
Ahora es conocido como uno de los 19 cárteles en el país, pero La Unión Tepito tuvo un origen poco claro, pues se asociaba a clanes de narcomenudistas en la Ciudad de México; sin embargo, investigaciones recientes del periodista Antonio Nieto revelaron que fue conformado por un líder del barrio para hacer frente a las ambiciones de Édgar Valdez Villareal, La Barbie, quien retomó el mismo nombre de la facción.
En su libro “El Cártel Chilango. Origen, poder y saña de La Unión Tepito” (Grijalbo, 2020), el periodista da cuenta del grupo criminal que se afianzó en la última década en el corazón de la república y ha sido protagonista de diversos enfrentamientos en aras de expandir su dominio.
De acuerdo con Antonio Nieto, todo comenzó con Juan Juárez Orozco, compadre de Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, quien lo incitó a no permitir la intromisión de La Barbie, capo que se había independizado y buscaba consolidar su propia organización desde Tepito.
Cuando la fractura interna al interior de Los Beltrán Leyva, Juárez Orozco, El Abuelo, se replegó con su compadre, El Barbas, mientras que La Barbie, experimentado lugarteniente del cártel, quería asegurar su dominio en la Ciudad de México. Debido a que la capital del país tenía un mercado de consumidores en potencia y con acceso al principal aeropuerto en el país para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

El Abuelo, según informes de EEUU, transportó al menos 35 toneladas de cocaína al año para los Beltrán Leyva e Ismael Zambada García, El Mayo, poderoso líder fundador del Cártel de Sinaloa que no ha pisado la cárcel desde mediados de 1980 cuando comenzó su carrera delictiva y sigue activo.
Según datos de la Corte Este del Distrito de Nueva York, este capo operaba desde 1990 y por más de dos décadas hasta su arresto. Dirigió una red de transporte marítimo y terrestre a gran escala para llevar droga de Centroamérica a través de las aguas del Océano Atlántico hasta la costa de México. De ahí la transportaba con sus aliados a la capital y después, con rumbo a EEUU.
En la década del 2000, Juárez Orozco trabajó para capos colombianos y mexicanos, incluidos el Cártel de Sinaloa y Los Beltrán Leyva. Hasta mediados de esos diez años, El Abuelo dirigió el transporte de 35 mil kilos de cocaína solo para la organización de su compadre, El Barbas y en su apogeo enviaba casi una decena de toneladas mensuales junto con la facción dirigida por El Mayo.
De estatura media, complexión atlética acorde a su giro de gimnasios y cabello canoso (de donde provenía su apodo), El Abuelo movía ocho toneladas al mes, parte de la cual dejaba en la capital con sus aliados de Tepito. Sus oficinas estaban en el Barrio Bravo, Estado de México, Cancún, Quintana Roo y Morelos, según consignó Antonio Nieto en sus investigaciones.

Con un par de lanchas rápidas transportaba narcóticos desde Colombia, adquirida al Cártel del Norte del Valle. Junto a su hijo mayor, Rachid, El Árabe, El Abuelo fundó La Unión Tepito. Pues a consejo del Barbas, no permitiría que Valdez Villareal se apoderara de la capital del país.
Sin embargo, La Barbie supo de las intenciones de Juárez Orozco y en mayo de 2010 se adelantó a congregar un pacto con líderes locales en el Barrio Bravo. Aunque algunos desconfiaron del fuereño y decidieron alinearse con El Abuelo, otros vieron la oportunidad para crecer a través del experimentado capo, según relata el periodista.
Los asociados a Valdez Villareal también se hicieron llamar La Unión, de ese modo, refiere Antonio Nieto, había un fenómeno inédito en la historia del narco, pues dos grupos criminales antagonistas tenían el mismo nombre.
Para octubre de 2010, La Barbie fue arrestado y perdió influencia, pero sus aliados ya estaban enfilados a conformar un cártel capitalino y añadieron el apelativo “Insurgentes” a su nombre, referente al corredor de la avenida donde controlaban la venta de drogas. A su vez, crearon La Mano con Ojos.

Mientras que los auténticos comandados por gente del Barrio Bravo se afianzaron en la última década como grupo más establecido y que actualmente dominan el centro de México, pese a la caída de sus múltiples cabecillas.
De acuerdo con un reporte de la secretaría de Seguridad de octubre pasado, la Unión Tepito domina en la alcaldía Cuauhtémoc. Especialmente, en las zonas de Manuel Doblado, comandado por Lalo Ramírez Tiburcio, el Chori; Centro y Lagunilla con Víctor Hugo Ávila Ramírez, el Huguito al frente; Peralvillo, Morelos y Tepito, cuyo líder sería Cristián Emanuel Flores Ramírez.
En esas demarcaciones realizan extorsiones, narcomenudeo, cobro de piso y asesinatos, así como intimidación a comerciantes. Otro cabecilla es Dilan Alexis Chávez, el Dilan.
Con ánimos de consolidarse, los aliados de La Barbie tuvieron contactos con Jorge Flores Conchas, El Tortas, quien ocho años después sería protagonista de una guerra capitalina y fundaría La Anti-Unión.
Entre los comandados por El Abuelo estaban su hijo Rachid, Miguelón y Ricardo López Castillo, El Richard/El Moco, ex agente ministerial. Debajo de ellos se ubicaban Francisco Javier Hernández Gómez, Pancho Cayagua, chofer y secretario de El Abuelo. Finalmente, como jefe de sicarios, José Alberto Maldonado López, El Betito (este narcotraficante cambió su nombre a Roberto Mollado Esparza). Así comenzó el cártel chilango, según las indagatorias de Antonio Nieto.

Del lado enemigo, La Barbie y su Unión conformaron el llamado Pacto del Ajusco, cuyo fin era asentarse en la alcaldía de Tlalpan, estratégica por su cercanía con Morelos y el Estado de México. De ese encuentro surgió La Mano con Ojos, facción que duró hasta 2012. En tanto, en la colonia Romero Rubio siguió La Unión con el agregado de Insurgentes, que después comandaría Edwin Agustín Cabrera, El Antuán.
Este último capo se diferenciaba en su vestir y actividades con los del Barrio Bravo, pues frecuentaba antros VIP, ataviado con ropa de marca y con un perfil atlético figuraba a un junior. Junto con sus cómplices controlaban la Zona Rosa y centros nocturnos de La Condesa.
La Unión Insurgentes siguió operando por la avenida que tildaba su identidad y se diluyó casi por completo a finales de 2016. El 28 de diciembre fue detenido Luis Felipe Chávez Cabrera, El Pavo o El Damián, por un homicidio cometido el día antes de nochebuena de ese año en el bar Gorilaz de la colonia Roma, mientras que El Antuán andaba a salto de mata y fue así como decayeron.
El Abuelo delegó su mando a su hijo Rachid, pero quien estaba al frente de las operaciones era el ex policía judicial federal, Ricardo López Castillo, El Moco. El liderazgo del viejo capo decayó desde 2013 tras ser extraditado a EEUU y el cártel que conformó ya se expandía por la ciudad, reportó el periodista tapatío.
Juan Juárez Orozco fue detenido el 15 de marzo de 2012 en el aeropuerto de Tocumen, Panamá, en operación conjunta entre la Administración del Control de Drogas y las autoridades del país centroamericano. Aparentaba ser un empresario, pero estaba de paso porque era la ruta que usaba para el trasiego de drogas.

Según un reporte del Departamento de Justicia, El Abuelo fue extraditado a Estados Unidos desde Panamá el 8 de noviembre de 2013 y procesado dos días después, ante la Jueza Magistrada Lois Bloom.
Fue el caso Heaven uno de los actos violentos más emblemáticos que daría muestra de la disputa entre grupos criminales en la capital del país, pese a varios asesinatos previos. El 26 de mayo de 2013 13 jóvenes desaparecieron del bar y luego de tres meses, el 23 de agosto, los cuerpos desmembrados fueron localizados en una fosa clandestina de Tlalmanalco, Estado de México.
Un grupo de al menos 17 personas y ocho vehículos secuestraron y asesinaron a los jóvenes en venganza por el asesinato de Horacio Vite Ángel, El Chaparro, ejecutado luego de obligarlo a salir del bar Black en la colonia Condesa. Su cuerpo fue hallado el 24 de mayo con dos impactos de bala en la cabeza, luego de ello, los de La Unión Insurgentes planearían la vendetta.
Así, las dos Uniones se diferenciaban con baños de sangre en lo que se vislumbraba como una ola de violencia que, poco a poco rebasaría las intenciones políticas por ocultar que el narco se encontraba en la Ciudad de México. De acuerdo con datos oficiales, actualmente operan al menos 14 grupos que se disputan el narcomenudeo y otros ilícitos en el corazón de la república.
Como consecuencia del asesinato del Chaparro, fue detenido El Moco en mayo de 2018 y liberado en noviembre pasado. Ya no mandaba en La Unión Tepito, al frente quedó Pancho Cayagua, pero éste fue asesinado en octubre de 2017 tras salir de prisión. Un comando a bordo de motocicletas lo acribilló en la Gustavo A. Madero. Se dice que uno de los que participaron en el ataque fue David García El Pistache, quien siguió las órdenes de El Betito, el cual comandó el cártel chilango tras la ejecución del fundador.
MÁS SOBRE ESTE TEMA:
Más Noticias
La historia de “El Mencho”: cómo el líder del CJNG se convirtió en uno de los narcotraficantes más buscados en el mundo
Nemesio Oseguera Cervantes dirigió la organización criminal al menos desde el año 2000 y logró expandirlo a la mayoría de los estados de México y a varias ciudades de los Estados Unidos

700 años de Tenochtitlan: cómo un pueblo errante y repudiado se convirtió en el poderoso imperio de América
La fascinante la historia de cómo un puñado de personas con un sueño buscaron su identidad, fueron obligados a vivir en un islote marginal y lograron alianzas poderosas en el continente

La mujer que dobló al sistema y llevó el feminicidio a la SCJN para hacer justicia por su hija, que no se suicidó
La incansable lucha de Irinea Buendía hizo que las autoridades judiciales reconocieran la negligencia del caso de su hija Mariana Lima, pero además la gravedad del problema y las omisiones de las autoridades

David Alfaro Siqueiros en la prisión de Lecumberri: vida y obra del muralista en el “Palacio Negro”
El artista fue detenido acusado de disolución social y del intento de asesinato de Trotski. Esta es la historia poco conocida de su etapa como interno en una de las prisiones más duras en la historia

Qué es la meningitis, cuáles son sus síntomas y cómo tratarla
En algunos casos, esta enfermedad mejora sin tratamiento en algunas semanas, pero en otros pueden poner en riesgo la vida y requerir tratamiento con antibióticos de emergencia


