Los combatientes del grupo terrorista Estado Islámico (ISIS, en inglés) usaron todo lo que tuvieron al alcance, atacantes suicidas, francotiradores y cohetes, para defender la última porción de territorio de lo que fue su "califato" en Siria. Pero no fue suficiente.

El sábado las milicias mayormente kurdas de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), que cuentan con el apoyo de la coalición internacional que lidera Estados Unidos, declararon la victoria final sobre los yihadistas tras capturar la aldea de Al Baghouz.

De convertirse extenso proto-estado con millones de personas y extenso territorio en su pico de 2015, el "califato" había quedado reducido a un fantasmagórico campamento de refugiados y una serie de túneles alrededor de un pueblo en la frontera con Irak, con basura por todos lados.

Así era el desolado campamento donde resistía el ISIS (Reuters)
Así era el desolado campamento donde resistía el ISIS (Reuters)

Hamid Abdel Aal, combatiente de las SDF, observa el campamento desde lo alto de un edificio abandonado, y señala hacia una barrera de tierra junto al río Éufrates.

"Llegamos por la noche, estábamos en esa barricada. Por la mañana atacaron. Tenían francotiradores que nos disparaban todo el tiempo", contó el hombre de unos 30 años de edad, usando la tradicional bufanda verde asociada a las tropas kurdas.

Durante cuatro horas los yihadistas resistieron, pero luego terminaron retirándose a un cañaveral junto a los bordes del río, contó. Detrás del miliciano ondea la bandera amarilla de la SDF, en señal de victoria.

Un miliciano observa el último reducto del califato, junto al río Éufrates y la frontera con Irak (AFP)
Un miliciano observa el último reducto del califato, junto al río Éufrates y la frontera con Irak (AFP)

"Ocho de ellos se hicieron explotar. Otros se rindieron", contó Abdel Aal, combatiente kurdo de la provincia norteña de Hassakeh que forma parte de las milicias desde 2016.

Le quedan muchas cicatrices de la campaña contra el grupo terrorista que alguna vez aterrorizó al mundo: en su costado derecho hay una herida de bala que sufrió en la batalla por Raqqa, capital del califato en Siria. En su cuello aparece un corte que le dejó la explosión de una mina.

Escondidos en los túneles

Otro miliciano, un hombre esbelto de 31 años llamado Omar y vestido con partes de diferentes uniformes, contó sus experiencias en estos últimos desesperados combates.

Milicianos cuelgan la bandera de las SDF en Deir Ezzor (Reuters)
Milicianos cuelgan la bandera de las SDF en Deir Ezzor (Reuters)

Mientras las SDF avanzaban, bajo la cobertura aérea de la coalición internacional, los yihadistas atacaban "esporádicamente", contó.

"Atacantes suicidas envueltos en explosivos saltaban de los túneles. La mayoría eran extranjeros, de Kazajistán, Francia, Arabia Saudita e Irak", contó.

Alguna vez estos mismos yihadistas provocaron terror a través de sus ataques en Medio Oriente, Europa y en otros lugares del mundo. En 2014, tras una campaña relámpago que aprovechó el caos en Siria e Irak, capturaron un enorme territorio, millones de pobladores, y declararon el surgimiento de un "califato" bajo el liderazgo de Abu Bakr al Baghdadi. Llegaron incluso a recolectar impuestos y acuñar dinero.

Un libro escrito en árabe y ruso junto a una escopeta destruida en Al Baghouz (AFP)
Un libro escrito en árabe y ruso junto a una escopeta destruida en Al Baghouz (AFP)

A partir del 2016 comenzó la reconquista en ambos países, y desde entonces el "califato" no paró de achicarse hasta comprender sólo la desconocida aldea de Al Baghouz, donde los terroristas, que solían pelear hasta la muerte, comenzaron a salir de los túneles y cuevas para rendirse.

El domingo, un día después de la victoria, docenas de hombres barbudos envueltos en túnicas marchaban al cautiverio.

"Estaban escondidos bajo la colina o en túneles", explicó Omar. "Es normal, en cualquier momento puedes verlos salir de una trinchera", agregó el padre de tres niñas y un varón, que también lleva largo tiempo peleando contra los terroristas.

Una “selfie” tras la caída del “califato” (AFP)
Una “selfie” tras la caída del “califato” (AFP)

"Tom y Jerry"

"Las batallas solían ser más feroces. Ellos solían ser más poderosos. Usaban autos bomba, artillería pesada, drones, y plantaban dispositivos explosivos en las casas", describió Omar.

De ese poderío quedan ahora algunos vehículos calcinados, cuencas de plástico, estufas de gas, sábanas y frazadas desperdigadas por las trincheras vacías en Al Baghouz.

En una de estas fosas pueden verse dos cadáveres, una botella de plástico azul rellena de explosivos, y un libro con el alfabeto cirílico.

Un miliciano del SDF inspecciona una cinturón explosivo (AFP)
Un miliciano del SDF inspecciona una cinturón explosivo (AFP)

"Hasta el final, tenían lanzacohetes. Disparaban a nuestros vehículos desde lejos", contó Hisham Haroun, un miliciano de las SDF que aún lleva una pistola en su funda.

"Eran fuertes, pero no tenían el poder del ISIS de hacer unos años", expresó el combatiente de ojos verdes.

"Cuando empezamos a pelear contra el ISIS, tenían experiencia en combate, usaban estrategias militares. Pero hacia el final, era como Tom y Jerry. Como perseguir a un ratón hacia un rincón, cuando ya no puede escapar del gato", explicó.

Con información de AFP – Tony Gamal-Gabriel

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