
Google homenajea hoy, en el aniversario de su nacimiento, a Fahrelnissa Zeid, una artista que se caracterizó por sus cuadros abstractos que combinan elementos del arte bizantino con influencias de Occidente.
Fahrelnissa es considerada una de las grandes artistas del siglo XX. Así se la presentó durante una retrospectiva de su trabajo que se hizo en 2017, en la Galería Tate, en Londres. Allí se subastó su famoso cuadro Hacia un cielo (1953) que se vendió casi por un millón de libras
Nació el 7 de enero de 1901 en la Isla Büyükada, en Estambul, Turquía; en el seno de una familia aristocrática. Su tío, Cevat Çobanlı Pasha se desempeñó como gran visir (equivalente a un primer ministro) del Imperio otomano entre 1891 y 1895. Y su padre, Şakir Pasha, fue embajador de Grecia.

Fahrelnissa siempre se mostró interesada por el arte y comenzó a pintar desde muy pequeña. Fue de las primeras mujeres en asistir a una escuela de arte en Estambul. En 1920, cuando tenía apenas 19 años, se casó con el novelista İzzet Melih Devrim.
Durante su luna de miel, visitó Venecia. Allí tuvo oportunidad de conocer el arte europeo de primera mano, una experiencia que quedó marcada en sus cuadros. Tuvo tres hijos: Faruk , Nejad y Şirin Devrim. El mayor murió de fiebre escarlatina y los otros dos se dedicaron también al arte: Nejad siguió los pasos de su madre, y se dedicó a la pintura y Devrim, se convirtió en actriz.
En 1928, Fahrelnissa viajó a París donde estudió arte y en 1929, al regresar a Estambul retomó sus estudios allí. Ese ida y vuelta entre el arte de oriente y occidente se hizo cada vez más presente en sus producciones.

En 1934 se divorció de Devrim y se casó con el príncipe de Irak Zeid Bin Hussein. Así se convirtió en princesa. Al año siguiente se mudaron a Berlín, donde su marido se desempeñó como embajador. Permanecieron allí, hasta que, en 1938, regresaron a Irak y se establecieron en Bagdad. Juntos tuvieron dos hijos: Shirin y Raad.
Pero parte de su corazón ya estaba en Europa. Era de todas partes y de ningún lado por completo. Así es que durante varios años se la pasó viajando, con su arte a cuestas, entre París, Budapest e Istambul.
En 1970 se mudó a Amán, Jordania, donde fundó el Instituto de Arte Fahrelnissa Zeid, donde dictó clases hasta su muerte, en 1991.

"Soy descendiente de cuatro civilizaciones", escribió Fahrelnissa, haciendo alusión a su autorretrato al que bautizó Alguien del pasado (1980). "La mano es persa, el vestido es bizantino, el rostro es de Creta y los ojos son orientales. Pero no estaba al tanto de esto cuando lo estaba pintando", completó.
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