Centro de Memoria dio a conocer que paramilitares cometieron casi 30 masares en Cesar y Santander entre los años 90s y 2000

En la entrega de un nuevo informe, el Centro Nacional de Memoria Histórica reveló que el frente Héctor Julios Peinado de las AUC usaba la estigmatización para acabar con los sindicatos

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Paramilitares de las AUC, con quienes habría cooperado el Ejército en Cesar - crédito Consejo Regional de Indígenas del Cauca
Paramilitares de las AUC, con quienes habría cooperado el Ejército en Cesar - crédito Consejo Regional de Indígenas del Cauca

La violencia paramilitar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) causó estragos en la parte norte de Colombia, donde los líderes sociales, sindicalistas y personas que iban en contra de algunas ideologías políticas fueron víctimas de la estigmatización como método de presión social para acabar con su aceptación pública y posteriormente con sus vidas.

A través del informe titulado Violencia y estigmatización social en el sur del Cesar y en la provincia de Ocaña, el Centro de Memoria Histórica dio a conocer que el frente Héctor Julios Peinado de las AUC perpetró casi 30 masacres entre 1993 y 2004 en los territorios mencionados.

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“La investigación detalla la génesis del Frente Héctor Julio Peinado Becerra desde mediados de la década de los ochenta, vinculándolo al surgimiento de grupos paramilitares operados por familias locales. El informe también detalla cómo estas estructuras colaboraron con otras como el Bloque Central Bolívar y el Bloque Norte con el fin de mantener el dominio territorial de algunos municipios del Sur del Cesar y de la provincia ocañera”, indicó el Centro de Memoria Histórica.

El documento también detalla los patrones de violencia y estigmatización sufridos por las comunidades locales hasta la desmovilización de la agrupación en 2006 en San Martín, Cesar.

Uno de los bares de donde sacaron a las víctimas de la masacre de Puerto Patiño - crédito Centro Nacional de Memoria Histórica
Uno de los bares de donde sacaron a las víctimas de la masacre de Puerto Patiño - crédito Centro Nacional de Memoria Histórica

La estigmatización social, una marca indeleble dejada por los paramilitares, es uno de los puntos clave analizados por el Centro de Memoria, proporcionando un entendimiento más profundo de los sucesos que alteraron drásticamente el tejido social de las comunidades afectadas.

A las personas que cometían ese tipo de acciones “subversivas” las desaparecían de distintas formas y una de ellas fue el uso de caimanes que tenían en cuerpos de agua dentro de fincas en los municipios de San Martín y La Esperanza (Cesar).

Los paramilitares desarrollaban otras prácticas de lo que denominaban limpieza social de personas a las que relacionaban con las guerrillas de las Farc o ELN, las expulsaban del territorio por medio de intimidaciones para que accedieran a ventas de sus propiedades y a quienes se negaban, los asesinaban.

Otro motivo de asesinato era la supuesta relación que existiera con las guerrillas de las Farc, tal y como pasó en el corregimiento de Puerto Patiño, una población pesquera de Aguachica (Cesar) que, por su cercanía a un cuerpo de agua donde patrullaban hombres de las Farc, los señalaron de ser colaboradores del grupo guerrillero.

La población fue víctima del reclutamiento forzado de los guerrilleros y de la violencia indiscriminada de los paramilitares. En junio de 1994 los ‘paras’ asesinaron a un par de hermanos señalados de ser guerrilleros y en enero del 1995 volvieron a la población por más ‘colaboradores de la guerrilla’.

El día de la masacre varios hombres con prendas militares llegaron en camionetas 4x4 hasta los dos bares de la población y se llevaron a nueve personas, que posteriormente aparecieron sin vida en la que de Puerto Patiño conduce hacia el casco urbano de Aguachica.

Vía Puerto Patiño-Aguachica, lugar donde fueron encontrados los cuerpos de algunas masacres - crédito  Centro Nacional de Memoria Histórica
Vía Puerto Patiño-Aguachica, lugar donde fueron encontrados los cuerpos de algunas masacres - crédito Centro Nacional de Memoria Histórica

Los autores de la masacre fueron guerrilleros al servicio de terratenientes de la zona y varios militares que trabajaban para los comandantes paramilitares.

“Diez soldados adscritos al Batallón de Infantería XV General Francisco de Paula de Santander, comandado por Lázaro Vergel, se aliaron con ocho paramilitares que delinquían en Aguachica”, declaró alias Memo, participante de la masacre y lacayo del terrateniente Luis Orfego Ovallos Gaona, jefe paramilitar en Aguachica y Ocaña.

Así como la masacre de Puerto Patiño, fueron identificadas otras 24 masacres durante 11 años en las poblaciones de Gamarra, Aguachica, San Alberto, San Martín, Ábrego, Playa Belén, Río de Oro, Cáchira y Carmen que dejaron, por lo menos 77 personas muertas, además se relacionan otras cuatro matanzas al cierre de la década del 80; también se identificaron 57 casos de tortura.