Malecón de La Habana: el diván más grande del mundo

Los ocho kilómetros de muralla y vereda que separan a los habaneros del mar es una pasarela para locales y turistas, un mercado para los más variopintos vendedores ambulantes, el cuarto propio de los pescadores y también la línea del horizonte detrás del cual se halla Miami, que los cubanos consideran una extensión simbólica de la isla