Venezolanos cruzan cada día la frontera hacia Colombia escapando del régimen de Nicolás Maduro (EFE)
Venezolanos cruzan cada día la frontera hacia Colombia escapando del régimen de Nicolás Maduro (EFE)

La crisis humanitaria de Venezuela es cada vez más alarmante, al tiempo que el dictador Nicolás Maduro se aferra al poder pese a la presión nacional e internacional. Esto, sumado a los constantes atropellos a los derechos humanos, llevó a millones de venezolanos a buscar un mejor futuro lejos de su tierra. Y si la corriente de refugiados que se generó este año es preocupantemente alta, para los próximos meses se espera se exacerbe y, de hecho, pueda convertirse en la crisis de refugiados a ser la más grande de la historia moderna. Esta aseveración fue realizada en un informe publicado por el Instituto Brookings el lunes.

Mientras tanto, desde el Palacio Miraflores Maduro y sus colaboradores más cercanos insisten con la teoría de que el país llegó a esta situación de devastación económica y social como consecuencia de las sanciones de Estados Unidos y la comunidad internacional.

“El colapso económico, que precedió a las sanciones internacionales, se destaca porque no fue provocado por fuerzas externas o disturbios internos: fue fabricado por aquellos en el poder y, por lo tanto, totalmente evitable”, señala el informe.

El mismo expone las alarmantes cifras de la crisis de refugiados, los índices que se prevén para 2020 en caso de que Maduro se mantenga en el poder, y cómo la comunidad internacional no ha atendido esta situación con la magnitud que requiere.

Para 2020, la cifra de venezolanos migrantes podría ser casi el doble a al actual (Meridith Kohut/The New York Times)
Para 2020, la cifra de venezolanos migrantes podría ser casi el doble a al actual (Meridith Kohut/The New York Times)

Para fines de este año, el número de venezolanos refugiados se ubicará cerca de los 4.6 millones. Es decir, casi el 16% de la población total del país caribeño. De acuerdo al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en 2020 el número podría llegar a 6.5 millones.

No obstante, la cifra podría ser significativamente más alta. Meses atrás, David Smolansky, coordinador de la Organización de Estados Americanos (OEA) para los migrantes, indicó que para fines de 2020, “bajo el supuesto de que la crisis humanitaria se profundice, que la violación de derechos humanos continúe y que la violencia generalizada se agudice, pudiésemos estar hablando de ocho millones de migrantes y refugiados venezolanos”.

Según Brookings, “esto ha resultado en una de las peores crisis humanitarias que este hemisferio haya visto”. En ese sentido, el informe recordó que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que la tasa de desnutrición en el país se ha cuadruplicado desde 2012, y que cerca de 300.000 venezolanos están en riesgo de muerte como consecuencia de la crisis sanitaria y la escasez de medicamentos e insumos que sacuden a todos los hospitales del país.

“Venezuela se está convirtiendo rápidamente en un estado fallido, si es que ya no lo es (...) Desafortunadamente, no hay razón para creer que los flujos masivos de venezolanos disminuirán en el corto plazo, mientras Maduro continúe en el poder y la situación humanitaria continúe deteriorándose”, considera la publicación.

Las autoridades exigen que la crisis de refugiados venezolanos se atendida de la misma manera que otras crisis actuales como la siria (Ivor Prickett/The New York Times)
Las autoridades exigen que la crisis de refugiados venezolanos se atendida de la misma manera que otras crisis actuales como la siria (Ivor Prickett/The New York Times)

Falta de fondos de la comunidad internacional

En estos cuatro años de crisis humanitaria en Venezuela, que se pronunció aún más en los últimos dos, la comunidad internacional ha aportado 580 millones de dólares con el objetivo de paliar la situación. La cifra no resulta suficiente para hacer frente a ella.

Incluso la crisis golpea de lleno a las naciones receptoras de los refugiados. Colombia, Ecuador y Perú son los que, por cuestiones geográficas, más venezolanos han recibido en los últimos años. Hasta el día de hoy esos tres países siguen solicitando más colaboración para poder hacer frente a la corriente migratoria.

Sólo en Colombia, ya son 1.6 millones los venezolanos que cruzaron la frontera, lo que llevó a las autoridades colombianas a redoblar los pedidos de asistencia financiera.

El pasado mes de noviembre, ACNUR y la OIM hicieron un llamado regional para destinar 1.35 mil millones de dólares para asistir a los refugiados venezolanos en 2020. Esos fondos son necesarios para ayuda humanitaria, inclusión social y económica, entre otros factores. Así y todo, subraya Brookings, si se garantizan esos fondos, la financiación en cinco años de crisis ascendería a casi 2 mil millones de dólares.

La falta de apoyo internacional llevó a los países receptores a aplicar medidas para apaciguar la llegada de venezolanos migrantes (EFE)
La falta de apoyo internacional llevó a los países receptores a aplicar medidas para apaciguar la llegada de venezolanos migrantes (EFE)

“La crisis de los refugiados venezolanos ya ha alcanzado una escala global. Por eso, ahora requiere que la respuesta también sea de nivel global”, sostiene el informe.

Para resaltar esta falta de colaboración, Brookings hace una comparación de la respuesta de la comunidad internacional a otras crisis recientes.

El caso más representativo es el de la guerra siria, que en más de ocho años de conflicto produjo un índice similar de desplazados (4.8 millones de personas). Pero la gran diferencia radica en los esfuerzos económicos para atender esa crisis: en los primeros cuatro años se destinaron 7,4 mil millones de dólares.

Esta situación llevó a algunos de los países de la región a imponer barreras a la entrada de venezolanos. Tal es el caso de Ecuador, Perú y Chile, y el más reciente es el de República Dominicana, que anunció que exigirá una vista a los migrantes del país.

“Las restricciones migratorias, como la última anunciada por República Dominicana exigiendo visa de turista, no resuelve el problema. Los venezolanos no son migrantes económicos ni voluntarios, son refugiados que huyen de un Estado Criminal. Son casi 5 millones de desplazados”, apuntó Smolansky en su cuenta de Twitter.

“La venezolana no es el resultado de una guerra o conflicto convencional. Pero las condiciones que enfrentan los venezolanos a diario no son muy diferentes a las de una zona de guerra activa”, concluye el informe.

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