
Aterrorizado y con la sospecha de estar viviendo sus últimas horas. Así estaba el oligarca ruso Roman Abramovich cuando comenzó a sufrir síntomas compatibles con un posible envenenamiento a inicios de marzo, luego de participar en las primeras reuniones de negociación entre delegados de Rusia y Ucrania, según revelaron fuentes cercanas al empresario.
El ¿ex? dueño del club Chelsea, de 55 años, perdió la vista durante varias horas y tuvo problemas en la piel de las manos y la cara, un cuadro que despertó las sospechas de un posible ataque de inteligencia.
Según el portal de investigación Bellingcat, uno de los primeros en reportar esta semana el caso, los participantes de esos primeros encuentros sólo bebieron agua y comieron chocolate. Las negociaciones se prolongaron hasta las 10 de la noche en Kiev, y durante la noche dos personas empezaron a experimentar los síntomas, incluyendo problemas de visión y descamación de la piel.
Cuando estaban en camino a Lviv, para dirigirse a la siguiente ronda de diálogo, la comitiva pidió ayuda al director ejecutivo de Bellingcat, Christo Grozev, un investigador que conoce de cerca el tema por haber trabajado sobre el envenenamiento del líder opositor ruso Alexei Navalny. Los temores ya estaban instalados entre los delegados.

Según informó una fuente presente al New York Times, los síntomas eran lo suficientemente graves como para que Abramovich pensara que su vida corría peligro. “¿Nos estamos muriendo?”, le preguntó al científico que lo examinaba.
Bellingcat explicó que, según el análisis realizado, “la dosis y el tipo de toxina utilizada probablemente no eran suficientes para causar daños que pusieran en peligro la vida, y lo más probable es que tuvieran la intención de asustar a las víctimas en lugar de causarles un daño permanente”.
Por su parte, los afectados señalaron que no sabían quién podría estar interesado en atacarlos.
También, algunos funcionarios occidentales trataron de calmar los rumores sobre un posible envenenamiento, sugiriendo que los responsables fueron “factores ambientales”, indicó el Times. “Las pruebas son más bien escasas y están en un lugar difícil”, dijo un funcionario.

Abramovich lució recuperado en las semanas siguientes y este martes volvió a participar de las reuniones, estando presente en el encuentro en Estambul.
“Abramovich está desempeñando un papel en el establecimiento de contactos entre las partes rusa y ucraniana”, dijo a la prensa el portavoz presidencial ruso Dmitri Peskov, quien también rechazó las versiones de ataque con veneno. “Esto forma parte de la guerra de información” contra Rusia, dijo, asegurando que “por supuesto esta información no se corresponde con la realidad”.
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