Una turista chilena relató en su cuenta de TikTok el asombro que le provocó la vida nocturna en Colombia, especialmente lo vivido en la ciudad de Neiva, departamento de Huila.
Según explicó, su primera experiencia en una discoteca del país resultó una mezcla de curiosidad y sorpresa ante la forma en que los asistentes disfrutan de la fiesta.
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“Llegué a una disco colombiana por primera vez. La verdad es que es muy diferente a lo que estoy acostumbrada. La gente bailaba merengue, salsa y yo así...”, compartió en uno de sus videos.
Al describir el ambiente, la joven remarcó el contraste con lo que vive en Chile. “Pagamos el VIP con mi hermana. Nos costó 15.000 pesos de acá, que son como 4.000 pesos chilenos, porque hoy día venía un DJ no sé cuánto”, detalló. La diferencia de precios, así como la oferta de música en vivo, le llamaron la atención desde el inicio de la velada.
Mientras se adaptaba al entorno, confesó sentirse fuera de lugar por no saber bailar los géneros predominantes. “Mi hermano y yo estuvimos sentados todo el rato del inicio porque no sabíamos bailar. A mí no me dieron clases de merengue ni de bueno, de salsa. Sé el pasito básico en una...”, admitió. Esta falta de pericia para el baile la llevó a observar más que a participar en los primeros momentos.
Según su experiencia, al llegar el local estaba casi vacío, pero eso cambió rápidamente: “Más encima, al inicio llegamos y estaba pelada. Bueno, nos tomamos una Red Bull porque yo decidí no tomar algo, y estuvimos ahí conversando un rato mientras se empezó a llenar”.
Con la llegada de otros familiares, el ambiente se animó aún más. Mencionó la presencia de una bebida típica y su peculiaridad: “Después, llegaron más familiares de nosotros, así que se prendió y empezaron a tomar guaro. El guaro es un trago de acá, no sé de qué base está hecho porque no lo probé. Olía dulce”.
La música fue otro factor determinante en su vivencia. La aparición del reguetón cambió por completo la atmósfera de la fiesta: “Ya después pusieron reguetón y pusieron Reykon, el líder. Bailamos todo el rato mientras habían canciones de reguetón”, relató.
Uno de los puntos que más le sorprendió fue el estilo de los hombres: “En cuanto a los hombres, ¡agh!, usaban unos pantaloncitos nada que ver. Yo creo que por eso no me llamó mucho la atención los hombres de acá. Se me hace muy matapasiones. Pero bueno, en gustos no hay nada escrito”, comentó.
Además notó un aspecto que consideró negativo: “Lo único mal es que la cierran temprano, como a las 2 de la mañana. Así que igual fue corto el rato”, lamentó, acostumbrada quizás a otros horarios en Chile.
Algo que le pareció curioso fue la disposición del espacio: “Y también hay mesas y sillas. O sea, la gente está como que se sientan a tomar. Después, cuando ponen como pistas buenas, van a bailar y toman descanso y se sientan. Eso lo encontré bien interesante porque en Chile hay como una pista, o sea, muy poquitos lugares en donde hay mesas”. Esta diferencia en la organización de los espacios le resultó muy positiva.
La joven chilena dejó en claro que la interacción con los hombres en la pista de baile es mucho más directa que en su país. “Yo ni siquiera hacía contacto visual con los hombres, porque acá los hombres son intensos. Al tiro te van a buscar”, explicó. Esta percepción fue uno de los puntos más comentados en su publicación.
En los comentarios, los usuarios colombianos no tardaron en responder, aclarando y matizando sus impresiones. Algunos le señalaron sobre la tradición de las fiestas locales: “Cierran a las 2 pero de ahí sigues para el amanecedero hasta las 6 y las mesas y sillas siiii, yo estoy en Chile y no sé como aguantan toda la noche de pie sin sillas”.
Incluso hubo quienes opinaron sobre la moda: “Esos pantalones noooo ni por el berraco pues, ese man nos dejó mal parados”.
Respecto a la percepción sobre el baile, algunos aclararon: “Amiga el hecho de que te saquen a bailar no quiere decir que quieran contigo! Muchos hacen contacto visual más para tener pareja de baile”. Otros defendieron la variedad musical: “Si solo baila reguetón grave, hay más intelecto musical en Bogotá, así que aprender a bailar más géneros muy necesario...”.
Finalmente, hubo quien alentó a disfrutar la experiencia sin preocuparse por la técnica: “No tienes necesidad de saber bailar súper bien, solo hacerse un buen ambiente e ir dispuesta a pasarla bien”.