Un manifestante afuera del Centro de Procesamiento Centralizado en McAllen, Texas, donde un joven guatemalteco de 16 años murió el lunes por influenza. (Tamir Kalifa para The New York Times)
Un manifestante afuera del Centro de Procesamiento Centralizado en McAllen, Texas, donde un joven guatemalteco de 16 años murió el lunes por influenza. (Tamir Kalifa para The New York Times)

HOUSTON — Los funcionarios de la Patrulla Fronteriza detuvieron temporalmente el procesamiento de migrantes aprehendidos en el centro de detención más grande de la agencia, en la ciudad de McAllen, al sur de Texas, después de que más de 30 detenidos se enfermaron de gripe.

La interrupción de actividades fue ordenada el martes en la noche, un día después de la muerte de un joven guatemalteco de 16 años que tenía gripe y había estado bajo custodia en el centro. El centro de McAllen continuó todas sus actividades el miércoles por la tarde.

El martes, el personal médico del centro —conocido como Centro de Procesamiento Centralizado o Ursula, por su ubicación en la avenida Ursula— identificó a 32 migrantes que padecían fiebres altas y síntomas relacionados con la gripe. Los funcionarios decidieron suspender temporalmente todos los trámites de ingreso de migrantes para "evitar la propagación de la enfermedad", señaló la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, agencia de la que depende la Patrulla Fronteriza, mediante una declaración.

Los migrantes aprehendidos en la zona fueron procesados en otros centros, pues las actividades de ingreso quedaron suspendidas en McAllen, señalaron funcionarios. Un agente de la Patrulla Fronteriza les dijo a los reporteros el miércoles por la tarde que los 32 detenidos enfermos habían sido transferidos fuera del centro de McAllen a otras instalaciones cercanas para llevar a cabo más pruebas.

El brote de gripe y la interrupción de actividades que provocó plantearon nuevas preguntas y controversias respecto de las condiciones y la atención médica en los centros de detención de la Patrulla Fronteriza, mientras que la agencia se esfuerza por gestionar un aumento en el número de migrantes provenientes de Guatemala, Honduras y El Salvador.

Carlos Gregorio Hernández Vásquez, el adolescente de 16 años, fue encontrado muerto la mañana del lunes. Fue el tercer menor migrante —todos guatemaltecos— que ha muerto bajo custodia de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza en los últimos meses. El cuarto, otro joven guatemalteco de 16 años, murió el mes pasado después de que el Departamento de Salud y Servicios Humanos lo llevara a un refugio de jóvenes migrantes.

Carlos tenía influenza, pero la causa de su muerte aún no se da a conocer.

Era un menor que no iba acompañado por un adulto y había entrado a Estados Unidos el 13 de mayo cerca de Hidalgo, Texas. De acuerdo con un funcionario de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza que habló con reporteros bajo la condición de mantener su anonimato, Carlos fue sometido a un examen médico inicial ese día y no mostró señales de estar enfermo, por lo que fue transferido al Centro de Procesamiento Centralizado, el principal centro de procesamiento de migrantes aprehendidos en la región del valle del Río Grande.

La mañana del domingo, dijo el funcionario, Carlos les dijo a los agentes que no se sentía bien. Un enfermero determinó que tenía influenza y recomendó que recibiera dosis de Tamiflu.

Después, Carlos fue transferido a una estación de la Patrulla Fronteriza en Weslaco, a casi 32 kilómetros de ahí, donde podrían separarlo de los otros detenidos. Lo encontraron muerto en la estación de Weslaco casi una hora después de una revisión para saber si estaba bien, dijo el funcionario.

La agencia señaló que ha comenzado una investigación en torno a su muerte.

(Rebecca Blackwell/AP)
(Rebecca Blackwell/AP)

Tras la muerte de Carlos, agentes del Centro de Procesamiento Centralizado pasaron todo el martes revisando la temperatura de los detenidos, e identificaron a 32 adultos y niños que parecían tener influenza. Los agentes no especificaron si los 32 habían tenido contacto con Carlos, pues dijeron que la agencia seguía investigando. Sin embargo, dijeron que les dieron más medicinas a los migrantes enfermos y que algunos fueron enviados a un hospital y más tarde fueron devueltos a custodia federal.

Los funcionarios han tenido problemas para albergar y cuidar al torrente de familias centroamericanas que ha llegado, la mayoría de las cuales se entrega tras cruzar la frontera ilegalmente. Cientos de familias migrantes son aprehendidas a diario, e incluso cada hora en algunas regiones fronterizas. Los agentes del sur de Texas aprehendieron a más de 400 migrantes divididos en varios grupos una mañana hace poco.

En el sector más ajetreado de la Patrulla Fronteriza —el sector del valle del río Grande, que incluye a McAllen—, el aforo de los centros de la agencia es de 3363 migrantes detenidos, pero había más de 8000 en custodia la semana pasada.

La Patrulla Fronteriza abrió un campamento temporal de carpas en Donna, una ciudad cerca de McAllen, y ha construido cuatro carpas más afuera de dos estaciones de la Patrulla Fronteriza en el sur de Texas.

Imágenes de migrantes sentados en el pavimento y el pasto afuera de los edificios de la Patrulla Fronteriza en días recientes han indignado a sus defensores y a los legisladores demócratas. Durante meses, se han quejado de que las condiciones en los centros de detención y los campamentos de carpas son atroces e insalubres.

Muchos migrantes ya están enfermos cuando son detenidos o se enferman después de que los llevan a Ursula. El centro de detención de McAllen, que fue inaugurado en 2014, efectivamente es un almacén gigante de acero corrugado, donde albergan a grupos de migrantes en jaulas de malla ciclónica. Los migrantes lo llaman La Hielera debido a sus bajas temperaturas. Los funcionarios de la Patrulla Fronteriza dijeron que los migrantes enfermos aprehendidos en el sector del valle del Río Grande son trasladados con frecuencia a hospitales locales. En promedio, en el sector se realizan unas veinte visitas al hospital todos los días.

Christopher Cabrera, vicepresidente del sindicato local de agentes de la Patrulla Fronteriza en el valle del Río Grande, habló en una entrevista en abril acerca de los padecimientos y enfermedades en el edificio.

"La mayoría de nuestros agentes se enferman", dijo Cabrera, que ha sido agente fronterizo durante diecisiete años. "Las enfermedades infecciosas están por todas partes. Siempre hay sarna. Generalmente vemos varicela y también tuberculosis. Lo que se te ocurra seguramente ya pasó por ese edificio".

Los funcionarios de la Patrulla Fronteriza han descrito la afluencia de migrantes como una crisis humanitaria que está llevando al límite los recursos de la agencia y distrayéndola de su misión de garantizar la seguridad fronteriza. Mediante un comunicado el 17 de mayo, Rodolfo Karisch, director de los agentes de la Patrulla Fronteriza en el sector del valle del Río Grande, dijo que la construcción de las cuatro estructuras nuevas de carpas en dos de los centros de la Patrulla Fronteriza era "una solución por defecto".

"Esta es la realidad de lo que pasa cuando simplemente no podemos controlar la afluencia de migrantes que llegan", señaló Karisch en el comunicado. "Estamos haciendo todo lo que podemos para garantizar un entorno seguro para todos los involucrados, pero está muy claro que tenemos una emergencia real en la frontera; esto no es sostenible".

El miércoles en Washington, el número en aumento de muertes de menores migrantes detenidos detonó un acalorado intercambio de palabras entre miembros del Congreso y el secretario interino de seguridad nacional, Kevin McAleenan.

En una audiencia del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, la representante Lauren Underwood, demócrata de Illinois, cuestionó a McAleenan respecto de los efectos médicos que las separaciones de las familias han tenido en los niños, así como por las muertes recientes de migrantes bajo custodia federal.

"Siento que esto es intencional, y la evidencia es muy clara", dijo Underwood. "Es intencional. Es una política que se está ejerciendo a propósito".

"Esa es una acusación espantosa", respondió McAleenan. "Además, nuestros hombres y mujeres trabajan arduamente para proteger a las personas que están bajo nuestra custodia todos los días".

El comité votó nueve a siete para eliminar la declaración de Underwood del registro.

La Casa Blanca ha solicitado 4500 millones de dólares en fondos de emergencia para la frontera suroeste, incluyendo casi 3000 millones de dólares para que el Departamento de Salud y Servicios Humanos cuide a los menores que no están acompañados por un adulto. McAleenan señaló en la audiencia que los fondos ayudarían a evitar la muerte de los menores en custodia federal.

Se supone que los niños migrantes detenidos deben ser transferidos fuera de los centros de la Patrulla Fronteriza y trasladados a refugios gestionados por el Departamento de Salud y Servicios Humanos en cuestión de tres días. Sin embargo, a Carlos no le asignaron una cama en el refugio sino hasta seis días después de que lo detuvieron.

"¿Saben lo perturbador que es que la agencia policial más grande ni siquiera siga las leyes?", dijo la representante Nanette Barragán, demócrata de California.

Los funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional han dicho que deben esperar la aprobación del Departamento de Salud y Servicios Humanos antes de transferir a los niños detenidos a los refugios.

Los demócratas se han opuesto a que se otorgue la cantidad total solicitada de fondos de emergencia para la frontera porque incluye dinero para camas de detención adicionales, las cuales serían utilizadas para detener a más inmigrantes. Sin embargo, en las negociaciones para asegurar más dinero destinado a ayudar a los afectados por el huracán en Puerto Rico, los demócratas han ofrecido la distribución adicional de dinero para alimentos y asistencia humanitaria para los migrantes detenidos en la frontera.

Manny Fernandez reportó desde Houston y Zolan Kanno-Youngs, desde Washington.

*Copyright: c.2019 New York Times News Service