La búsqueda de una piel joven y saludable lleva a muchas personas a someterse a procedimientos estéticos que prometen resultados inmediatos. Sin embargo, la doctora Andrea Díaz, médica cirujana, especialista en Medicina Estética y Tratamientos Faciales, advirtió que la práctica excesiva o sin supervisión profesional puede ocasionar un efecto contrario, puesto que acelera el envejecimiento cutáneo: “El problema no está en los procedimientos en sí, sino en cómo y cuándo se aplican”, explicó.
Uno de los casos más frecuentes es el uso de toxina botulínica en pacientes jóvenes, debido a que se ha difundido la idea de que iniciar el bótox a edades tempranas previene las arrugas, pero la especialista señaló que, aunque puede tener un efecto preventivo si se usa de forma estratégica y en pacientes adecuados, el exceso y la indicación incorrecta resultan perjudiciales: “Aplicarla sin una necesidad real o de manera repetitiva debilita el músculo y, con el tiempo, altera la armonía del rostro”, señaló Díaz.
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Sobre los peelings químicos, aseguró que requieren especial atención. Aunque son efectivos bajo supervisión profesional, Díaz advierte que pueden ser perjudiciales para diferentes tipos de pieles: “Pueden alterar la barrera cutánea, volver la piel más sensible y, paradójicamente, más propensa al fotoenvejecimiento”, aseguró la médica.
En cuanto al sobrellenado facial, indicó que los pacientes pueden caer en otro error frecuente, debido a que el exceso de rellenos puede distorsionar la anatomía, añadir peso innecesario y afectar la calidad de los tejidos con el tiempo: “Un rostro sobrecargado no se ve más joven, se ve cansado y pierde naturalidad. El objetivo siempre debe ser respetar la estructura facial”, afirmó Díaz.
Sobre los populares hilos tensores de polidioxanona (PDO), aseguró que su uso repetitivo sin criterio médico puede provocar fibrosis, irregularidades y pérdida de elasticidad: “Los hilos no son una solución permanente ni para todos los rostros. Hay que saber cuándo usarlos y cuándo no”, advirtió.
En Colombia, también se ha popularizado el uso de láser o luz pulsada sin fotoprotección adecuada, lo que representa un riesgo adicional para los pacientes. La especialista destacó que la falta de protección solar tras estos procedimientos puede causar manchas, inflamación persistente y envejecimiento prematuro: “El sol en Colombia no perdona, y la protección es parte del tratamiento, no un detalle opcional”, enfatizó.
Respecto al uso indiscriminado de exfoliantes o retinoides sin supervisión puede dañar la barrera cutánea, provocando irritación crónica, sensibilidad y envejecimiento acelerado: “La piel necesita estímulos, pero también descanso y equilibrio”, explicó Díaz. En la misma línea, el microneedling requiere tiempos de recuperación adecuados; realizarlo con demasiada frecuencia favorece la inflamación constante, manchas y pérdida de calidad en la piel.
La radiofrecuencia mal aplicada conlleva riesgos importantes, debido a que, sin diagnóstico previo, puede causar flacidez, quemaduras o resultados opuestos a los esperados. La especialista recalcó que no todos los equipos ni todas las pieles reaccionan igual y que, sin evaluación médica, el riesgo supera el beneficio.
Sobre los biopolímeros y sustancias modelantes, Díaz fue enfática: representan un peligro extremo, puesto que generan inflamación crónica, migración del material, deformidades y envejecimiento severo de los tejidos: “Aunque todavía se consigan, nunca son una opción segura. No hay biopolímeros buenos”, advirtió la médica.
El uso prolongado de hidroquinona, un compuesto despigmentante, sin supervisión médica puede provocar manchas irreversibles, adelgazamiento de la piel y alteraciones permanentes de la pigmentación: “Los despigmentantes deben usarse con criterio, tiempos definidos y siempre bajo supervisión profesional”, concluyó Díaz.
La experta enfatizó que cualquier procedimiento estético debe realizarse bajo supervisión médica especializada, con evaluación previa del tipo de piel, necesidades reales del paciente y un seguimiento adecuado, pues la clave del rejuvenecimiento sostenible está en la calidad y pertinencia de los tratamientos, no en la cantidad.