La gente se está poniendo veneno de rana bajo la piel como una forma de limpieza

Por Suzannah Weiss; traducido por Laura Castro
Farinosa / Getty Images

La ciencia detrás de un ritual que pretende limpiar tu cuerpo y tu mente de impurezas.

La primera vez que Tricia Eastman, fundadora de Psychedelic Journeys (una comunidad que facilita las ceremonias psicodélicas), probó el kambó, una medicina amazónica hecha de las secreciones tóxicas de la piel de la rana phyllomedusa bicolor, bromeó diciendo que lo hacía en lugar de ponerse una vacuna contra la gripe. Escuchó que fortalecía el sistema inmunológico y quería explorar la posibilidad de estar preparada para la temporada de frío por venir.

Durante las ceremonias del kambó, los chamanes u otros practicantes entrenados crean pequeñas quemaduras en la piel de las personas y ponen el veneno de la rana en ellas. Después, los que reciben el tratamiento sufren una purga generalmente en forma de vómito o diarrea, lo cual se cree que elimina las "toxinas" de sus cuerpos. "Era mi cumpleaños y quería liberarme de muchas cosas para poder recibir más el próximo año", me dice Tricia.

Inmediatamente después de la ceremonia, Eastman sintió que su ritmo cardíaco y su presión arterial se elevaron justo antes de sentirse mal y vomitar. Sintió que la presión aumentaba en su cabeza y vomitó de nuevo. Después de que el facilitador le quitara el veneno de la piel de la pierna con la misma herramienta que usó para aplicarlo, tuvo que correr al baño por la diarrea que le provocó. Recuerda haber sentido salir de su cuerpo lo que considera como toxinas e impurezas. "También noté cuán clara estaba mi mente y cuán agradecida me sentía de estar viva", dice. "En 20 minutos, estaba lista para levantarme y seguir con mi día. Mi intuición y mis sentidos se intensificaron".

Cuando Benny Hoffius, un jardinero de Bélgica, probó por primera vez el kambó en un retiro como preparación para una ceremonia de ayahuasca, sus labios se hincharon, vomitó y se sintió limpio física y mentalmente. En los meses siguientes, se sintió inspirado a desarrollar hábitos más saludables. "Te hace sentir vacío", me dice. "Una vez que todo el veneno sale de tu cuerpo, te vuelves más consciente de lo que comes y le prestas más atención. Lo volveré a hacer en el futuro sólo para mantener limpios mi cuerpo y mi alma".

Siendo una sustancia legal en los EU y en muchos otros países, generalmente administrada por un chamán o un practicante capacitado, el kambó se ha convertido cada vez más en una opción a considerar para aquellos que buscan "desintoxicarse" o incluso recuperarse de una enfermedad. "Personalmente, he conocido a muchas personas con enfermedades crónicas graves, incluida la enfermedad de Lyme, que han informado haber experimentado una curación profunda de sus síntomas [debido al Kambo]", dice Eastman. Federico Zamberlan, un investigador que estudia la farmacología detrás de la etnobotánica en la Universidad de Buenos Aires, también conoció a alguien que tenía una enfermedad autoinmune y que después de tomar el kambó se volvió completamente asintomático.

El kambó ingresa a través del sistema linfático, lo que permite su rápida distribución a los otros sistemas corporales, dice James Giordano, profesor de neurología y bioquímica en el Centro Médico de la Universidad de Georgetown. Las secreciones de la piel de la rana phyllomedusa bicolor contienen cadenas de aminoácidos llamadas péptidos, las cuales incluyen varias exorfinas, que son similares a las endorfinas pero son producidas por los anfibios y no existen de forma natural en el cuerpo humano.

Algunos de los efectos del kambó son resultado de la acción de exorfinas específicas en los receptores opioides, que pueden producir alivio del dolor y sensación de bienestar, en parte al causar la liberación de los neurotransmisores serotonina y dopamina, explica Giordano. Los efectos del Kambó en el sistema opioide son similares a los de la morfina, agrega Zamberlan. Otro péptido llamado triptófila estimula directamente el sistema serotoninérgico, mejorando aún más el estado de ánimo, junto con un aumento de la dopamina, dice Giordano. Este efecto puede prolongarse mucho tiempo después de tomar el kambó, tal vez porque recalibra los sistemas opioide y serotoninérgico del cerebro.

Sin embargo, hay otra exorfina, la deltorfina, que se une a los receptores opioides delta, y ésta también puede inducir el alivio del dolor. De hecho, puede preparar estos receptores para que sean más sensibles, lo que lleva a una mayor capacidad de respuesta del sistema opioide natural del cuerpo y a una mejoría de ciertas condiciones del dolor crónico, me dice Giordano.

Es posible que los efectos del kambó en el cerebro sean tan fuertes debido a que ciertos péptidos aumentan la permeabilidad de la barrera hematoencefálica, dice Zamberlan. "Mientras que otros animales venenosos como las víboras y los escorpiones requieren de colmillos o aguijones para liberar sus toxinas, la rana kambó utiliza su veneno potenciador de la absorción para que las toxinas penetren rápidamente a través de la piel y lleguen al torrente sanguíneo de su depredador", agrega. "Podríamos utilizar este mismo principio para nuestro beneficio en el futuro, por ejemplo, para administrar medicamentos complejos al cerebro cuando tratemos diversas patologías psiquiátricas".

Los efectos purgantes del Kambó probablemente provienen de las acciones de los péptidos llamados taquiquininas y la activación opioide de la dopamina que afecta el área postrema, también conocida como el centro de vómitos del cerebro, dice Giordano. Es posible que debido a la gran purga que ocasiona el veneno, no quede nada, y entonces las toxinas solubles en grasa ligadas a la bilis en el tracto gastrointestinal superior e inferior sean eliminadas. El Kambó incluso puede ayudar a combatir infecciones, ya que sus péptidos llamados dermaseptinas pueden ayudar a reducir las bacterias al aumentar la actividad de los glóbulos blancos o linfocitos.

Otros dos péptidos del Kambó también podrían causar la dilatación de los vasos sanguíneos. Como resultado, aumenta la presión sanguínea, se ruboriza la piel y "parece que la cabeza va a explotar"; después, disminuye la presión arterial, y el intestino libera serotonina, explica Giordano. Típicamente, la gente se sentirá "terrible" durante los 20-30 minutos que el kambó hace efecto, pero luego puede que se sienta revigorizada, nos dice también. Como resultado de estas acciones vasodilatadoras, muchas personas con migraña pueden sentir que su migraña empeora bajo el efecto del kambó, pero luego mejora notablemente.

La mayoría de los estudios sobre el kambó usan pruebas in vitro o ensayos en animales, por lo que no hay mucha evidencia sólida de su efecto en los humanos, dice Zamberlan. Sin embargo, estos estudios in vitro sugieren que el kambó tiene propiedades antifúngicas y que incluso podría retrasar el crecimiento de las células cancerígenas.

Sin embargo, el Kambó podría no ser para todos. Debido a que aumenta la actividad del sistema inmune, las personas con trastornos autoinmunes como fibromialgia, esclerosis múltiple o artritis reumatoide (cuyos sistemas inmunitarios ya están saturados), no deberían usar el Kambó, advierte Giordano. Tampoco deberían hacerlo las personas con problemas del corazón o de presión arterial. Dado que la experiencia puede ser muy intensa, con el vómito, el aumento de la frecuencia cardíaca y los cambios en la presión arterial, es necesario asegurarse de hacer el ritual en un lugar donde haya supervisión y acceso a atención médica.

Si quieres probar el Kambó, Zamberlan recomienda comenzar con una dosis pequeña (como un pequeño punto en la piel) para probar tu reacción antes de tomar más. Giordano no recomienda usar el Kambó más de una vez al mes. De lo contrario, los efectos pueden desaparecer o volverse demasiado estresantes para el sistema nervioso.

Publicado originalmente en VICE.com

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