El asesinato del Agapo: el desafío al CJNG que puede intensificar la guerra contra el Cártel de Sinaloa

La ejecución tuvo lugar en un jaripeo, en el que se celebraba una fiesta familiar. Según las autoridades, se trataría de un contraataque del Cártel de Sinaloa

Imagen ilustrativa de un hecho violento en Baja California (Foto: Cuartoscuro)
Imagen ilustrativa de un hecho violento en Baja California (Foto: Cuartoscuro)

Al atardecer del 28 de mayo de este año, un comando armado llegó al terreno contiguo del viñedo Agua de Vid, en la delegación El Povernir, en Ensenada, Baja California (fronteriza con Estados Unidos). Según el relato de testigos, al arribo del grupo de hombres se escucharon varias detonaciones de fuego.

Cuando las autoridades llegaron al sitio, únicamente encontraron casquillos percutidos. Entonces, se dijo, se habría tratado de un ataque al operador del Cártel de Sinaloa, Hernán Niebla Vega. El choque sería uno de los numerosos efectos colaterales de una guerra que ha subido de intensidad el último año: la lucha entre el Cártel de Sinaloa — que tradicionalmente ha dominado la zona norte de México— y el CJNG, que está dispuesto a arrebatar el control y ha expandirse.

Cuarenta y ocho horas después del atentado en contra de los sicarios del Cártel de Sinaloa, Hernán Niebla y la célula que dirige llegaron abordo de una camioneta al Ejido Ignacio Zaragoza, donde se celebrara un festejo familiar.

Los gatilleros dispararon directamente contra Emilio Torres Ramírez, el Agapo, quien quedó muerto en el jaripeo.

El Agapo, de acuerdo con su expediente, era operador del Cártel Jalisco Nueva Generación y controlaba el narcomenudeo en Valle de Guadalupe. Este hombre, que comenzó delinquiendo, también fue señalado como jefe criminal de una banda conocida como Los Lara.

Dicha célula delictiva opera en Tijuana y su misión es conservar el dominio de la venta y trasiego de droga en la ciudad.

El semanario local Zeta Tijuana reportó que, al momento de la agresión, dos hombres con armas largas llegaron en dos camionetas, al lugar donde se realizaba el evento. Aunque el jaripeo había terminado momentos antes, algunas familias se habían quedado para seguir la fiesta.

La alegría fue interrumpida por los rifles y las ráfagas de bala que alcanzaron lo mismo a mujeres y niños que quedaron en medio de los matones y su objetivo.

La disputa territorial que el CJNG y Cártel de Sinaloa mantienen por el control de la región, nudo de las rutas de tráfico hacia el norte del país, comenzó a escalar con la crisis sanitaria.

Con esta guerra desatada, los habitantes han quedado a merced de los narcos.

Río de sangre en Baja California

Foto: Víctor Medina / Cuartoscuro
Foto: Víctor Medina / Cuartoscuro

La historia confirma que aunque el narcotráfico siempre estuvo presente en Baja California —uno de los primeros grupos en asentarse fue el cártel de los Arellano Félix— no fue sino hasta la llegada de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa que la ola de violencia se acrecentó.

De acuerdo con el semanario Zeta Tijuana, Pablo Edwin Huerta Nuño, el Flaquito, fue reclutado por los Chapitos para tomar control total de las rutas de venta de droga y trasiego en la zona costa de Baja California. A la estrategia también se unió la célula criminal de Los Cabos, un grupo de ex gatilleros del CJNG.

A su arribo a la entidad, Los Chapitos utilizaron la doble estrategia de “golpear y negociar”. Se apoderaron de territorios en manos de su socio, Ismael el Mayo Zambada, pero también invitaron a algunos operadores de los cárteles de los Arellano Félix y Jalisco Nueva Generación a sumarse a la cruzada. Los Cabos aceptaron la invitación.

De acuerdo con Zeta Tijuana, para la célula delictiva no resultó muy atractiva la estructura criminal del CJNG en el estado del norte, por lo que aceptaron luchar contra Nemesio Oseguera Cervantes, a quien años atrás habían defendido.

Fue así como empezó la guerra por el estado de Baja California. Los Chapitos empezaron a asesinar a narcomenudistas del Mayo Zambada y reclutar jefes de plaza del Cártel Jalisco Nueva Generación.

En los últimos meses, los hijos de Joaquín Guzmán Loera se han apuntado muchos éxitos en el reclutamiento de operadores de grupos rivales. Pablo Edwin Huerta Nuño, alias el “Flaquito”, ex integrante del Cártel de los Arellano Félix, estaría ahora al mando de Los Chapitos, reveló Zeta Tijuana.

“Entre 2018 y 2019 hizo pactos de no agresión con René Arzate García “La Rana”, del Cártel de Sinaloa, y también se alió al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) por un tiempo. En 2020 empezó a tener problemas con sus aliados porque reclutó abiertamente al “Cabo 20”, escindido de Jalisco desde mediados de 2018″, advierte el semanario.

Aunque cada cártel ha logrado consolidar zonas de influencia, es difícil trazar las líneas de frontera.

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