El maíz fue el cultivo que mayor nivel de adopción de tecnología tuvo en la última temporada que estuvo marcada por los excesos hídricos ocurridos durante el invierno y la marcada sequía en el último verano.
El dato surge de un informe realizado por el Departamento de Investigación y Prospectiva de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) para la Campaña Agrícola 2017/18 en el que se destaca que también se registró un nuevo crecimiento en la adopción de siembra directa a nivel nacional.
El Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada (ReTAA) concluyó que, en la Argentina, el 54% de la producción de los principales cultivos de grano -soja, maíz grano comercial, trigo, girasol, sorgo grano comercial y cebada-, alcanzó un nivel medio de adopción tecnológica; sólo un 36% de los productores lo hizo en un nivel alto, y el 10% restante en uno bajo.
Según la BCBA, las situaciones climáticas extremas -exceso de humedad en suelos por niveles de precipitaciones superiores a la media y un verano extremadamente seco como no se vio en los últimos 50 años-, "condicionaron el uso y la aplicación de insumos y tecnologías".
En relación a los 'niveles por cultivo', el maíz alcanzó el porcentaje máximo de adopción con 55 puntos, 41% de medio y sólo un 4% de bajo; le sigue la soja con un nivel alto del 34%, y un 58% de mediana adopción, y 8 puntos del escalón más bajo.
En el caso del girasol, el nivel alto se ubicó en el 28%, el medio sube al 69%; mientras que el sorgo -género de poáceas (familia de las plantas herbáceas)- fue el cultivo al que menos tecnología se le destinó en la campaña con un 8% de nivel alto de adopción y 76% del nivel medio.
Perspectivas
Dentro de la tecnología aplicada se puede contar al sistema de siembra directa, la utilización de herbicidas, la incorporación de nuevas variedades, la sistematización de los suelos, y la fertilización, entre otros
La semana pasada se realizó el "Tercer Congreso de Perspectivas Agrícolas" donde se presentaron las estimaciones para la Campaña 2018/19. Desde la BCBA señalaron que "la aplicación de tecnología mantendría la tendencia positiva que muestra desde la campaña 2016/17. El incremento en el uso de los principales insumos sería moderado en relación al ciclo previo, mientras que el manejo técnico de los cultivos será clave para hacer más eficiente el uso de los recursos y alcanzar los niveles de producción estimados".
El Coordinador de Investigación y Prospectiva de la Bolsa, Juan Brihet (autor del ReTAA junto a las analistas agrícolas Sofía Gayo y Ayelén Gago), estimó mejoras en el uso de las principales tecnologías, pero también advirtió sobre ciertos aspectos del manejo técnico en los cuales se debiera trabajar para mejorar la sustentabilidad de los sistemas.
Donde todo empieza
Para la entidad cerealera porteña, la inversión en semillas aumentaría un 5% en el próximo ciclo, traccionada principalmente por gramíneas -maíz y trigo-.
En este sentido, Brihet destacó la rápida adopción de materiales de punta en maíz en los últimos años, que en la campaña 2017/18 alcanzaron el 95% de uso. Asimismo, el ReTAA destaca que los materiales con eventos apilados para tolerancia a herbicidas y resistencia a insectos nuevamente incrementaron su uso en detrimento de materiales con evento simple (77% con híbridos RR Bt 2, 17% Bt/RR, y 1% HX).
El especialista señaló que "si bien el refugio alcanzó el 33% de cumplimiento en el cereal (contra el 23% de la campaña anterior), es importante seguir trabajando para mejorar esta práctica cuyo objetivo es proteger la tecnología".
Tierra fértil
El relevamiento de la BCBA afirma que durante la campaña 2017/18 el volumen de fertilizantes aplicado se incrementó en un 4% respecto al ciclo previo, que había registrado un crecimiento de 35 puntos en relación a la campaña 2015/16, traccionado en ese momento por una mayor superficie implantada con maíz y trigo, debido a la decisión del gobierno recién asumido de Mauricio Macri de eliminar las retenciones a la exportación de ambos cultivos.
Los analistas de la Bolsa aseguran que: "Dicho crecimiento se vio limitado debido a la merma en el área sembrada con soja y a las bajas expectativas de rindes que condicionaron la decisión de fertilización del productor".
Discriminado por cultivos, las gramíneas aportaron el 73% del volumen total de fertilizantes aplicados (trigo 34%, maíz 31%, cebada 7% y sorgo 1%); mientras que las leguminosas dejaron el 27% restante (soja 24% y girasol 3%).
Para la campaña 2018/19 este volumen podría crecer entre un 6 y 9%. Sin embargo, al analizar la producción de granos de los últimos siete años, se registró un aumento del 27% mientras que el volumen de fertilizantes fue similar. Esto se ve reflejado en los valores de reposición de nutrientes al suelo que aún es deficitario y se espera que para la campaña 2018/19 alcance el 45% de reposición.
Siembra Directa
El trabajo de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires reveló que el área implantada bajo siembra directa aumentó al 93%, dos puntos por encima de la campaña pasada, aunque uno por debajo de lo alcanzado en 2010/11. Los analistas coordinados por Brihet explican que "este incremento estuvo relacionado principalmente a la reincorporación de áreas que en campañas anteriores fueron laboreadas debido a excesos hídricos".
Teniendo en cuenta los cultivos, la densidad de siembra promedio para la soja fue de 67 kilogramos de semilla por hectárea con picos de 73 kg en el Norte de la Pampa y Oeste bonaerense. Para el maíz, la media fue de 60.500 semillas por hectárea con extremos de 77.000 para el Núcleo Sur del área agrícola. En tanto, el sorgo a nivel nacional registró una densidad de 201.000 semillas por hectárea con máximos de 222.000 para el Norte de Santa Fe.