
La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha renovado por unanimidad el mandato de once de los doce presidentes de los bancos regionales que integran el sistema, reforzando así su autonomía institucional. La decisión cierra la puerta a una posible injerencia de Donald Trump en el funcionamiento interno del banco central, después de que en el pasado intentara presionar por recortes drásticos de los tipos de interés mediante nombramientos estratégicos.
De este modo, continuarán al frente de sus respectivas instituciones John Williams (Nueva York), Mary Daly (San Francisco), Austan Goolsbee (Chicago), Susan Collins (Boston), Anna Paulson (Filadelfia), Thomas Barkin (Richmond), Lorie Logan (Dallas), Neel Kashkari (Mineápolis), Beth Hammack (Cleveland), Alberto Musalem (San Luis) y Jeffrey Schmid (Kansas City).
La única excepción será la Fed de Atlanta. Su presidente, Raphael Bostic, anunció el pasado 12 de noviembre que abandonará el banco central regional al concluir su mandato en febrero. Bostic, de 59 años, ocupaba el cargo desde 2017 y fue el primer presidente afroamericano y abiertamente gay de un banco regional de la Reserva Federal.
Tras su salida, la junta directiva de la Fed de Atlanta ha constituido un comité de búsqueda integrado por miembros del consejo ajenos al sector bancario, con el objetivo de seleccionar a su sucesor mediante un proceso de alcance nacional. Mientras se completa el relevo, la primera vicepresidenta y directora de operaciones del organismo, Cheryl Venable, asumirá la presidencia de forma interina.
Los responsables de las sucursales regionales de la Fed, repartidas por todo el territorio estadounidense, han visto prorrogados sus cargos por un nuevo periodo de cinco años. Los mandatos actuales expiraban el próximo 28 de febrero de 2026.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), órgano encargado de definir la política monetaria y fijar los tipos de interés, está compuesto por doce miembros: siete gobernadores y cinco presidentes de bancos regionales. El presidente de la Fed de Nueva York ocupa un asiento permanente, mientras que los otros cuatro representantes regionales ejercen su derecho a voto de forma rotatoria y anual.
Aunque no todos los presidentes regionales votan cada año, aquellos sin derecho a voto participan activamente en las reuniones del FOMC y en los debates sobre la situación macroeconómica del país, aportando información clave sobre la evolución económica en sus respectivas jurisdicciones.
La normativa de la Fed establece que los presidentes regionales deben jubilarse al cumplir los 65 años, aunque pueden permanecer más tiempo en el cargo si fueron nombrados inicialmente después de los 55, con un límite máximo de 75 años.
(Con información de Europa Press)
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