¿Quieres que tu alimentación no dañe el medioambiente? Eliminar la carne no tiene el mismo impacto en todos los países

Los humanos llenaron el mundo de vacas para su alimenación, y ellas contribuyen mucho al gas metano en la atmósfera, uno de los que crean el efecto invernadero.
Los humanos llenaron el mundo de vacas para su alimenación, y ellas contribuyen mucho al gas metano en la atmósfera, uno de los que crean el efecto invernadero.

Aunque el ser humano representa el 0,01% de las formas de vida en la Tierra, terminó con el 83% de los mamíferos salvajes para llenar el mundo de vacas a fin de alimentarse. Además de la pérdida brutal de biodiversidad, la dieta del Homo sapiens recarga la atmósfera con gases del efecto invernadero: ese ganado, que libera metano en su digestión de plantas, es una importante contribución al calentamiento global. De esos dos datos se ha concluido que si las personas cambiaran sus hábitos —si redujeran el consumo de carne de res— harían mucho bien al medioambiente.

Sin embargo, ese razonamiento de sentido común no resistió la prueba de la ciencia.

Muchos factores, además de la elección de vegetales, afectan el impacto ambiental de la dieta de los humanos. (Shutterstock)
Muchos factores, además de la elección de vegetales, afectan el impacto ambiental de la dieta de los humanos. (Shutterstock)

Un estudio internacional dirigido por investigadores la Escuela de Salud Pública Bloomberg en Johns Hopkins demostró que las diferencias entre países afectan el modo en que impactaría un cambio en las dietas. Las particularidades locales “representaron una gran parte de la variación entre impacto ambiental de las dietas”, escribieron los autores. Los resultados “no son los mismos en las naciones desarrolladas con comida abundante que en aquellas con escasez crónica”.

Incluso modificaciones pequeñas, como alimentarse sin carne un día a la semana, no produce la misma alteración en la huella ambiental de todos los países, en primer lugar porque los habitantes no consumen la misma cantidad de calorías habitualmente. Al hacer los cálculos teniendo en cuenta ese factor, los expertos hallaron que en algunos países el impacto ambiental en realidad empeoró.

El impacto ambiental de cambiar la dieta humana no es idéntico en países pobres con desnutrición que en países ricos con sobrealimentación. (Reuters)
El impacto ambiental de cambiar la dieta humana no es idéntico en países pobres con desnutrición que en países ricos con sobrealimentación. (Reuters)

“En el 95% de los países, las dietas que sólo incluían productos animales en una comida diaria resultaron menos intensivas en emisiones que las lacto-ovo-vegetarianas debido en parte a la intensidad en emisiones de la producción de lácteos”: esa conclusión del trabajo es un ejemplo de las diferencias entre el acceso a reemplazos de la carne en países desarrollados.

La desnutrición, la obesidad, el cambio climático y el agotamiento de las fuentes de agua potable comparten, como un río subterráneo, los sistemas alimentarios y agrícolas”, analizó el estudio publicado en Global Environmental Change. “Los intentos de alinear los parámetros dietarios con los objetivos de sostenibilidad y salud podrían tener mejores bases si cubrieran el espectro de países caracterizados por sobrealimentación y desnutrición”.

La dieta lácteo-ovo-vegetariana no es buena para el medioambiente. En realidad, cortar los lácteos es casi lo mismo que eliminar la carne roja desde el punto de vista de la Tierra. (Shutterstock)
La dieta lácteo-ovo-vegetariana no es buena para el medioambiente. En realidad, cortar los lácteos es casi lo mismo que eliminar la carne roja desde el punto de vista de la Tierra. (Shutterstock)

Las dietas veganas y las que combinan vegetales con cantidades reducidas de animales en el tramo inferior de la cadena alimentaria (insectos, moluscos y peces forrajeros) tenían la menor emisión de gases del efecto invernadero y afectación del agua. Pero, en general, “las elecciones relativamente óptimas” variaron de un país a otro en el modelo de cálculos.

“Globalmente, cambios modestos hacia una alimentación basada en plantas (por ejemplo, reducción de la carne roja en la dieta) fueron compensadas por aumentos en la ingesta de proteínas y calorías entre las poblaciones desnutridas, lo cual resultó en aumentos netos de emisiones de gases del efecto invernadero y afectación del agua”, argumentaron.

(istockphoto)
(istockphoto)

Ese resultado se derivó del cálculo que realizaron los investigadores para que las comparaciones fueran posibles: primero hallaron el punto de referencia de la huella de carbono de la dieta promedio en cada país y luego lo ajustaron para que llegase a 2300 calorías, el límite superior de ingesta de energía recomendado para los adultos.

Las dietas más eficaces para reducir el impacto ambiental implican abandonar la carne de res, de cerdo, de cordero y de cabra por completo: esos animales —a diferencia de los insectos, por ejemplo— no requieren agricultura para alimentarlos ni llenan la atmósfera de metano por su digestión. Las dietas vegetarianas en sus dos terceras partes (donde la tercera son animales en el tramo inferior de la cadena alimentaria) siguen al veganismo, y detrás de ellas se ubican las que permiten los pescados de toda clase. Eliminar los lácteos es casi tan bueno como eliminar la carne roja, subrayó el trabajo.

Las fuentes principales de proteína de un fisicoculturista vegano son siempre las legumbres (Getty)
Las fuentes principales de proteína de un fisicoculturista vegano son siempre las legumbres (Getty)

“Para hacer todo esto aun más complicado, los investigadores también observaron de qué modo el país de origen tenía un papel en la eficiencia de carbono” agregó Popular Science al analizar el estudio. Resultó que la manera en que se cría el ganado tiene enormes impactos en el medioambiente.

“Tomemos la res como ejemplo —propuso el artículo—: la res de Paraguay tiene un impacto por kilo 17 veces mayor al de la res de Dinamarca, sobre todo debido a las diferencias en las prácticas agriculturales”. En Paraguay, Chile, Nicaragua y Tailandia la mayor parte de las emisiones proviene de la extendida deforestación que hace falta para crear claros de tierra donde puedan pastar las vacas, no tanto del animal en sí.

El modo en que se cría el ganado también afecta el medioambiente: en Paraguay causa 17 veces más emisiones que en Dinamarca.
El modo en que se cría el ganado también afecta el medioambiente: en Paraguay causa 17 veces más emisiones que en Dinamarca.

En ese paisaje social y agrícola, ¿qué relevancia puede tener la decisión de una persona sobre qué comer? Si bien se supone que ser vegano funcionaría en todos los países, en la práctica no importaría si, por ejemplo, esa dieta se impusiera en la India: aun tratándose del segundo país más poblado del mundo, el consumo de carne es muy escaso como para que eliminarlo tuviera impacto. En cambio, si todo Brasil se hiciera vegano, el medioambiente lo notaría agradecido.

En todo caso, también la posibilidad de elegir sigue siendo remota para muchos habitantes del mundo: en los 140 países estudiados para este trabajo, el 49% resultó estar por debajo del nivel diario de ingesta de proteína que se recomienda y el 36% no llegaba a la cantidad de calorías estándar. Si eso se compusiera, sería que se ha producido más alimentos. Y esa producción, a su vez, tiene costos ambientales.

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