James Rodríguez: este ha sido su patrón de comportamiento para forzar la salida de los equipos desde 2019

Desde su salida del Bayern Munich, el mediocampista presenta un grave problema para consolidarse más allá del equipo, el país y las situaciones

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James Rodríguez se encuentra en una inestabilidad en sus clubes desde 2019 y su salida de São Paulo se añadiría al problema - crédito @jamesrodriguez11/Instagram
James Rodríguez se encuentra en una inestabilidad en sus clubes desde 2019 y su salida de São Paulo se añadiría al problema - crédito @jamesrodriguez11/Instagram

Falta muy poco para saber si James Rodríguez continuará o no con el São Paulo, equipo en el que juega desde agosto de 2023, no se consolidó como titular y todo indica que rescindiría su contrato por la falta de minutos, ya que no ha jugado un partido en lo que va de 2024.

En caso de confirmarse su desvinculación, se demostraría que el jugador tiene un patrón de comportamiento para su inestabilidad en otras escuadras desde 2019, cuando se fue del Bayern Munich, y que también evidenciaría su decaída en el rendimiento y reconocimiento a nivel internacional.

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Por el momento, la junta directiva y el cuerpo técnico de Thiago Carpini definirá si James continúa o no con los brasileños, en especial porque deben terminar de armar la nómina para la Conmebol Libertadores, el principal objetivo de la temporada 2024, y el campeonato brasileño.

¿Qué pasa con James desde 2019?

En el momento que James Rodríguez abandona al Bayern Munich en junio de 2019, tras dos años a préstamo, empezó una caída en el rendimiento, reconocimiento y un cambio enorme en la actitud del jugador que, al parecer, no se ha sentido cómodo en ningún cómodo.

La situación es que James completa cinco equipos en los que no supera el año de trabajo, empezando por el Real Madrid con el que cumplió su última temporada de contrato, solo disputó 14 partidos con la dirección de Zinedine Zidane y salió libre al Everton en septiembre de 2020.

En el cuadro inglés, el colombiano realizó una gran campaña en Premier League, hizo seis tantos en 23 compromisos y era el “consentido” del técnico Carlo Ancelotti, pero la salida del entrenador y el arribo de Rafa Benítez provocó que buscara otro rumbo en septiembre de 2021, con solo un año de trayectoria.

James encontró en Al Rayyan la única oportunidad que le quedaba, con un excelente salario y apostando a una tendencia de distintas figuras que llegaron al fútbol árabe en los últimos años, pero las lesiones, falta de adaptación y anhelo de volver a Europa provocaron que en septiembre de 2022 se despidiera de Qatar.

Olympiacos fue el siguiente destino del volante, pero en ese club ni siquiera alcanzó el año sino siete meses, ya que entre septiembre de 2022 y abril de 2023 no alcanzó a convertirse en el líder que todos esperaban, tampoco mostró mucho ese talento especial que lo hizo figura mundial y renunció a la institución.

Ahora en São Paulo se presenta la misma situación con solo seis meses de contrato, no se siente cómodo con los brasileños e incluso lo venía diciendo desde diciembre de 2023 porque es suplente, no participó en los últimos dos títulos de la Tricolor y repetiría la historia que lo aqueja desde 2019.

Falta de adaptación, otro problema

Así como James Rodríguez presenta un problema para seguir más de un año en alguno de los clubes por los que jugó desde 2019 hasta 2024, otra situación a tener en cuenta es que en dos de esas escuadras la cuestión se debió al clima y la cultura del país.

En el caso de Alemania, el colombiano dijo que “es algo duro porque es un frío con -20 grados, eso para mí era muy duro. Había días que me iba a las 9 al trabajo, prendía el carro y miraba la temperatura: -28 grados. Me preguntaba: ‘qué estoy haciendo aquí con este frío”.

Sobre Qatar, donde James tenía un buen salario con el Al Rayyan, reveló que nunca se adaptó a las tradiciones y maneras en que convivía con sus compañeros: “Ustedes saben que, en el fútbol, todo el mundo al tomar el baño se quita todo y me decían asustados que eso no se podía hacer… Allá todos comen con la mano y eso para mí también fue difícil”.