La advertencia sobre el riesgo de “silenciar” voces periodísticas a través de recursos en los tribunales estuvo en el centro del comunicado emitido el viernes 16 de enero de 2026 por la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), que respondió a la ofensiva legal del candidato presidencial Abelardo de la Espriella, que se ha declarado férreo defensor de la “patria, libertad y la democracia”, contra la columnista Ana Bejarano.
“El uso reiterado y expansivo de acciones judiciales contra periodistas y columnistas puede configurar prácticas de acoso judicial”, señaló la organización, y agregó: “El aparato judicial no puede ser utilizado como una herramienta de presión, castigo o intimidación contra la prensa”.
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La presunta incomodidad del candidato de derecha se dio tras la publicación de un artículo de opinión que abordaba los vínculos entre De la Espriella y Alex Saab, señalado como presunto testaferro de Nicolás Maduro.
En la columna, titulada Alex y Abelardo, publicada el 11 de enero de 2026 en Cambio y Los Danieles, Bejarano cuestionó la trayectoria profesional y el discurso político de De la Espriella, con énfasis en su relación profesional y personal con Saab.
Ante esto, el equipo de campaña del candidato respondió a la publicación con un comunicado en el que anunció la eventual interposición de acciones legales, entre ellas tutelas, y solicitó una rectificación, calificando de falsas o imprecisas varias afirmaciones del artículo, pese a que, según la autora, su contenido se basó en fuentes, investigaciones y reportes publicados por medios, periodistas e instituciones.
La organización expresó su preocupación por este contexto, señalando en su comunicado: “Resulta preocupante que, como respuesta a una columna de opinión, el equipo de campaña de Abelardo de la Espriella haya anunciado la eventual interposición de acciones judiciales, incluidas tutelas y otros mecanismos legales contra Ana Bejarano”.
La Flip recordó que la crítica a figuras públicas, en especial a candidatos a cargos de elección popular, está protegida por estándares nacionales e internacionales, como los establecidos por el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y la Corte Constitucional de Colombia.
“La crítica a figuras públicas, especialmente a quienes aspiran a cargos de elección popular, goza de una protección reforzada en una sociedad democrática”, afirmó la fundación.
También advirtió que “quienes participan activamente en la vida pública deben tener un mayor umbral de tolerancia frente al escrutinio, la crítica y las opiniones, incluso cuando estas resulten incómodas, severas o molestas; especialmente, en el marco de un proceso electoral, cuando el debate público libre es esencial para la democracia y el derecho de la ciudadanía a estar informada”.
En su comunicado, la Flip alertó sobre antecedentes en los que De la Espriella ha recurrido a mecanismos judiciales y otras acciones contra periodistas: en 2018, el periodista Jorge Gómez Pinilla, columnista de El Espectador, recibió una citación de la Fiscalía tras una querella de injuria presentada por De la Espriella.
En 2019, la Flip rechazó la exposición de datos privados de un periodista en redes sociales por parte del hoy candidato, incidente que puso en riesgo la seguridad del comunicador.
En 2021, De la Espriella habría demandado civilmente a la periodista Cecilia Orozco tras críticas a su papel como abogado del exmagistrado Jorge Pretelt. En 2024, la fundación denunció acciones judiciales interpuestas por el candidato contra cinco periodistas que investigaban sus relaciones con Alex Saab y David Murcia Guzmán.
Según información de la Fiscalía General de la Nación, entre 2008 y 2019 existían 109 casos en los que De la Espriella era denunciante por delitos de calumnia e injuria. “En la información remitida, en su momento, por la Fiscalía se expusieron las siguientes razones para el archivo de alguna de estas denuncias: por conducta atípica, falta de asistencia del querellante a la conciliación y desistimiento de la querella. Estos elementos evidencian que las denuncias emprendidas carecían de sustento jurídico y refuerzan la preocupación de que fueron hechas como un mecanismo de hostigamiento”, señaló.
En su columna del 11 de enero, Bejarano describió la “ansiedad” de De la Espriella por posicionarse como adversario del régimen venezolano.
Sostuvo que el abogado asumió la defensa de Saab en Colombia cuando ya existían múltiples señalamientos públicos sobre su papel como testaferro de Maduro, y planteó interrogantes sobre la actuación de la firma de De la Espriella en la fuga de Saab, citando tanto el libro Álex Saab del periodista Gerardo Reyes como sentencias judiciales que documentan la participación de colaboradores del bufete en la evasión del empresario.
La columnista también mencionó vínculos personales y profesionales entre la firma de De la Espriella y el entorno cercano de Saab, como la presencia de socios de la empresa en eventos políticos relacionados con el chavismo y la participación de familiares de sus abogados en actividades en Venezuela. Bejarano cuestionó la autenticidad del distanciamiento público del candidato respecto a Saab y recordó declaraciones previas en las que De la Espriella defendió el nombre de su cliente.
La Flip enfatizó en su comunicado con un llamado a los actores políticos: “El respeto y la garantía de la libertad de prensa no son concesiones: son obligaciones democráticas, especialmente para quienes aspiran a gobernar, pues permite que la ciudadanía conozca, evalúe y cuestione a quienes buscan representarla”.
Y concluyó que “una democracia sin prensa libre es una democracia debilitada” y que “el uso del aparato judicial para silenciar opiniones o intimidar periodistas es incompatible con los valores democráticos y debe ser rechazado de manera categórica”.