La temporada de Semana Santa 2026 en Colombia, que se llevará a cabo entre el 29 de marzo y el 5 de abril, promete activar uno de los mayores flujos de viajeros internos del país, combinando devoción religiosa, riqueza patrimonial y turismo cultural en decenas de destinos emblemáticos.
El fervor de la celebración mueve a miles de personas que asisten a procesiones con más de 450 años de historia, visitan santuarios reconocidos mundialmente por su arquitectura y participan en tradiciones transmitidas por generaciones, lo que sitúa a Colombia en el centro del turismo religioso en América Latina.
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Colombia ofrece una red diversa de santuarios y monumentos históricos que atraen tanto a peregrinos como a turistas. Entre los destinos más destacados figura el Santuario de Las Lajas, situado cerca de Ipiales, en Nariño.
Este templo de estilo gótico, construido sobre el cañón del río Guáitara, fue declarado la segunda maravilla de Colombia en 2007 y es conocido como “Un milagro de Dios en el abismo”.
Su historia se remonta a 1754, cuando, según la leyenda, la indígena María Mueses y su hija Rosa presenciaron la aparición de la Virgen. Las peregrinaciones se intensifican en septiembre, diciembre y cada Jueves Santo, muchas desde Pasto y localidades fronterizas con Ecuador, en recorridos que superan las 12 horas a pie.
Otro de los epicentros del periodo es Popayán, en Cauca, cuya Semana Santa fue reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y ofrece imponentes procesiones y el Museo Arquidiocesano de Arte Religioso, fundado en 1972 para proteger y exhibir valiosas obras religiosas. Durante 2025, la terminal de Popayán reportó un incremento del 18,8% en la llegada de viajeros internacionales y nacionales que asisten a sus celebraciones tradicionales.
En el centro del país, el ascenso al Santuario del Señor de Monserrate, en Bogotá, constituye tanto un acto de fe como una experiencia turística. Situado a 3.152 metros sobre el nivel del mar y fundado en 1620, el santuario recibe diariamente visitantes que suben a pie, por funicular o teleférico, y disfrutan de una panorámica única de la ciudad.
Monserrate es uno de los puntos religiosos más visitados durante y fuera de Semana Santa y alberga la venerada imagen del “Señor Caído”.
No menos relevante es la Catedral de Sal de Zipaquirá, a pocos kilómetros de Bogotá y construida a 180 metros bajo tierra en la mayor reserva de roca salina del mundo. Esta obra fusiona arquitectura monumental, escultura y espiritualidad; los visitantes recorren el viacrucis, la cúpula y escenas talladas en mármol y alto relieve, como La Creación y el pesebre. La catedral recibe a miles de turistas y fieles cada Semana Santa y figura como referencia obligada en el turismo religioso.
La Basílica del Señor de los Milagros de Buga, en el Valle del Cauca, constituye otro polo de peregrinación nacional. Cada año, alrededor de tres millones de fieles cruzan las puertas de la iglesia para agradecer milagros o pedir favores, tradición que alcanza su clímax con las celebraciones litúrgicas de Semana Santa.
En Boyacá, especialmente en Villa de Leyva y en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, la espiritualidad se entrelaza con la música antigua y la arquitectura colonial, atrayendo tanto a creyentes como a entusiastas del patrimonio. Villa de Leyva, con su concierto internacional de música antigua en el Claustro de San Agustín, ofrece un ambiente más sereno para quienes buscan espacios culturales y de reflexión.
Para quienes desean combinar espiritualidad y playa, Cartagena emerge como destino destacado, donde el Santuario de San Pedro Claver rinde homenaje al sacerdote que defendió a los esclavos africanos, integrando fe, memoria histórica y turismo en la oferta de la ciudad denominada La Heroica.
La Semana Santa también impulsa la economía de numerosas regiones. La carretera permanece como la principal vía de acceso a municipios intermedios, por la flexibilidad en horarios y costos, dada la limitada conectividad aérea.
Las rutas desde Bogotá hacia destinos como Girardot, Sogamoso, Villavicencio, Ibagué, Neiva y la Costa Caribe alcanzan una alta demanda, lo que refuerza el carácter masivo de la movilidad durante la Semana Mayor.
El fenómeno del turismo religioso en Colombia reúne procesiones reconocidas como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, templos góticos sobre cañones y catedrales esculpidas en sal, lo que consolida al país como referente en América Latina para quienes buscan vivencias espirituales y culturales durante una de las celebraciones más relevantes del catolicismo.
En síntesis, durante la Semana Santa 2026, miles de viajeros se movilizarán por destinos religiosos emblemáticos en Colombia, encontrando en la combinación entre fervor espiritual, tradición histórica y riqueza natural una de las expresiones culturales más intensas del calendario nacional.
El impacto de la movilidad durante el periodo de Semana Santa se refleja en el crecimiento sostenido de los viajes a localidades tradicionales.
De acuerdo con datos de Pinbus, en 2025 la terminal de Popayán gestionó 134.079 pasajeros, lo que representó un aumento del 18,8% respecto al año anterior. Otras rutas reportaron incrementos notables: Mompox creció 206%, Ipiales 115%, y Jericó 79% durante la temporada, cifras que reafirman la preferencia de los colombianos por el turismo de fe.