La salida de Telefónica, tras dos décadas en Colombia, redefine por completo el escenario de las telecomunicaciones en el país, mientras Millicom apuesta por una expansión agresiva en fibra óptica y tecnología 5G mediante la adquisición de la participación mayoritaria en Colombia Telecomunicaciones (Coltel).
El acuerdo, valorado en USD 214 millones, no solo representa la retirada de la firma española sino la entrada en vigor de una estrategia destinada a impulsar la conectividad y la innovación tecnológica en la región.
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El desembolso final por la operación, confirmado por Telefónica a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (Cnmv) y citado por medios especializados, asciende a 214 millones de dólares.
Esta cifra supone una rebaja considerable frente a los 368 millones de euros iniciales previstos, reducida debido a ajustes en la deuda liberada.
La transacción garantiza a la multinacional europea una disminución de su deuda financiera neta cercana a los 1.550 millones de euros. En este contexto, Telefónica da continuidad a su política de salida progresiva de Hispanoamérica y concentra su apuesta estratégica en Brasil, replicando movimientos similares en Argentina, Uruguay, Ecuador y Perú en los últimos años.
El cierre de la adquisición posiciona a Millicom, propietaria del 50% de Tigo y ahora controladora de Movistar, como el segundo grupo del sector por detrás de Claro. Así lo reseñó Millicom en un comunicado recogido por medios especializados, situando la operación como un hito para robustecer el sector, potenciar la inversión y fomentar el acceso a servicios digitales avanzados.
Marcelo Benítez, CEO de Millicom, remarcó la importancia estratégica de este paso en declaraciones recogidas por Millicom y otros medios: “Esta adquisición marca un paso decisivo en el fortalecimiento de nuestro compromiso a largo plazo con Colombia”, dijo el directivo a Portafolio.
Según Benítez, el control accionario permitirá a la empresa “avanzar con mayor rapidez en el despliegue de fibra y 5G, ampliar la cobertura y mejorar la calidad del servicio para millones de colombianos”. El directivo también anticipó que la nueva estructura dotará al grupo de “mayor escala, resiliencia y capacidad de inversión en un momento en el que el sector necesita enfoque y convicción”.
El futuro inmediato prevé una etapa de operación independiente para Movistar y Tigo en Colombia, a la espera de la segunda fase del proceso de privatización conducido por el Estado colombiano. Esta fase, delimitada para abril de 2026 según el cronograma difundido por Millicom, contempla la venta del 32,5% restante del capital de Coltel y completaría así una reconfiguración accionaria de escala nacional.
Durante 20 años, Telefónica desempeñó un papel central en la modernización del sistema de telecomunicaciones colombiano. Alfonso Gómez, CEO de Telefónica Hispanoamérica, expresó en declaraciones recogidas por la prensa española: “Durante dos décadas fuimos más que una red. Nos consolidamos como la conexión que unió hogares, impulsó empresas y acercó oportunidades”.
El propio Gómez rememoró el avance de tecnologías como la banda ancha, fibra óptica, 4G y 5G, que marcaron su estancia en el país, y auguró una etapa de progreso bajo la conducción de Millicom.
En paralelo al realineamiento del mercado, la Superintendencia de Industria y Comercio autorizó recientemente bajo condiciones la fusión de Movistar y Tigo, según informaron medios colombianos.
La operación fue estructurada a partir de una Oferta Pública de Adquisición (OPA) lanzada por Millicom Colombia Holding S.A.S. e incluyó entre 1.864 millones y 2.330 millones de acciones ordinarias.
La estrategia consolidada por Millicom enfatiza la inclusión digital, la mejora en la calidad y confiabilidad de la conectividad, y un entorno que incentive la inversión en infraestructura de última generación.
Según indicó la compañía en sus distintos comunicados, el refuerzo de la competencia pasa a ser uno de los principales ejes para acelerar la transformación digital de Colombia y generar beneficios claros para usuarios y empresas.
El proceso de desinversión de Telefónica en Latinoamérica, según lo detallado por la prensa internacional, ya engloba ventas valoradas en cifras cercanas a los 900 millones de euros, agregando la deuda asociada a estas filiales.
El caso colombiano, por la dimensión de su mercado, marca el cierre de una etapa histórica para la firma, que ingresó en 2005 tras comprar el segundo operador móvil nacional y sostuvo el control mayoritario de Colombia Telecomunicaciones desde 2006.
Analistas y voceros empresariales, citados por medios especializados, interpretan la reorganización como una respuesta a la imperiosa necesidad de nuevas inversiones y de escalabilidad ante la creciente demanda de servicios de conectividad avanzada.
La consolidación proyectada para los próximos meses sentará las bases para una competencia renovada y una cobertura robustecida de redes de última generación en Colombia.