
El bosque boreal, el ecosistema forestal más extenso y ecológicamente intacto del planeta, cumple un papel decisivo en el almacenamiento de carbono y el equilibrio climático. Su localización en las latitudes del norte y la sensibilidad de sus especies a las variaciones de temperatura lo convierten en un indicador clave de los cambios ambientales derivados del calentamiento global.
Un estudio publicado en la revista Biogeosciences analizó la evolución de la cobertura arbórea boreal entre 1985 y 2020 mediante el procesamiento de imágenes satelitales de alta resolución. El equipo internacional de investigadores utilizó técnicas avanzadas para reconstruir, con un nivel de detalle sin precedentes, la dinámica espacial y temporal de estos bosques.
De esta manera, analizaron cómo cambiaron de tamaño y ubicación a lo largo de los años, y calcularon qué efecto tuvieron esos cambios sobre la cantidad de carbono que estos ecosistemas pueden almacenar en el planeta.
Cambios recientes en la extensión y ubicación del bosque boreal
El principal motivo de la expansión de los bosques boreales es el aumento de las temperaturas en las regiones del norte del planeta. El clima más cálido permite que los árboles crezcan en zonas donde antes las condiciones eran demasiado frías. Este cambio puede traer beneficios, como una mayor capacidad para absorber carbono y ayudar a equilibrar los gases que causan el calentamiento global. Sin embargo, también existen riesgos, ya que puede alterar los ecosistemas locales, afectar la biodiversidad y, si ocurren incendios o el suelo se descongela, liberar grandes cantidades de carbono almacenado, lo que podría agravar el cambio climático.

El estudio comprobó que la superficie de bosques boreales creció en 0,844 millones de kilómetros cuadrados entre 1985 y 2020, lo que equivale a un aumento del 12% respecto de su tamaño original. A la vez, la ubicación promedio de estos bosques se desplazó 0,29 grados hacia el norte, y el mayor crecimiento ocurrió entre las latitudes 64°N y 68°N.
Según el artículo, estos cambios ocurrieron mientras las tasas de perturbaciones (como incendios, tormentas, plagas o actividad humana) se mantuvieron estables en la mayoría de la región. El documento señala que “las ganancias se concentraron entre 64–68° N y excedieron las pérdidas en los márgenes meridionales, a pesar de las tasas de perturbación estables en la mayoría de las latitudes”, según lo expresado por los autores.
Es decir, el aumento de la superficie boscosa fue especialmente marcado en las zonas más al norte, mientras que en el sur las áreas perdidas por incendios u otros factores no lograron superar el crecimiento registrado en el resto del bioma. Además, los datos muestran que los bosques jóvenes (de hasta 36 años) ya ocupan el 15,4% del área total y almacenan entre 1.100 y 5.900 millones de toneladas de carbono en las partes de los árboles que crecen por encima del suelo, como troncos, ramas y hojas. Si estos bosques alcanzan la madurez, podrían absorber entre 2.300 y 3.800 millones de toneladas más de carbono.

El equipo dirigido por Min Feng afirma en el estudio que “estos hallazgos confirman el avance al norte del bosque boreal y subrayan la futura importancia del reverdecimiento de la región para el presupuesto global de carbono”. Estos resultados sugieren que los bosques boreales están respondiendo al cambio climático, especialmente al incremento de más de 1,4°C en las temperaturas de las altas latitudes durante los últimos cien años.
De la imagen al mapa: pasos para registrar la evolución del bioma
Para medir estos cambios, el equipo de investigadores usó imágenes tomadas por satélites Landsat, que permiten observar la Tierra con gran nivel de detalle y a lo largo del tiempo. Los científicos compararon estos datos con mediciones hechas desde aviones y también tuvieron en cuenta las características del terreno y del clima local, lo que les ayudó a lograr resultados más exactos y reducir los errores en las mediciones.
Luego, emplearon un modelo informático avanzado para analizar más de 224.000 imágenes satelitales tomadas entre 1985 y 2020. Así lograron crear el registro más extenso y preciso hasta la fecha sobre la evolución de los bosques boreales. Este análisis permitió identificar en qué lugares el bosque aumentó o disminuyó, estimar la edad de distintas áreas forestales y calcular cómo estos cambios afectan la capacidad de los bosques para almacenar carbono.
Para definir qué zonas cuentan como “bosque”, se consideraron aquellas donde los árboles cubren al menos el 30% del área observada en cada imagen. Los autores aclaran que el método permite reconocer los grandes patrones y diferencias de edad entre áreas, aunque no ofrece una precisión exacta para cada punto individual del mapa.
Retos y oportunidades frente a la nueva distribución forestal

El estudio calcula que los bosques boreales jóvenes (con menos de 36 años) concentran entre el 1,35% y el 14,2% del carbono total guardado en las partes de los árboles que crecen sobre el suelo, en proporción a que ocupan el 15,4% de toda el área forestal. Si logran crecer hasta alcanzar la madurez sin verse afectados por incendios u otros eventos, podrían capturar entre 2.300 y 3.800 millones de toneladas adicionales de carbono.
Según el artículo, los bosques que se formaron durante el periodo estudiado ya almacenan entre 800 y 3.500 millones de toneladas de carbono, una cifra que supera la cantidad presente en bosques que apenas están recuperándose de incendios o talas recientes.
El equipo científico explica que la posibilidad de que los bosques continúen expandiéndose y creciendo depende tanto de su capacidad para seguir desarrollándose como de las condiciones del suelo, que deben ser aptas para sostener árboles. Además, advierten que algunos factores, como el derretimiento del suelo congelado (permafrost) o el aumento de incendios provocados por el ser humano, podrían afectar la cantidad de carbono que estos bosques pueden almacenar y también influir en la variedad de especies que habitan allí.
Los autores señalan que este trabajo representa la evidencia más clara hasta ahora de que los bosques boreales están avanzando hacia el norte. Los datos obtenidos permiten entender mejor el papel de estos bosques en el clima mundial y pueden ayudar a tomar decisiones para protegerlos y adaptarse a los cambios futuros.
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