empresas con capacidad para hacerlo instalen paneles solares con el objetivo de autogenerar energía económica y eficiente.
“Dado el riesgo de una época de sequía dura profundizada por la crisis climática para el próximo gobierno, es necesario, desde ya, que hogares y empresas, con capacidad de hacerlo, instalen paneles solares para autogenerar energía barata y eficaz (sic)”, expresó el jefe de Estado.
El mandatario colombiano afirmó que, debido al conflicto en Medio Oriente, existe la obligación de avanzar hacia una movilidad eléctrica para evitar la dependencia de los altos costos de los hidrocarburos.
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“La guerra en oriente medio obliga al traslado a una movilidad eléctrica para no depender de altos precios de los hidrocarburos (sic), indicó el jefe de Estado.
El presidente Gustavo Petro instó en su cuenta oficial de X a acelerar la transición hacia energías limpias y señaló que el programa “Colombia Solar” debe avanzar más rápido en su implementación.
“Es la hora de acelerar el tránsito a energías limpias y “Colombia Solar” debe acelerar su programa (sic)“, aseveró el mandatario colombiano.
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¿Qué es el “Super El Niño”?
La comunidad científica internacional ha identificado el “Súper El Niño” como una manifestación extrema del fenómeno climático El Niño-Oscilación del Sur (Enso), cuya principal característica es el aumento inusual de la temperatura superficial del océano en el Pacífico ecuatorial central y oriental.
Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (Noaa) de Estados Unidos, este episodio se confirma cuando la anomalía térmica registrada en la región conocida como Niño 3.4 supera los 2 °C durante un periodo sostenido.
El “Súper El Niño” modifica los patrones atmosféricos globales y puede intensificar lluvias torrenciales, sequías prolongadas y cambios abruptos en los ciclos agrícolas y pesqueros.
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La OMM explicó que este fenómeno no solo altera la distribución regional de precipitaciones, sino que también puede modificar la frecuencia y la intensidad de eventos meteorológicos extremos en diferentes continentes. América del Sur, por ejemplo, suele experimentar inundaciones y deslizamientos de tierra.
La Noaa precisa que durante un “Súper El Niño”, los vientos alisios pierden fuerza y el agua cálida del Pacífico se desplaza hacia la costa americana. Este desplazamiento causa una liberación masiva de calor hacia la atmósfera, lo que modifica la circulación de aire a escala planetaria. Como resultado, regiones como el sur de Estados Unidos y el litoral de Perú y Ecuador pueden recibir lluvias por encima del promedio, mientras que otras, como Indonesia, ven reducidas sus precipitaciones.
La OMM informó que solo se han documentado tres “Súper El Niño” en las últimas cinco décadas: 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016. Cada uno de estos episodios estuvo asociado a daños ambientales, pérdidas económicas y emergencias humanitarias en múltiples países. Las alteraciones en la pesca, la agricultura y los recursos hídricos suelen ser notorias, lo que lleva a organismos internacionales a mantener una vigilancia constante del Pacífico central.
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Actualmente, tanto la OMM como la Noaa cuentan con sistemas de monitoreo satelital y modelos climáticos avanzados para anticipar la aparición de un nuevo “Súper El Niño” y alertar a los gobiernos sobre posibles riesgos. Ambas instituciones publican actualizaciones periódicas y colaboran en estrategias de prevención y mitigación.