La crisis familiar que enfrenta Verónica Giraldo, hermana de Karol G, se ha convertido en un testimonio público de dolor y desamparo. En transmisiones en vivo a través de sus redes sociales, Giraldo denunció la difícil situación que atraviesa tras la ruptura con Jaime Llano, padre de su hija.
Entre lágrimas, describió su temor ante la posibilidad de perder a la pequeña y la angustia por un proceso legal de custodia. “Ya no me importa qué pase con mi vida, porque me quitaron el sentido de vivir”, confesó Verónica Giraldo al exponer el conflicto con Llano y la presión emocional sufrida.
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Temor a perder a su hija y batalla legal
El epicentro del desgarro fue el anuncio de un proceso judicial que podría separarla de su hija. “¿Ustedes pueden creer que me va a llevar a la comisaría?”, preguntó Verónica Giraldo, visiblemente afectada.
Declaró que la maniobra judicial no es nueva para Llano y que “lo mismo hizo con su exmujer; ella lo llevó a comisaría, justamente lo que él va a hacer conmigo lo hizo la exmujer de él”, relató al tiempo que denunció estrategias para exponerla ante la familia y la opinión pública como culpable.
La fragilidad de su entorno familiar se evidencia no solo en su miedo a perder la custodia, sino en la incapacidad de explicar a su hija la complejidad de la crisis. Giraldo expresó: “Así me duela en el alma quizás perder a mi hija, en algún momento ella va a saber que traté de darle todo el amor que pude, aunque muchas veces fallé como mamá”, una declaración que se repite como mantra en su relato.
Acusaciones de manipulación y salud mental
Giraldo acusó a Llano de utilizar su historial de salud mental para afectar el proceso legal. Sostuvo: “Contarle sobre muchas cosas de mi vida en cuanto a la salud mental, que hoy en día él se está aprovechando de ella, fue el error. Ustedes pueden creer que él me graba peleando y se lo manda a mis papás. ¿Pueden creer que llama a mi familia a decirles que estoy mal?”.
La construcción de una imagen pública negativa, según Giraldo, forma parte de un patrón: “él es una persona que le gusta borrar todo lo que es él y solamente demostrar la porquería que somos nosotras las mujeres”.
La influenciadora admitió su vulnerabilidad y la carga emocional que arrastra desde el embarazo. “A los cinco meses, él me dejó; no le importaron ni mis síntomas, ni el sangrado, ni mi depresión. Mientras yo sufría, él se fue para República Dominicana a pasear. Yo con sangrado, con vómito, con daño de estómago. Todos los días sangraba”, declaró.
La ausencia de apoyo y la exposición mediática dañaron aún más su estabilidad: “Yo a él le confié esa parte de mi vida y ahora está haciendo de todo simplemente por tener una condición. Eso no se vale”, sostuvo la hermana de Karol G.
Relación tóxica y denuncias contra el entorno de Llano
La tensión con la familia de Llano y las acusaciones hacia la mejor amiga de su expareja quedaron consignadas en sus palabras. “Yo nunca en mi vida había odiado a dos personas como lo hago en estos momentos, que es a él y a su mejor amiga, que lo ha apoyado en todo y hasta casi me hace perder a mi hija”, denunció.
Giraldo también se refirió a la hipocresía y el trato recibido: “La familia de Jaime, sabiendo que vivió el mismo caso, permite que me lo hagan a mí. Mucho odio. Y lo peor de todo, cómo mi familia fue con ellos, y yo también me incluyo”.
El desencanto se extiende a sus propias redes de apoyo: “En esta vida venimos solos y morimos solos, porque hasta los que más dices amar te dan la espalda”, afirmó.
Reconoció que brindó ayuda financiera a Llano y su entorno: “Yo fui la que muchas veces lo ayudé económicamente no solo a él, sino a su familia, y toda la acogida que le di para que le pagaran así”.
Maternidad entre culpa y resistencia
En su exposición, Giraldo se detuvo en el sufrimiento que le provoca la maternidad bajo las circunstancias actuales. “Muchas veces decía: ‘Ay, qué pena ser mamá, no quiero ser mamá’, pero era del cansancio de tantas cosas. Pero nunca me imaginé que esto iba a ser”, confesó.
Reconoció defectos, pero reivindicó su esfuerzo: “Muchas veces fallé como mamá, sí, la maternidad no es fácil, pero tampoco es imposible”.
El dolor y la desesperanza atraviesan su discurso, como admitió: “Yo ya lo perdí todo en esta vida. Perdí familia, perdí mi vida. Pero yo sigo confiando en que hay un Dios y que ese Dios va a permitir que la verdad salga a la luz y que pase algo positivo sobre mi vida. Perdón por esto, niños”.