(Foto: cortesía)
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¿Alguna vez se ha preguntado usted cómo realiza el balance de fin de año? ¿Qué suma y qué resta al momento de la evaluación?

Mucha gente desea tener un mejor año de vida, pero no todos con el correr de los meses siguen teniendo presentes los objetivos que se habían propuesto y continúan trabajando en ellos. Algunas personas en marzo ya olvidaron lo que desearon cuando levantaron sus copas el 31 de diciembre.

Desear tener un buen año es necesario, pero no suficiente. Para lograr lo que queremos, hay que realizar acciones dirigidas a obtener los resultados que buscamos y si hicimos todo lo que podíamos hacer para lograr los objetivos que nos habíamos propuesto, entonces no tendremos nada que lamentar. Nos sentiremos bien con nosotros mismos por haber buscado siempre la forma de obtener aquello que, hasta el momento, aún no hemos podido lograr. Pero si no hicimos todo lo que podríamos haber hecho, tampoco tendremos motivos para ponernos mal, ya que, el resultado obtenido será directamente proporcional a la cantidad de tiempo, compromiso y dedicación que utilizamos para la concreción de nuestros deseos, por lo cual, en ese caso sería un error comparar las expectativas que tuvimos con los resultados que obtuvimos.

No menos importante es tener en cuenta que, a la hora de realizar un balance, algunos de los resultados obtenidos no dependieron directamente de nuestras acciones. Hay situaciones y dificultades ocasionadas por agentes externos. No deberíamos tomar como propias, situaciones y decisiones que no hemos podido controlar. Si computa aquellos momentos donde su decisión no intervino, agregará elementos desfavorables que modificarán el resultado, inclinando la balanza en su contra. Réstele los acontecimientos y decisiones en los que usted no tuvo intervención (decisiones políticas, crisis económica, acciones de los otros, terremotos, inundaciones, etc). No culpe a las circunstancias, siempre las hay, son intrínsecas a la condición de estar vivos.

Estamos continuamente generando resultados. La forma en que hoy se encuentra es el resultado de lo que hizo o dejó de hacer en el pasado. Para estar bien mañana y sentir que ha tenido un buen año, comience ahora mismo, de lo contrario se encontrará a fines del 2020 lamentando no haber obtenido lo que deseaba.

No tenga en cuenta los deseos, solo las acciones que realizó para alcanzarlos y súmele la actitud y el esfuerzo que tuvo frente a las cosas. Todos nosotros en nuestro interior sabemos si dimos o no lo mejor que podíamos. Si le puso a sus metas lo mejor de usted, felicítese, aunque aún no haya logrado el resultado.

Este fin de año, cuando levante la copa recuerde que, si usted pone lo mejor de sí en cada acto de su vida, la balanza siempre se inclinará a su favor.

*Psicóloga y escritora

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